Sicarios enredan al ‘zar’ del licor en Antioquia

Sicarios enredan al ‘zar’ del licor en Antioquia

El martes 13 de marzo, la suerte le cambió radicalmente a Alirio de Jesús Rendón Hurtado, apodado ‘El Cebollero’.

15 de julio 2007 , 12:00 a. m.

Hasta ese momento, este vendedor de cebolla, ajo y papaya, de 44 años, era conocido en Antioquia por pacificar a la convulsionada plaza mayorista de Itagüí, que abastece a parte del Valle del Aburrá.

También lideró su privatización, ayudó a organizar a los vendedores ambulantes en cooperativas y a erradicar a ladrones y extorsionistas, hasta ser la más importante cabeza de 5.000 comerciantes que mueven a diario unos 250 mil millones de pesos.

Esa alianza con vendedores también le ha permitido participar de la más grande tajada de la distribución de ron y aguardiente de la Fábrica de Licores de Antioquia (FLA), a la que, según él mismo dice, la Mayorista le compra (a través de diferentes empresas y cooperativas que reciben descuento) más de la mitad de su producción anual: 25 millones de botellas de ron y aguardiente, unos 180 mil millones.

Pero ese día, tras la llegada de 26 fiscales de la Unidad de Derechos Humanos de Bogotá y de más de un centenar de agentes de la Dijín, ‘El Cebollero’ pasó a ser un fugitivo.

En la redada cayeron 21 señalados miembros de las bandas sicariales La Unión y Calatrava, y aunque Rendón encabezaba la lista de capturables –por ser el supuesto jefe de las bandas– no pudieron dar con su paradero.

Cuatro testigos en su contra Tampoco fue localizado Carlos Alberto Gutiérrez, ‘Maco’, gerente de una de las comercializadoras de licores, miembro del departamento de seguridad que la Superintendencia de Vigilancia le aprobó a Rendón en el 2004 (cuya renovación hoy se evalúa) y señalado jefe militar de la supuesta banda de ‘El Cebollero’.

“Es una injusticia, no me han dado ni siquiera la oportunidad de defenderme”, les dijo Rendón a dos periodistas del pool de medios que el jueves llegaron hasta el lugar donde se refugia, confiado en que una tutela obligue a la Fiscalía a revocar la captura y a escucharlo en versión libre.

“Entutelamos porque si don Alirio se presenta a indagatoria, lo dejan preso.

No le están respetando ni la presunción de inocencia”, dice José Abad Zuleta, su abogado.

Rendón añade que puede desbaratar los 4 testimonios en su contra de miembros de las bandas –que lo acusan de participar en el asesinato del dirigente deportivo Gustavo Upegui y de patrocinar a la oficina de Envigado– y los atribuye a una posible retaliación debido a su predominio en los negocios con la FLA, a venganzas de los más de 150 extorsionistas y secuestradores que ha ayudado a capturar o a un montaje de prestamistas usureros a los que les declaró la guerra en septiembre (ver recuadro).

“No hemos dejado que ningún delincuente entre a esta plaza”, dice. Y por eso, agrega que no se explica por qué, poco antes de ser asesinado, el líder ‘para’ Carlos Castaño lo puso como testigo del secuestro, en uno de sus locales de la Mayorista, de Carlos Humberto Valencia Guizao, asesor del ex jefe máximo de las Auc.

“No conocí ni a Castaño ni a Valencia. Me tocó esconderme un mes después de eso”, afirma ‘El Cebollero’, oriundo de Barbosa, Antioquia.

Nexo con asesor oficial Rendón entró al negocio del licor hace 16 años a través de Sumerca, firma de la que era socio y así se lo narró a la Fiscalía en un oficio radicado por su abogado en abril: “En el 2001 comencé a distribuir licores de la Fábrica de Licores de Antioquia, convirtiéndome en el principal distribuidor de sus productos, actividad que actualmente ejerzo”.

Ese mismo año, Licoantioquia, entonces principal distribuidora de la FLA, se empezó a quejar de que Sumerca recibía mayores descuentos sin tener garantías sólidas.

Según el gobernador de Antioquia de la época, Guillermo Gaviria, Licoantioquia convirtió el caso de Sumerca en la excusa para incumplir el contrato y por eso decidió decretarle la caducidad. Luego vinieron investigaciones penales, por venta ilegal de licor, y fiscales, por presunto detrimento patrimonial.

Lo paradójico es que hoy, tanto Licoantioquia como Sumerca sostienen pleitos con la FLA. Licoantioquia reclama daños y perjuicios por 65 mil millones y Rendón dice que a Sumerca le deben 3 mil millones. Pero la FLA ni siquiera tiene registrado ese proceso.

En todo caso, Rendón y sus socios se quedaron con buena parte de la distribución y venta del licor en el departamento a través de diferentes empresas y cooperativas, como Comercializadora Los Balcones, los Estanquillos, los Estancoficiales (del que su hijo tiene un 50 por ciento) y de la Cooperativa Multiactiva Santa Rosa de Osos CBA, o Centro de Bienestar del Anciano.

Esta última, en llave con la Alianza Mayorista (Alima) dice distribuir el 90 por ciento del licor de la FLA en Antioquia: unos 450 mil millones de pesos.

Es más, CBA y Alima comparten la misma estrategia comercial y oficina.

A pesar de su éxito en este renglón, el comerciante desmiente la versión según la cuál su gremio es uno de los aspirantes a comprar la FLA.

“Eso lo tendrá que hacer una multinacional. No me alcanzaría ni para el uno por ciento”. Pero admite que el abogado que asesora jurídicamente a la Gobernación en este y en otros temas, Luis Alfonso Bravo, lo ha asesorado también a él: “En el 2000 nos ayudó en la privatización de la plaza. Incluso yo le conté hace poco este problema”.

El gerente de la licorera, Javier Hurtado, le aseguró al pool de medios que si bien sabía que Alirio Rendón participaba en las empresas que distribuyen sus productos, desconocía la orden de captura.

“Vamos a estudiar el caso y luego nos pronunciaremos”, dijo. Una respuesta similar dio en torno a la relación del asesor Bravo con la Gobernación y con el comerciante.

Bravo, por su parte, admitió haberle dado asesoría a Mayoristas Unidos, en el tema de la privatización de la plaza, y a Rendón, en casos laborales y de propiedad horizontal. Y si bien admitió conocer “la dificultad penal” por la que pasa Rendón, dijo que no lo contó en la Gobernación porque, por ética, no mezcla los asuntos de sus clientes.

Por ahora, algunos bancos le empezaron a cerrar las puertas a Rendón y hasta la Policía le devolvió a la Mayorista las dos motos que le donó al CAI para ayudar en la seguridad de la zona. “Por Dios –dice–, ellos no tienen que ver con mi caso. Varias personas, incluido un senador, ya le han dicho a las autoridades que soy un hombre honesto”.

u.investigativa@eltiempo.com.co .

‘Que me investiguen, pero con justicia', Rendón El comerciante Alirio de Jesús Rendón, ‘El Cebollero’, dice que solo necesita unos minutos ante la Fiscalía para echar por tierra los testimonios de los cuatro testigos que lo acusan de ser un criminal.

“Tengo las pruebas para demostrar que todo lo que dicen es de oídas, chismes. Pero la Fiscalía no me quiere dejar defender. Lo único que busca es privarme de la libertad y por eso me tocó poner la queja ante organismos internacionales”.

Insiste en que siempre ha trabajado de la mano de la ley y para ello muestra cartas que le han enviado mandos policiales y militares y reconocidos políticos. “Hasta un senador fue a explicarle a la Dirección de la Policía la injusticia que están cometiendo conmigo”.

Señala que lo único que ha hecho en su vida es laborar honestamente y ayudar a todo el que ha podido. “En la Mayorista, por ejemplo, le damos empleo a 2.600 personas, entre chiveros (transportadores de mercados), empleados de aseo y vendedores ambulantes”.

“Aunque detesto la política, en la Mayorista logramos elegir al concejal Evelio Pérez, por Cambio Radical, y ha trabajado mucho por los comerciantes”, y añade que entre sus beneficiarios –con mercados, plata y marchas de apoyo– están 10 congresistas, 3 alcaldes y otros dirigentes locales de todas las tendencias.

Hoy, Alirio Rendón anda protegido por tres escoltas (autorizados por la Supervigilancia) y en un carro blindado, a la espera de que un fallo de tutela obligue a la Fiscalía a escucharlo en versión libre antes de tomar cualquier otra decisión en su contra. “Siempre he sido un libro abierto y no me opongo a que investiguen lo que quieran, solo pido que lo hagan con justicia”.

CASOS QUE LO IMPLICAN.

SEPTIEMBRE 22 DEL 2000 Cuatro de 17 personas que, según autoridades, hacían un ‘negocio’ en Itagüí fueron asesinadas por La Unión. Testigos y grabaciones llevaron a Fiscalía y Dijín a abrir la investigación contra ‘El Cebollero’.

JULIO 3 DEL 2006 Pistoleros de La Unión y Calatrava matan a Gustavo Upegui, supuesto jefe de la oficina de Envigado. Autoridades, testigos y grabaciones hablan de la participación de Rendón. Ya hay 21 presos.

ENERO 22 DEL 2007 Otras cuatro personas vinculadas a negocios ilegales son asesinadas en el Valle del Aburrá, al parecer, por La Unión. Autoridades dicen que testigos y grabaciones hablan de la posible participación de Rendón.

''Hasta un senador fue a explicarle a la Dirección General de la Policía la injusticia que están cometiendo conmigo... siempre he sido un libro abierto y no me opongo a que me investiguen”.

Dice Alirio de Jesús Rendón

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