HISTORIAS DEL VIEJO GORDON

HISTORIAS DEL VIEJO GORDON

El señor Gordon Sting Matthew Summer es un contador de historias. Un juglar de fin de siglo que cambió el laúd por una guitarra eléctrica para contar leyendas de hombres muertos por defender los derechos humanos y de selvas que se consumen por el humo y los detergentes.

02 de diciembre 1994 , 12:00 a. m.

El viejo sabio de Gordon decidió que era hora de hacer un balance, y por eso recogió sus mejores historias, las que la gente de la calle canta en el metro de Londres, la góndola de Venecia o el bus ejecutivo de Bogotá.

El listado es largo: When we dance, If you love somebody set them free, Fields of gold, All this time, Englishman in New York, Mad about you, They dance alone, If y ever lose my faith in you, We ll be together, Moon over Bourbon Street, Love is the seventh wave, Russians, Why should I cry for you, This cowboy song y Fragilidad en sus dos versiones, español e inglés.

Es que la vida del señor Gordon, más conocido como Sting, ha cambiado mucho en los últimos 10 años. Sting dejó de ser el líder del trío The Police y pasó a convertirse en una especie de profeta de los jóvenes de los años ochenta.

El fue él que recuperó las banderas de la generación de los años sesenta y las actualizó. Para muchos fue una reencarnación de los viejos mercenarios de causas perdidas.

El cantante británico se dio cuenta que su papel de estrella del rock le servía para muchas cosas más que conquistar adolescentes histéricas en cualquier ciudad de Inglaterra y de Estados Unidos.

Sus inclinaciones por la literatura, el cine y la ecología lo llevaron al panteón de los rockeros intelectuales. Esos que supuestamente son más inteligentes que los demás y dicen cosas que todo el mundo tiene que escuchar.

Fueron los tiempos en que al lado del cacique Raoni del Brasil recorrió el mundo pidiendo ayuda para la Amazonía. O cuando al lado de Peter Gabriel, Yassou Nadour, Tracy Chapman y Bruce Springsteen montó la famosa gira de Amnistía Internacional. O cuando aceptó trabajar al lado de David Lynch en la película Duna.

Pero en los últimos años Sting se dio cuenta que con música no se cambia el mundo y que estaba atrapado en su propia trampa pues reivindicar la ecología y los derechos humanos se convirtió en un argumento farandulero.

Por eso le bajó el volumen a su protestas. De cierta manera se burló de si mismo y se dedicó a componer historias más simples. Recurrió a la memoria de su padre y a los poetas medievales, gracias a los cuales compuso su disco Ten Summoner s tales.

Ahora considera que llegó el momento del balance y la recapitulación, con el lanzamiento de su disco de éxitos. Lo cual significa el fin de una época

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.