Secciones
Síguenos en:
Un asesino en la zona

Un asesino en la zona

Empezó como un acto de corrupción y se ha convertido en un homicidio colectivo y en una amenaza internacional. Hace cuatro años arribaron a Colón (Panamá) 46 barriles marcados como glicerina. Habían sido fabricados (lo diremos con todas sus letras para prevenir a las posibles víctimas) por Taixing Glycerine Factory y exportados por Fortune Way desde Beijing. La glicerina se emplea como componente para productos como jarabes y dentífricos, y el gobierno panameño había adquirido el embarque, previa licitación, para la Caja del Seguro Social.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
02 de junio 2007 , 12:00 a. m.

Pero lo que viajaba en las canecas no era glicerina al 99,5 por ciento, como se anunciaba, sino dietileno-glicol, un veneno mortal. Con él elaboraron los laboratorios locales un jarabe expectorante y distribuyeron 180.000 ampolletas. Para empeorar la cosa, los técnicos de la Caja Social midieron mal las dosis y aumentaron la de la supuesta glicerina pura. El resultado ha sido devastador. Desde octubre del 2006 han muerto 104 pacientes por causa del dietileno-glicol, se investiga el deceso de 260 más y hay medio millar adicional de denuncias. Y se ha detectado la sustancia letal en pasta de dientes.

El escándalo destapa la existencia de una mafia que suministra fármacos de baja calidad, con entronques en el gobierno chino. El ex director de Alimentos y Drogas, Zheng Xiaoyu, acaba de ser condenado a muerte en Beijing al comprobarse que recibió cerca de un millón de dólares para aprobar 277 medicamentos sin las pruebas requeridas.

China está lejos, pero las falsas drogas chinas nos afectan a todos. Para empezar, las autoridades panameñas aseguran que parte del cargamento ‘chiviado’ salió hacia países vecinos, entre ellos Colombia. Hay un asesino en la zona. Ello obliga a nuestro Gobierno a hacer timbrar las alarmas y parar de inmediato, mientras se averigua su calidad, todo proceso industrial con químicos procedentes de la China y toda venta de estos artículos. El escándalo, además, ayuda a los poderosos laboratorios multinacionales en su intento de bloquear las drogas sin patentes en el Tercer Mundo. Es decir, un crimen desde todo punto de vista.

Lo inaplazable, por ahora, es garantizar que los colombianos no sufrirán una tragedia como la de Panamá por culpa del terrible binomio que conforman la corrupción y la ineptitud.

editorial@eltiempo.com.co

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.