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Nos alcanzó Haití

Nos alcanzó Haití

No me cansaré de decir que sin un Tratado de Libre Comercio con los Estados Unidos o prórroga del Atpdea, pocos son en realidad los renglones de nuestra canasta exportadora hacia ese país que se verían afectados, pues la inmensa mayoría de ellos, y especialmente los más importantes por su volumen de despachos como petróleo, carbón, oro, banano y ferroníquel, no pagan aranceles gracias al Sistema General de Preferencias o a la cláusula de Nación más Favorecida.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
07 de junio 2007 , 12:00 a. m.

Entre los pocos y potenciales renglones damnificados estarían, esas sí, las confecciones, cuyas exportaciones se gravarían con altos impuestos, en algunos casos superiores al 20 por ciento.

Pero hoy, todavía con privilegios arancelarios, el sector confeccionista está perdiendo mucho de lo poco que había logrado en el mercado estadounidense, y peor aún, para deterioro de su supuesto prestigio internacional y menoscabo del orgullo empresarial, acaba de ocurrirle lo impensable: Haití es ya el proveedor número 29 de ese mercado, dos puestos y ocho millones de dólares por encima de Colombia, de acuerdo con las exportaciones correspondientes al primer trimestre del presente año.

Además se encuentra este caribeño y pobre país en el selecto grupo de las 14 naciones exportadoras que lograron aumentar sus ventas con relación al mismo período del 2006, mientras Colombia acompañó a los restantes proveedores perdedores, con una disminución del 11 por ciento, ocasionada por ventas de tan solo 102 millones de dólares.

Conviene además decir que las compras de prendas de vestir en los Estados Unidos en el período sumaron 17.900 millones de dólares, 9,2 por ciento más que el año anterior, y tambien, como modelo a seguir por nuestros exportadores, que los italianos, sin devaluación y con un costo de mano de obra elevado, están en el grupo de los 14 con exportaciones casi cuatro veces superiores a las nuestras.

Desafortunadamente nos estamos retirando de ese buen escenario comercial, y nadie hace algo para evitarlo, mientras los empresarios siguen desertando hacia países centroamericanos - sin esperar la ratificación del TLC que tanto apoyaron - donde encontrarán una situación similar a la que vive Colombia, esta es, la pérdida paulatina de un mercado que se ha inclinado decididamente por cinco grandes proveedores: China, Indonesia, Vietnam, Bangladesh y Camboya.

A propósito: ¿Alguien ayuda a las miles de mujeres cabeza de familia despedidas por frustrados exportadores del sector, especialmente en la capital de la moda, Medellín? Recientemente El Colombiano publicó un informe sobre la crisis de la esta industria en Antioquia, según el cual por efectos nocivos de la revaluación se han despedido en los últimos meses 11.200 operarias que seguramente deambulan por las calles de la ciudad buscando nuevos empleos.

¿Por qué no las contratan para atender los millonarios negocios que siempre nos anuncia Proexport después de cada macrorrueda y ferias especializadas?.

Esto que viene ocurriendo con las exportaciones de prendas de vestir probablemente se repita mas adelante con otros sectores que pocas posibilidades competitivas tienen o tendrán en el mercado de los Estados Unidos, principalmente por la competencia china que podemos percibir en toda su magnitud con las siguientes cifras de importaciones estadounidenses provenientes del país asiático - en millones de dólares para el primer trimestre de 2007 - de productos hoy representativos de la escasa oferta exportable colombiana: confecciones, 5.224; muebles y artículos decorativos, 5.051; calzado y sus partes, 3.381; artículos plásticos, 1.847; artículos de cuero, 1.468; productos cerámicos, 369; impresiones graficas, 365; y joyería, 251. Cifras impresionantes y creciendo.

A la mencionada caída de las exportaciones de confecciones se suman otros renglones de nuestra producción que también durante el primer trimestre registraron cifras muy por debajo de las alcanzadas en igual período del 2006.

El petróleo, con una participación del 32 por ciento en nuestras exportaciones totales hacia Estados Unidos, tuvo igual porcentaje pero disminuyó respecto a sus despachos del año anterior; cayeron además las ventas de banano (25,7 por ciento), oro (18 por ciento), tubería (13,5 por ciento), cemento (14,4 por ciento), PVC (14,1 por ciento), cerámicos (26,6 por ciento), láminas plásticas (13,2 por ciento), langostinos (16,2 por ciento), y café industrializado (13,5 por ciento), entre muchos otros productos de menor importancia exportadora.

Los pocos que aumentaron sus despachos, carbón (4,4 por ciento), flores (2,4 por ciento), piedras preciosas (26 por ciento), ferroníquel (146,9 por ciento), y estructuras de aluminio (259,1 por ciento), entre los mas representativos, no lograron evitar que en el conjunto de operaciones la cifra de exportaciones del primer trimestre fuera un 13,9 por ciento inferior a la del 2006, lo que en valor equivale a 323 millones de dólares menos.

El Ministerio de Acuerdos Comerciales, como debería llamarse al de Comercio Exterior, poca visión tiene para trabajar por un sólido futuro de las exportaciones colombianas, hoy dominadas por bienes primarios que gozan temporalmente de buenos precios internacionales.

Pero adolece de visión y actitud prospectivas, que lo preparen para los cambios anticipados o que le permitan incluso provocar cambios. Poco hace para impulsar nuevos proyectos que generen nuevas inversiones y mayores oportunidades de negocios en el exterior; no propicia inversiones en tecnología, innovación y desarrollo de nuevos productos; no acompaña las iniciativas regionales, ni dispone de mecanismos eficaces de apoyo para las que se propongan; no ha entendido que el país debe avanzar hacia la determinación de una política de fomento exportador que identifique los futuros productivos y sus destinos mas viables; no recuerda que existe un Plan Estratégico Exportador que es necesario ‘desempolvar’ para cumplir con el propósito de su continuidad expuesto por el propio presidente Álvaro Uribe; y finalmente, para no extendernos mas allá de la paciencia del lector, ha olvidado que existen otros mercados, y que quizás algunos de ellos, como el de Venezuela, exigen mas atención de la que se le brinda, especialmente si tenemos en cuenta que las ventajas arancelarias que allí tenemos desaparecerán en pocos años si no firmamos con ese país un Tratado de Libre Comercio.

Quizás se quiera trabajar en todos los anteriores campos, pero para ello seguramente tendremos que esperar a que culmine el programa de lobby TLC con viajes a Washington cada quince días.

El Ministerio de Acuerdos Comerciales, como debería llamarse al de Comercio Exterior, poca visión tiene para trabajar por un sólido futuro de las exportaciones colombianas”.

Jorge Alberto Velásquez Peláez, consultor privado.

Acaba de ocurrirle lo impensable: Haití es ya el proveedor número 29 del mercado estadounidense, dos puestos y ocho millones de dólares por encima de Colombia”.

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