UN CLÁSICO EN LA PROVINCIA

UN CLÁSICO EN LA PROVINCIA

Desde que el vuelo 402 de Aces abandonó el muelle nacional del aeropuerto Eldorado de Bogotá, se empezó a sentir la alegría que debe permanecer a lo largo de la gira que Carlos Vives inició por el país. Dentro del avión con rumbo a Manizales todo era ritmo y tomadura de pelo, en especial cuando el piloto seriamente anunció que el despegue estaba demorado porque dos perros se habían puesto de ruana la pista del aeropuerto (los bomberos tuvieron que sacarlos... a los perros). Mientras tanto en Manizales en los alrededores del hotel Las Colinas, a donde debía llegar Vives, un heterogéneo grupo invadía la calle al son de las notas de La gota fría.

30 de octubre 1993 , 12:00 a.m.

Cuando el cantante llegó, y como pudo se coló en el hotel, el ambiente en la calle 27 se puso candente. Al medio día la gente seguía impávida, casi que con tortícolis de tanto mirar hacia la ventana de la habitación 714, en donde estaba el líder de La Provincia.

De vez en cuando el cantante se asomaba y los gritos de sus seguidoras hacían eco en la catedral, a dos cuadras del hotel Las Colinas. Sin embargo, Vives no pudo salir de su habitación; había demasiada gente con bolígrafo y papel en mano con la esperanza de que el artista les firmara un autógrafo o, con suerte, tomarse una foto con el cantante. Pero Vives sólo tuvo oportunidad de conceder una rueda de prensa a los medios de comunicación de Manizales. Cuando la tortícolis se volvió insoportable entre los seguidores, no tuvieron otra opción que marcharse para preparase para la fiesta de la noche. Y ese fue el momento de Vives.

Luego comerse a medias una cazuela de mariscos, como para recordar su ciudad natal, Vives se puso tenis, sudadera y voló a la plaza de toros, pero su viaje al circo no era para ensayar equipos, ni probar sonido, ni conocer el escenario. No, su verdadera preocupación en ese instante era jugar una partida de fútbol en la arena de la plaza. Con improvisadas porterías de ladrillos, Vives, junto con algunos integrantes de la agrupación y uno que otro colado, se dedicó por un buen rato a tocar el balón. El partido se convirtió en un verdadero clásico en la Provincia, con resultado de 3 a 3.

Al tiempo que Vives desperdiciaba goles en la plaza, las boletas se agotaban en los expendios. Hacia las 4 de la tarde ya había público que se acercaba tímidamente a las puertas principales de la plaza, donde iba a presentar el show.

Pero llegó el momento de la seriedad. Una vez el juez central, Fernando Pava Camelo, director de 88.9, pitó el final del cotejo, Vives empezó a probar, ahí sí, sonido, equipos, luces... un, dos, tres, probando .

El mismo se encargó de comprobar que todo estuviera sobre ruedas antes de regresar al hotel a prepararse para una de las noches más importantes de su vida artística: su primer concierto en vivo luego del fenómeno de su álbum Carlos Vives: Clásicos de la Provincia, el mismo que, según la casa disquera Sonolux, pasó las 450 mil copias vendidas.

A las 8 de la noche, cuando se inició el concierto, la plaza de toros se volvió un manicomio afinado y sincronizado que no soltó ni una mala nota mientras duró el show, que debe continuar hoy en Armenia.

Ya leíste los 800 artículos disponibles de este mes

Rompe los límites.

Aprovecha nuestro contenido digital
de forma ilimitada obteniendo el

70% de descuento.

¿Ya tienes una suscripción al impreso?

actívala

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.