LA DISTRITAL: PRESA DEL OLVIDO

LA DISTRITAL: PRESA DEL OLVIDO

Por fuera, sus paredes blancas dan la impresión de que es una cárcel confortable. Por dentro, es una mazmorra en donde el recluso vive hacinado y en unas condiciones infrahumanas. La vieja edificación de la Cárcel Distrital amenaza ruina. Está abandonada por la administración de Bogotá.

06 de diciembre 1992 , 12:00 a.m.

Los baños para los internos son un remedo: no hay duchas, los inodoros no sirven, los sifones están tapados, los tubos se encuentran rotos, y las aguas negras se filtran a través de paredes y pisos. Los reclusos que duermen junto a los baños deben soportar los malos olores toda la noche.

En cada patio hay un lavadero de ropa al que no le llega agua porque le faltan los tubos y las llaves. Los reclusos deben lavar sus prendas con el agua contaminada que sale de los baños.

Las pulgas, los piojos, las cucarachas, los ratones y demás bichos, abundan en los dormitorios y en los pisos altos. La enfermería no tiene drogas y el médico va cada mes.

La cárcel Distrital fue creada exclusivamente como un penal de paso y debía albergar a unos cien detenidos de ambos sexos. Hoy mantiene en promedio 400, algunos purgando condena. A esta situación contribuyen los fiscales, el Ministerio de Justicia, la Dirección de Prisiones y la Alcaldía Mayor, que los deja permanecer allí por medidas de seguridad. porque en otra cárcel los pueden matar. LA PENA DEL HAMBRE La Secretaría de Gobierno le asignó para este año un presupuesto de 42 millones de pesos: 27 para inversión (compra de armamento, equipos de comunicación, amplificación, reparaciones locativas y planta de personal) y 15 para alimentos.

De la primera partida le ha entregado 500.000 pesos. No tienen armamento apropiado: los fusiles que usan los guardianes son de la Policía. Y como tampoco hay plata para administración, los mismos presos trabajan como secretarios de oficinas, le preparan el tinto al director, cocinan y hacen el aseo del edificio.

De la suma destinada a la comida, solo se han recibido nueve millones de pesos. Por eso los internos comen carne y huevos muy rara vez. El lunes llevaban tres semanas en que el desayuno era una mogolla y un pocillo de agua de panela. Del almuerzo ni hablar: arroz sin nada de sazón y sopa sin sustancia. papas y lentejas. La comida algo similar.

La alimentación debería ser mejor, porque si bien es cierto que el Distrito está fallando en la entrega del dinero, la Dirección de Prisiones aporta 600 pesos diarios para la comida de cada preso. Quien quiera comer algo decente, debe pagar 700 pesos que vale un almuerzo preparado en el patio Antonio Nariño.

Los cuartos fríos y las bodegas de alimentos permanecen vacíos. No hay nada que echarles , dijo uno de los presos que sirve de ranchero.

De la cocina eléctrica solo trabaja un fogón, y la comida debe prepararse con leña proveniente de los troncos de los árboles de la Troncal de La Caracas, en una improvisada cocina que armaron detrás de la capilla.

Una de las administraciones pasadas compró un juego de marmitas (ollas gigantescas a presión), pero estas solo trabajaron dos meses. Ya llevan seis años sin prestar ningún servicio. A lo mejor los repuestos no valen mayor cosa. Cero recreación Los terrenos destinados a la cancha de fútbol y los talleres están convertidos en botadero de los avisos comerciales retirados por las alcaldías menores, en depósito de basuras (Aseo Capital no pasa a recoger los desperdicios) y en patio de carros viejos de la Policía y del Cuerpo de Bomberos.

Por falta de talleres, los internos descuentan pena por aseo con la elaboración de pequeñas artesanías que hacen en cacho sin herramienta de ninguna clase o con atención en los caspetes. Sin embrgo, talleres sí existen: uno de carpintería y otro de mecánica, pero curiosamente los explotan personas ajenas al establecimiento carcelario.

La única entretención que pueden tener es la librovía que dejó la pasada administración y que es una de las cosas de mostrar, pero no a todos los reclusos les gusta la lectura. En consecuencia, lo internos permanecen en sus patios todo el día sin hacer absolutamente nada. GUARDIANES A LA CARRERA Los guardianes de la Cárcel Distrital no se forman en la Escuela Penitenciaria como los demás, sino que los nombra la Secretaría de Gobierno, con base en recomendaciones políticas. No es raro encontrar que en las hojas de vida haya meseros, celadores y hasta obreros de construcción. En pocas palabras, no son guardianes de carrera, sino guardianes hechos a la carrera.

Aunque nadie habla de nadie por temor a las represalias y a la ley del silencio, Jairo Cubillos, entrenador del atleta Jacinto Navarrete capturado hace un año en el aeropuerto Eldorado por porte de droga acusó al ex director Eduar Gonzalo Rodríguez, de haberle pedido a él y otros veinte reclusos, por medio de otro interno, cincuenta mil y treinta mil pesos para arreglar los cuartos para la visita conyugal.

Cubillos dijo que cada vez que podían hablar con el funcionario, éste les sacaba excusas y que finalmente les dijo que las visitas conyugales estaban prohibidas. Según el denunciante, Rodríguez se fue y no les devolvió el dinero. También se quejó del trato desobligante que le daba a los internos la secretaria de entonces director.

Rodríguez negó de plano los cargos. Dijo que cuando se iniciaron esas obras, los internos colaboraron con trabajo, y que ante la escasez de recursos se les aceptó la idea. Explicó que la obra fue dirigida por el dragoneante Jesús Jiménez y que él no tuvo ningún contacto con los internos.

Rodríguez se declaró responsable de no haber autorizado la visita conyugal a los presos y de violar los derechos humanos, pero explicó que lo hizo por falta de infraestructura (camas, colchones, mesas de noche y baños).para que los reclusos estuvieran con sus esposas o sus compañeras. LA PLAGA DEL VICIO Como en la mayoría de cárceles del país, en la Distrital se consume abundante droga y licor. y hasta los internos portan armas.

Durante este año, las directivas han incautado en los dormitorios de los internos cocaína, basuco, marihuana y pastillas, por valor superior a los 10 millones de pesos.

También abundan las bebidas alcohólicas como el brandy, aguardiente y vino.

La ley del silencio ha impedido descubrir quienes introducen la droga, el licor y las armas.

Actualmente se tiene como principales proveedoras de droga a las mujeres que la introducen en paquetes en la vagina.

El tráfico se facilita porque la ley prohibe las requisas en las partes íntimas.

Una de estas mulas debió purgar 18 meses de prisión luego de que le descubrieran un paquete de marihuana que introdujo en la vagina.

Donde más se consume droga es en los patios Baquero Borda y Pardo Leal.

Un pucho de marihuana puede costar entre 300 y 500 pesos, y un sobre de basuco de dos mil a cinco mil pesos.

El mayorista le entrega la droga a los distribuidores de cada patio en pequeñísimas cantidades, de modo que si son capturados, su carga no supere la dosis personal permitida: un gramo de basuco, cinco gramos de hachís, veinte gramos de marihuana y 10 gramos de metacualona. Así, el vendedor solo recibirá unas cuantas horas de calabozo como castigo.

Pero el interno es ingenioso y cuando no tiene droga se fuma las telarañas revueltas con Mejoral.

Igualmente, prepara chicha con el peto dulce que a veces les dan en la comida.

Precisamente por esta época les suspenden ese alimento porque los reclusos empiezan a fabricar licor para celebrar la Navidad.

Hace unos meses, fue descubierto un guardián cuando introducía por el sistema del ascensor (una cuerda que escurría desde la garita) dos botellas de aguardiente que alguien le alcanzaba por la carrera octava. LA LEY DE LAS ARMAS A la Cárcel Distrital no solo se introducen droga y licor. También armas de fuego y cortopunzantes.

El pasado 16 de noviembre, el interno William Nelson Escobar López, sindicado de la muerte de la abogada de la Procuraduría General de la Nación, Lucía Múnar de Ardila, logró salir con la ayuda de una granada de fragmentación y una pistola.

El preso, que se hallaba en el patio Pardo Leal, se hizo abrir todas las puertas y en su recorrido hirió a otro recluso.

Afortunadamente, fue capturado por un guardián que se hallaba de franquicia y al otro día fue enviado a La Modelo.

A otro recluso le decomisaron un revólver calibre 38 con su correspondiente munición.

También se incautan cuchillos, navajas y leznas.

Cómo entran las armas al penal? El actual director, José Adán Ruiz Bustos, cree que con la complicidad de los guardianes, ya que toda persona particular que entra es requisada minuciosamente.

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