PRIORIDAD UNO... EN COMBATE

PRIORIDAD UNO... EN COMBATE

31 de octubre 1993 , 12:00 a.m.

En términos que son mesurados para los militares, pero que podrían ser excesivamente optimistas, de acuerdo con algunos civiles, el próximo quinquenio las Fuerzas Armadas habrán duplicado su capacidad operativa en más del ciento por ciento.

Sólo en los proyectos que ya han arrancado y que culminarán en cinco años, el país habrá invertido en defensa 510 millones de dólares unos 424.320 millones de pesos al cambio actual.

El macropoyecto GobiernoFuerzas Militares busca modernizar y tecnificar al extremo los hoy precarios sistemas de comunicación en Ejército, Armada y Fuerza Aérea. Son 70 millones de dólares en 5 años.

Los demás proyectos de seguridad en curso exigirán inversiones por 431 millones de dólares: 163 destinados a la Fuerza Aérea, 108 a la Armada y 160 al Ejército.

Es en plata blanca lo que desde el comienzo de la administración Gaviria se ha denominado la estrategia de fortalecimiento de la Defensa.

Y aunque hay críticas severas por el incremento sustancial en el gasto militar en especial cuando se le compara con el descenso de la inversión en el aparato militar en otros países de América Latina (ver recuadro) las Fuerzas Armadas creen que sólo la lucha contrainsurgente requerirá mucho más de los 510 millones de dólares ya comprometidos. Faltan recursos, hasta ahora no contemplados, para incremento de pie de fuerza y adquisición de armamento.

Salvo el caso de una reinserción masiva de guerrilleros poco probable en un país que ha tenido que convivir 30 años con la subversión los altos mandos confían en que haya recursos adicionales para que los 20 mil soldados que hoy están asignados a misiones de combate sean 50 mil en 5 años.

A la vez y para entonces la Fuerza Aérea debería haber duplicado su flotilla de aeronaves, y la Armada debería haber incrementado sensiblemente el número de naves patrulleras de río y de mar.

En el análisis de necesidades y posibilidades reales trabajan hoy equipos conjuntos de los ministerios de Defensa y Hacienda, el comando de las FF.MM. y Planeación Nacional. Este año se revisó otra vez el plan quinquenal de las Fuerzas Militares y, en forma paralela, cada Fuerza: Ejército, Armada, Fuerza Aérea hizo su propia proyección para los próximos diez años. De allí surgió el plan decenal de fortalecimiento de las Fuerzas Militares.

Algunos voceros gubernamentales creen que las proyecciones de los altos mandos son excesivamente ambiciosas y que, probablemente, antes que apoyar un crecimiento equivalente a un 20 por ciento anual, habrá que optimizar la eficiencia en Ejército, Armada y Fuerza Aérea.

Con todo, esos mismos civiles aceptan, como lo expresa el comandante de las Fuerzas Militares, general Ramón Emilio Gil, que sólo con una estrategia persistente y seria de fortalecimiento el país podrá contar con los cuerpos de soldados y oficiales, la infraestructura logística y la capacidad de disuación que requiere para enfrentar a la delincuencia.

Por lo pronto, el término medio entre lo que los militares han solicitado y lo que finalmente el Estado ha podido aportar, son 762.200 millones de pesos para el próximo año, incluida, claro está, la Policía Nacional.

Nuevos contrainsurgentes Expresado de otro modo, cerca del 9 por ciento del presupuesto general de la Nación está invertido en gastos de defensa.

Sin embargo, de ese porcentaje, más de 663 mil millones de pesos irán a rubros de funcionamiento que involucran desde servicios generales hasta pago de pensiones y salarios.

A inversión irán 98 mil millones de pesos, de los cuales el 78 por ciento 76 mil millones de pesos son aporte a los proyectos que costarán 510 millones de dólares en 5 años.

En definitiva, sólo el 22 por ciento restante 21 mil millones podría satisfacer algunas de las nuevas expectativas de los militares.

Actualmente, sólo dos de las cuatro divisiones del Ejército cuentan con su propia brigada de contraguerrillas. Los militares confían en que antes de 2 años todas las divisiones tendrán una brigada de contrainsurgencia capaz de apoyar la tarea de las 2 brigadas móviles y de las 25 compañías contraguerrillas hoy existentes.

En concepto del comandante de las Fuerzas Militares, se trata de una descentralización de la lucha armada.

Queremos darles a esos comandos divisionarios unas fuerzas, especialmente unidades de contraguerrillas, con las cuales el Comando de la División pueda influir en toda su jurisdicción reforzando las unidades que tiene cada una de las brigadas.

El objetivo añade Gil es actuar rápidamente en circunstancias críticas sin tener que sacar tropas de una zona y llevarla a otra porque a la primera, tarde o temprano, iba a regresar la delincuencia. Ese era un problema que nosotros teníamos y que hemos podido ir superando poco a poco .

Los militares buscan instalarse con éxito en las zonas de explotación petrolera y carbonífera: el Cerrejón, Cusiana, Arauca y Valledupar, en donde la guerrilla ve el nuevo dorado.

A la vez, pacientemente, oficiales de mediana graduación y oficiales de alto rango, han perfilado el Plan Complemento, un programa que aún es objeto de reserva y que busca lanzar las unidades antiguerrilla a Putumayo, Guaviare, Guainía, Vichada, Vaupés y Amazonas. El blanco son las selvas en que las Farc y el Eln engrosan sus alforjas con el producto de los narcóticos.

Unas y otras expectativas, sin embargo, están sujetas en el Ejército, como quizá en ninguna otra fuerza, a la posibilidad de incrementar y capacitar el nuevo pie de fuerza...

En la Fuerza Aérea la estrategia de fortalecimiento de la Defensa apunta a duplicar en los próximos diez años la flotilla de aeronaves. En el aspecto operativo está el reentrenamiento de pilotos y equipos de rescate y apoyo aéreo en la lucha antiguerrillera. El mejoramiento de la capacidad de combate aéreo, observan fuentes militares, es una prioridad.

El primer paso fue la firma de los contratos de construcción y venta de un flotilla de ocho helicópteros tipo MI-8 de fabricación soviética (ver especificaciones), que llegarían al país en los primeros meses de 1994.

Este tipo de aeronave es calificada en el mundo entero como pesada, y cuenta con capacidad para transportar 25 hombres. Las Fuerzas Militares pretenden destinarlas al transporte de tropa, materiales y provisiones, aunque también eventualmente podría ser utilizada para el combate.

Las Fuerzas Militares firmaron también un contrato para la adquisición de cinco helicópteros tipo Black Hawk. Los aparatos estarían a disposición de las brigadas en todo el país antes de que culmine el primer trimestre de 1994.

Por su parte, dentro del programa de fortalecimiento de la infantería de aviación, las Fuerzas Miliares pretenden crear dos grupos aéreos de combate que, antes de dos años, puedan operar como puestos de apoyo (bases de avanzada) en las zonas sur y oriente del país.

Desde bases de la FAC en tierra, los militares podrían obtener rápidamente coordinación de flotillas de apoyo aéreo a los grupos antiguerrilla y a los de control del narcotráfico en las selvas surorientales.

Finalmente, en menos de dos años, la FAC recibiría una flotilla de aviones de transporte mediano, cuyo tipo y catacterísticas aún son objeto de análisis.

Un macroproyecto, por lo pronto el único que no cuenta con una partida establecida, está destinado a conformar el Centro Nacional de Control, una especie de Aeronáutica Civil de inteligencia militar, en capacidad de detectar cualquier aeronave que sobrevuele el país.

Hoy, la detección de sobrevuelos depende de radares ubicados en Araracuara y Leticia y en el Comando Unificado del Sur.

Los militares creen que, en breve, el país debe superar los grandes vacíos en la ubicación de las aeronaves que entran al territorio nacional, y avanzar en el control de las operaciones aéreas del narcotráfico .

Pirañas y nodrizas Antes del año 2000, la Armada habrá introducido un nuevo motor en la totalidad de sus corbetas y buques de gran calado.

A la vez, habrá fortalecido el sistema de guardacostas que empezó a operar desde finales de 1992 con cuatro corbetas y que en 1994 contará con 2 helicópteros navales artillados y dotados con equipo de salvamento y rescate. Otros dos aparatos están ya en funcionamiento, uno en las costas sobre el Atlántico y el otro en el Pacífico.

A los incipientes proyectos de control de 3.000 kilómetros de costas, se suma la urgencia de custodiar 17.678 kilómetros de ríos navegables. Tres semanas atrás llegó al país una flotilla de nueve lanchas nodrizas de tipo PBR, un escuadrón que ya actúa escoltado por lanchas pirañas. La prioridad son los ríos Cauca, Magdalena, y algunos del sur del país: Putumayo, Caquetá, Amazonas, Orinoco y Vichada. En total, nueve nodrizas y 51 lanchas pirañas actuarán en el control del transporte clandestino de dinamita, armas, narcóticos e insumos químicos.

Hay otros objetivos detrás de las inversiones. Los guerrilleros atacaron el año pasado 10 pirañas del tipo PBR que escoltaban a transportistas privados.

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