Los olvidados mausoleos del Central

Los olvidados mausoleos del Central

Seguramente, no existe colegio colombiano donde no se haya enseñado el nombre de Oreste Sindici, el italiano que compuso la música del himno nacional. Sin embargo, tal grado de fama, no le ha servido a este personaje para que su tumba perdure con dignidad en el tiempo.

24 de junio 2007 , 12:00 a.m.

Hoy el moho invade las letras talladas en las pilastras de mármol, y a las escaleras en piedra les faltan pedazos.

Como la tumba de este ilustre personaje se encuentran abandonados casi todos los 1.200 mausoleos del Cementerio Central, en el centro occidente de Bogotá, y que en 1984 fue declarado Monumento Nacional.

Allí, como en una ciudad paralela, reposan los restos de políticos de diferentes partidos, artistas, médicos, ingenieros y hasta uno que otro N.N.

De ahí que el arquitecto restaurador, Alberto Escovar, diga que es muy grave que no se conserven los mausoleos en buen estado, pues “en ellos está el reflejo de lo que es y lo que ha sido una sociedad”.

También cuenta que bajo la excusa del querer “ser recordado”, el Cementerio Central se convirtió en centro de experimentación arquitectónica, con grandes ejercicios de diseño vanguardistas, que hoy tienen un valor inmenso.

El abandono de estos mausoleos obedece a que son propiedades privadas, por lo que el Distrito no puede intervenirlos, ya que incurriría en el delito de peculado. Así que mantener estos lugares les correspondería a las familias propietarias, pero de la mayoría no se tiene rastro, o lo que es más grave, la mayor parte de los mausoleos no se sabe a quién pertenecen.

Don Pepe Sierra, en la ruina Hernán Ortega, gerente del consorcio que actualmente administra los cementerios del Distrito (Nuevo Renacer), cuenta que el mausoleo de la familia de Pepe Sierra amenaza ruina, pero la familia no ha querido hacerse cargo.

También se ha tratado de comprometer al consulado italiano con la tumba de Oreste Sindici, pero tampoco han obtenido respuesta.

Con el mausoleo de Julio Caro, ex gerente del Banco de la República, se intentó que esta institución le hiciera mantenimiento, pero tampoco se logró nada. Tampoco se sabe de quién es el lote donde yace el ex presidente Marco Fidel Suárez.

El motivo de este limbo está en el desorden de pasadas administraciones y a la falta de controles en las compras y ventas de los terrenos que inicialmente, en 1827, fueron gobernados por el municipio, luego por la iglesia, y de nuevo pasaron a manos del ente territorial.

En la década de 1960 el Cementerio Central tuvo su periodo más oscuro, cuando fue cedido a la EDIS. Ortega recuerda: “Como no aparecían los dueños de algunos mausoleos, ellos los dividían y los vendían. Así mismo, entre una sepultura y otra vendían el espacio público y construían torres con pequeños osarios o cenizarios de diez centímetros, lo que les resultó muy buen negocio”.

También en esa época, con el boom del narcotráfico, se hicieron muchos entierros sin registro, así que cuando la EDIS cedió las escrituras al Distrito, en 1997, estas no se pudieron legalizar, porque no se sabía qué pertenecía al Distrito y que no. Hoy diez años después permanece el mismo interrogante.

Líos hasta para Miguel A. Caro Y tratando de responderlo no faltan las anécdotas, como cuando se pusieron letreros en las tumbas invitando a los propietarios a llevar las escrituras, procedimiento del que no se salvó ni el político e intelectual Miguel Antonio Caro.

“Mi personal no sabía quien era ese personaje y pusieron el letrero. De eso se enteró la prensa y publicaron un artículo”, recuerda el gerente.

En este momento los nuevos administradores, en convenio con la Unidad Administrativa Especial de Servicios Públicos, la Defensoría del Espacio público y el Instituto de Patrimonio tratan de establecer los límites de las propiedades, pero todavía no llegan al 50 por ciento.

La situación pone freno a los planes de convertir al cementerio en un lugar turístico, por lo que se está pensando tomar el ejemplo del cementerio San Pedro de Medellín, que con un Plan Padrino, logró que empresas o familias adoptaran los mausoleos.

Pero de momento, nadie parece escuchar el llamado del letrero que cuelga de tumbas como la de Miguel Antonio Caro, y que invitan a los colombianos a reclamar estos legados históricos como propios. Así que este importante patrimonio bogotano se seguirá deteriorando.

De paseo en el panteón.

En el Plan de Regularización y Manejo del Cementerio Central, según Gabriel Pardo, Director del Instituto de Patrimonio, se contempla integrar el cementerio a la ciudad y convertirlo en un sitio turístico. Esto ya se hace en otros lugares del mundo. En los cementerio de E.U. se están haciendo actividades como lecturas al aire libre, conciertos de jazz y fiestas de halloween. En Roma, el Cementerio Protestante también es visitado por turistas que quieren conocer las tumbas de algunos de los alemanes e ingleses más famosos del siglo XVIII. El panteón de Pére Lachaise, en Paris, es el más visitado del mundo. Allí se le rinde homenaje a Oscar Wilde, Gertrude Stein, Pablo Picasso, Matisse, Braque y Hemingway, entre otros. En Latinoamérica se destacan el cementerio de La Habana y La Recoleta, en Buenos Aires.

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