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SIDA: YA NO ES PROBLEMA DE MINORÍAS

SIDA: YA NO ES PROBLEMA DE MINORÍAS

La epidemia del VIH-sida en Colombia no es un problema exclusivo de hombres homosexuales, y mucho menos de mujeres prostitutas, de acuerdo con las más recientes investigaciones presentadas esta semana a nombre de Colombia (por el autor esta nota y sus colaboradores) en la IX Conferencia Mundial sobre Sida, en Berlín (Alemania), organizada por la Sociedad Internacional de Sida (international AIDS Society). Por el contrario, la epidemia de VIH-sida está evolucionando rápidamente hacia un patrón heterosexual complejo y, además bastante sui géneris. Este argumento se apoya en tres elementos de evidencia.

Primero la incidencia de infección por VIH viene aumentado aceleradamente entre las mujeres desde 1985. Pero, curiosamente, y para sorpresa de muchos, esas nuevas víctimas de la epídemia son mujeres comunes y corrientes , que están pasando el virus a sus hijos recién nacidos, luego de adquirirlo a través del contacto sexual con sus compañeros permanentes y estables, especialmente hombres bisexuales. Por ejemplo en 1984, por cada mujer infectada con el VIH había 50 hombres; en este momento, la relación es de 7,5 hombres por mujer, con tendencia a la disminución.

Por otra parte, en grupos de mujeres colombianas investigadas se ha observando un aumento de 9.5 veces del riesgo de adquirir VIH entre casadas o con una relación sexual permanente, en comparación con mujeres solteras.

Segundo, la prostitución masculina parece ser la causa básica del nuevo perfil. Entre grupo de prostitutos , especialmente travestis y niños de la calle, se observan altos niveles de infección por VIH.

De 66 niños de la calle estudiados recientemente, la tercera parte estaba infectada con el virus; en otros países latinoamericanos que presentan un perfil similar al de Colombia, hasta un 80 por ciento de niños de la calle se encuentran en la misma situación.

Se sabe que estos grupos ejercen un comercio sexual importante pero con hombres bisexuales, muchos de ellos casados. Por otra parte, la mayoría de hombres infectados con el VIH en Colombia son individuos que tienen o han tenido un arelación sexual permanente y estable.

Entre mujeres prostitutas, en cambio, todavía se observa bajos niveles de infección, lo cual posiblemente refleja el éxito de las campañas de promoción de uso de condones. En todas las encuestas de VIH que hasta el momento se han realizado en Colombia en este último grupo, las prevalencias de infección por el VIH son inferiores al uno por ciento.

Tercero, entre la población masculina, la epidemia de VIHsida se está diseminando hacia nuevos sectores, especialmente grupos cerrados, tales como, policías, militares y el clero, de quienes se han reportado 20, 5 y 5 casos, respectivamente.

Es muy probable que estas cifras estén subestimando la verdadera dimensión y magnitud del problema.

En estos tres grupos, la infección solo se conoce en el momento en que ya es imposible esconder más el problema y cuando al paciente, por lo tanto le ha avanzado considerablemente la enfermedad.

Uno de los trabajos presentados puso de presente que existen muchas dificulatades para este tipo de pacientes, pues no tiene facilidad de acceso a losd servicios de diagnóstico, debido a que los grupos de apoyo, en su mayoría en manos de organizaciones no gubernamentales, controladas por grupos gays convencionales, no están en posibilidad de darles respuesta adecuadas a sus nesecidades.

Infortunadamente, dada la alta sensibilidad que rodea este nuevo aspecto de la epidemia, que dificulta la labor de investigación, aún se desconocen cuáles han sido las vías de penetración del virus.

El tema reviste importancia en la medida en que estos son los grupos donde más se ha escondido el problema, lo cual ha dificultado las campañas de prevención entre ellos.

Los investigadores dijeron, finalmente, que a estas comunidades se les puede ofrecer acciones de tipo terapéutico. Pero si se sigue manejando el tema como tabú será imposible intervenir de manera directa.

Lo anterior lleva a conclusión de que ha perdido vigencia la vieja creencia de que la epidemia VIH-sida en Colombia es un problema de otros grupos minoritarios, adicionalmente considerados como parias de nuestra sociedad.

Esa creencia ha alimentado una actitud de intolerancia, insolidaridad y hostilidad frente las víctimas del VIH-sida; ha inducido a un afalsa sensación de segurodad entre el resto de la población y ha dificultado el control de la epidemia con un criterio más abierto, explícito, directo y pertinente.

Es más, a menos que se asuma la lucha contra el avance del VIH-sida con un firme convencimiento de que es un problema que afecta a todos y no a los demás , el problema solo empeorará.

Es así como, de continuar la tendencia actual, para el año 2000 habrá igual número de hombres y mujeres infectados por el virus del sida en Colombia; de hecho, en algunas regiones del país esta es la situación observada.

Nos queda entonces un interrogante preocupante: Cuántas mujeres más, niños, esposos y en general, hombres y mujeres comunes y corrientes tendrán que morir de sida en Colombia, antes de que nuestra sociedad asuma una respuesta más responsable y efectiva para frenar el avance del virus? Contamos con la tecnología y el conocimiento necesarios para lograrlo. Juan Eduardo Céspedes L., MD, profesor investigador de la Univesidad Javeriana.

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