SALUD!, TERAPIA MAGNÉTICA

SALUD!, TERAPIA MAGNÉTICA

Carlos Díaz tiene 28 años. Desde hace dos le comenzó un insoportable dolor en las articulaciones de la cadera. No podía abrir las piernas, y caminar era un sufrimiento, hasta tal punto que debía hacerlo con un bastón. Por esa razón, acudió a médicos y especialistas, se sometió a varios tratamientos, a radiografías y gamagrafías. Después de tanto intentar, le detectaron muerte de un tejido por falta de riego sanguíneo .

07 de noviembre 1993 , 12:00 a.m.

Eso significaba que no había otra solución que la cirugía para remplazarle la cabeza del fémur por una prótesis. Esa operación en un paciente de 70 años se acostumbra, pero en un joven no porque los efectos secundarios resultan riesgosos y la vida útil de la prótesis es de diez años.

Carlos decidió averiguar otra alternativa médica a su problema. Acudió a la unidad de terapia alternativa de la Clínica Juan N. Corpas y se sometió a un tratamiento con campos magnéticos.

Esa terapia consiste en reactivar las células aprovechando esa capacidad de los metales de formar un campo magnético cuando entre un polo y otro se envía un chorro electrónico. El objetivo es estimular una mayor producción de energía dentro de las células, conservan el potasio, eliminan el sodio y facilitan el ingreso de la glucosa y de la energía en forma de ATP Adenosín Trifosfato.

Eso, en términos menos científicos, quiere decir que al exponer en el campo magnético aquellas células lesionadas o débiles por un trauma o una enfermedad, éstas vuelven a tomar vida: se revitalizan.

Aunque esta técnica viene empleándose en Europa desde hace medio siglo, en nuestro país hasta ahora se está utilizando. El paciente realiza sesiones de una hora, dos o tres veces a la semana. Se sienta en una silla especialmente acondicionada y allí espera que el campo magnético actúe sobre el organismo.

Pero si la lesión es en una región especial se utilizan las antenas , que son aparatos del tamaño de un radio transistor y que cumplen la misma función que el campo magnético. En los dos casos, el paciente no siente ninguna sensación extraña, aunque a veces produce cierto dolor de cabeza.

La única contraindicación del tratamiento es para quienes tienen marcapasos cardíaco.

Este tipo de medicina alternativa regula el insomnio, ayuda a tratar el cáncer, las úlceras, a acelerar el proceo de cicatrización, a combatir la flebitis (inflamanción de las venas), a tratar problemas ginecológicos y dermatológicos y a solidificar los huesos fracturados.

La magnetoterapia la emplean los pacientes que sufren de osteoporosis, osteomalasia, transtornos metabólicos, hipertensión, insuficiencia cardíaca y quienes están en la etapa de recuperación luego de un infarto.

En tres sesiones semanales de una hora cada una, Carlos logró disminuir el dolor, abandonar el bastón y mover sus piernas sin problemas. Hoy, sin embargo, no se descarta la cirugía, pero sus estados anímico y físicos mejoraron.

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