SAO PAULO RESUCITA A BRASIL

SAO PAULO RESUCITA A BRASIL

Sao Paulo es el mejor equipo suramericano de los años 90. Con el más puro encanto de las raíces futbolísticas del Brasil: arte, magia, espectáculo, picardía y goles... Una tarjeta de crédito generosa, que regocija al alicaído balompié de los tricampeones del mundo. Igual, previene ( y atemoriza?) a sus rivales de turno.

29 de octubre 1993 , 12:00 a.m.

Ni más ni menos, es el enemigo de Atlético Nacional en la semifinal de la Supercopa Suramericana, certamen que reúne al selecto grupo de los campeones de la Libertadores. La serie empezará el miércoles en el Morumbí (120 mil espectadores) y, ocho días después, se rematará en el Atanasio Girardot.

Por algún momento, al Sao Paulo se le quiso instalar en la historia brasileña como el Equipo de Raí , tal como en épocas inmemoriables se identificó con Leonidas, Gerson, Bellini, Mauro o Antonio Sastre, sus más ilustres hijos. Pero a la luz de los hechos, el rótulo no cabe todavía.

Raí, el capitán, se fue al París Saint Germain y el cuadro paulista sigue ahí, campante, desplegando el jogo bonito y metido en la pelea por el título de la Supercopa.

Entonces, cuál es el secreto? Telé Santana. Este hombre sí recauda méritos para inspirar un capítulo de la historia por ese toque especial que imprime a todos los actos de su vida: la elegancia.

Y eso tiene un precio. Recordemos el gustazo de ver a Toninho Cerezo, Junior, Falcao, Zico, Eder, Sócrates y cía en el Mundial-82. Y, parte de esa pléyade unida a Careca, Alemao, Muller en México-86. Una factura espléndida en exquisitez y buen fútbol, pero pagada con lágrimas.

También el cachet tiene sus recompensas. Por ejemplo, ésta de Sao Paulo. La mano del artista produce fenómenos así, donde se nota desde cualquier ángulo ese gusto por las cosas.

El fútbol no puede perder su esencia. Es un juego, es un espectáculo. Y si no se traicionan esos preceptos, los objetivos estarán más cercanos , decía Telé Santana el año pasado cuando empezaba la Copa Libertadores, como una aguda crítica a un torneo que a través del tiempo se degeneraba para premiar el fútbol subterráneo .

Sus frases tuvieron el efecto que generan los sabios: la Copa Libertadores de 1992 tuvo una depuración. Y la de 1993 ha sido catalogada como la más limpia de la historia. En 92 encuentros, no se reportó un solo incidente. Y, obviamente, ganó el arte.

Eso es lo que practica el Sao Paulo con Zetti, Valber, André, Dinho, Palinha, el veteranísimo Toninho, Valdeir, Muller y ese fenomenal jugador llamado Cafú, expresión máxima de polifuncionalidad. Lateral, lateral-volante, volante, carrilero , delantero... Qué será? Convocar a un grupo de buenos jugadores, juntarlos alrededor de una filosofía, respetarla y hacerlos funcionar configura un cuadro difícil de lograr. Porque siempre hay buenos por montones, pero manejarlos es el arte de muy pocos.

Por eso, Sao Paulo es campeón paulista, también brasileño, bicampeón de la Copa Libertadores (1992-1993), campeón de la Copa Intercontinental (final ante Barcelona de España) y enrumbado nuevamente hacia Tokio, en diciembre, para otra Copa Toyota frente al Milán.

Semejante recorrido propició, inmediatamente, tarjetas de invitación: ganó el trofeo Teresa Herrera en España vapuleando en la final nada menos que al Barcelona, 4-1. Y, por la dudas, se adjudicó la Copa Ramón Carranza con un categórico 4-0 sobre el Real Madrid.

Todos esos lauros en dos años merecen ese reconocimiento: es el mejor de Suramérica en lo que va de los años 90. Nacional puede empezar a cambiar esa historia a partir del miércoles.

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