LIBERALISMO: TRES TENDENCIAS

LIBERALISMO: TRES TENDENCIAS

El foro liberal que concluyó ayer en Girardot sentó las bases para la discusión de la plataforma ideológica que defenderá el partido durante el próximo debate electoral. En principio, el certamen permitió observar claramente la polarización que existe entre los llamados cepalinos y los neoliberales, dos concepciones sobre el papel del Estado en la administración de la economía.

30 de noviembre 1992 , 12:00 a.m.

Los primeros propugnan por una mayor intervención del Estado en la administración de los servicios, en tanto que los segundos piden acabar con el paternalismo y darle más juego a la iniciativa privada. Por el camino de en medio se abre paso una tercera tendencia: la llamada de extremo centro , que en la práctica defiende una fórmula combinada. En la primera escuela están matriculados, entre otros, el ex ministro Hernando Agudelo Villa, promotor del foro.

Con una profunda división ideológica entre los neoliberales y la llamada escuela de los cepalinos , terminó ayer el foro ideológico liberal en Girardot, considerado la antesala de la contienda presidencial de 1994.

Las posiciones extremas, entre las que media una especie de extremo centro , no pudieron finalmente conciliarse y del encuentro emergieron, en consecuencia, las grandes vertientes sobre la manera como debe orientarse el partido durante los próximos años.

No hubo vencedores ni vencidos. Ni tampoco mociones de aplauso o de censura. Se trataba, según dijo el organizador del foro, Hernando Agudelo Villa, de un debate en el que no iban a predominar los votos, ni mayorías o las minorías.

No hubo tampoco mociones aprobadas de respaldo al Gobierno. Cada sector dejó constancia de su propuesta programática y todas ellas nutrirán la convención de marzo.

En materia de escuelas, el foro se dividió en tres bloques.A los primeros que abogan porque el Estado no desaparezca en los sectores más vulnerables de la sociedad y no abandone el diálogo como fórmula para alcanzar la reconciliación nacional, los llamaron indistintamente cepalinos , neosocialistas , o liberales tradicionales .

De ella se declararon partidarios Hernando Agudelo Villa y Horacio Serpa, entre otros.

Los segundos, los neoliberales, quieren unEstado reducido a sus justas proporciones, que deje de meterse en todo , como la banca o la industria y que, sin abandonar sus postulados sociales, fomente la iniciativa privada y aplique mano dura contra la guerrilla.

Esta escuela estubo liderada por Fernando Botero Zea y Plinio Apuleyo Mendoza Y la tercera vertiente surgió a última hora, cuando el debate estaba más encendido, y fue auspiciada por Alberto Santofimio y José Guerra de La Espriella.

ero la división de escuelas no fue tajante, como si se tratara de partir un ponqué. Como en todo debate ideológico, hubo oradores que recogían elementos de una y otra vertiente.

Serpa concluyó su intervención de ayer diciendo que me gusta más el liberalismo a lo Agudelo, que el liberalismo a lo Plinio .

Los neoliberales estuvieron acompañados también por Ernesto Lucena, Alfonso Esguerra, Carlos Lemoine y Miguel Merino, entre otros, dejaron una constancia en la que rechazaban la declaración final de los liberales tradicionales.

Botero, en una enérgica intervención, cuestionó severamente a los autores de la declaración mayoritaria, de quienes dijo no interpretaban cabalmente la realidad del país y las tendencias actuales en materia económica y social del mundo moderno.

Agregó que no es comprensible cómo ese sector del liberalismo hace un cuestionamiento tan severo del gobierno del presidente César Gaviria. Eso no es justo, ni corresponde a la verdad , señaló y luego se preguntó: Qué beneficios políticos pueden derivarse de un divorcio entre el Gobierno y su partido? .

Además, puso en tela de juicio el hecho de que la declaración del llamado sector cepalino no condena, como se debe, la lucha guerrillera ni respalda, también como debería ser, las recientes medidas del Gobierno en materia de conmoción interior.

No es este acaso el momento para rodear al Presidente? , preguntó el orador.

En tercer lugar, dijo que existía un falso dilema entre Estado y mercado. No se trata agregó de la prevalencia de alguno de estos dos esquemas, sino de saber de qué manera debe aplicarse cada uno de ellos en el momento adecuado .

En tercer lugar, dijo que existía un falso dilema entre Estado y Mercado. No se trata agregó de la prevalencia de uno de estos dos esquemas, sino de saber de qué manera debe aplicarse cada uno de eelos en el momento adecuado.

Por último, rechazó rotundamente la posibilidad de que se escoja un candidato a la vicepresidencia por el sistema de la consulta popular, pues el Partido Liberal debe adoptar la fórmula de que solo sea el candidato a la Presidencia el que escoja libremente por el pueblo. Pero una vez elegido, ese aspirante oficial del liberalismo debe quedar en entera libertad de escoger a su vicepresidente , explicó. El papel del Estado A estas alturas del debate, la polémica estaba encendida entre los defensores de la escuela neoliberal y la de los que aquí se aglutinaron con el nombre de cepalinos, denominación que se deriva de la doctrina de la Comisión Económica para América Latina de las Naciones Unidas (Cepal), que fundamentalmente apunta a la protección de la producción interna y a la intervención del Estado en buena parte de los renglones de la economía nacional.

En efecto, Serpa había intervenido con un discurso que también fue muy aplaudido, en el que hizo una elocuente defensa del papel del Estado como el único que hoy en día queda para defender a los pobres.

Es cierto dijo Serpa que se acabó el Partido Comunista, pero es igualmente cierto que no se acabaron los pobres. No nos digamos mentiras: en Colombia lo que hay es hambre absoluta , agregó. Quién, si no el Estado, puede representar a 12 o 14 millones de colombiano que solo ven en él al redentor de sus necesidades? .

Y es que agregó no nos podemos resignar a que lo social es anacrónico; a que los medios de comunicación sean manejados por los grandes conglomerados económicos, a que la guerra sea el único camino para alcanzar la paz .

En este país se ha propagado incontenible una verdad a medias: como la guerrilla no quiere el diálogo, solo nos queda como vía la utilización de los tanques , manifestó.

El ex consejero presidencial para la Paz no dudó en calificar como cuadrilla de malhechores a los grupos guerrilleros, pero dijo también que todos deben admitir que en algunos sectores civiles de la sociedad nunca el diálogo fue bien recibido y jamás se le apostó con entera franqueza a esta carta.

Por el camino de en medio se situó el senador Alberto Santofimio. No me causa cargo de conciencia decirlo: apoyo a Agudelo y adhiero a Plinio , dijo el parlamentario durante el inicio de una también aplaudida intervención.

No dudó en calificarla como una polarización trasnochada. La iniciativa privada es bienvenida allí donde sea útil y el Estado debe estar donde sea neceario , afirmó.

Agregó que, por una parte, el Estado no puede matricularse en un estatismo decadente; pero tampoco puede hacerle juego a un libre mercado indiscriminado en el que los ricos terminen pisoteando a los pobres .

Aseguró que el Estado liberal tampoco puede caer en un belicismo a ultranza y en el mar de babas del diálogo . Cuestión de liderazgo Hay dijo una evidente falta de liderazgo y la coyuntura exige voceros que encarnen la realidad que sacude a todo el país.

Se refirió, igualmente, a la discusión sobre la filiación del vicepresidente de la república. El Partido Liberal dijo no puede incurrir en el fatal error de admitir un vicepresidente de filiación distinta.

El país no puede anochecer con un presidente liberal y amanecer con Noemí Sanín como la nueva Jefe del Estado .

En forma enérgica rechazó la posibilidad de que el candidato a la vicepresidencia se someta a una consulta popular de la misma manera que el candidato a la jefatura del Estado.

Sus tesis fueron inmediatamente respaldadas por el senador liberal José Guerra de la Espriella, quien dijo que lo que se abre paso ahora en Colombia es el extremo centro.

Guerra también advirtió sobre el peligro de adoptar, en materia de orden público, los extremos que se dieron en El Salvador, donde la guerrilla prácticamente cogobierna, y el adoptado en Perú, donde la mano dura está haciendo carrera. En desacuerdo. Al abrirse el foro liberal de Girardot sus participantes escuchamos dos documentos fundamentales: el proyecto de conclusiones del foro redactado por sus organizadores y leído por el exministro Hernando Agudelo Villa y el mensaje enviado por el señor Presidente de la República y leído por el doctor Juan Manuel Santos, Ministro de Comercio Exterior. Este último documento que expone las políticas económicas, sociales y de seguridad del Gobierno, no fue obviamente puesto a consideración del foro para su aprovación o rechazo. El documento leído por el doctor Agudelo Villa se nos ha propuesto como la posición del liberalismo colombiano ante la actual coyuntura nacional.

1. El documento pone en tela de juicio las políticas desarrolladas por los gobiernos de los presidentes Virgilio Barco Vargas y César Gaviria Trujillo, cuando afirma que ellas se han convertido en el credo de la nueva derecha. Creemos que esta crítica, expresada a nombre del partido de gobierno, es altamente cuestionable. 2. El documento propuesto por el doctor Agudelo Villa a propósito de los problemas de orden público, pasa por alto la decisión oficial de asumir medidas más eficaces y enérgicas para combatir la subversión y la inseguridad, así como el apoyo que la opinión pública, según las encuestas, ha dado a estas medidas. Por el contrario, el documento, haciendo un extraordinario y sutil ejercicio redaccional, logra evadir lo que es nuestro deber en estos momentos: expresar en forma clara y contundente nuestro respaldo al esfuerzo que adelanta el Gobierno para hacerle frente a una subversión que ha cerrado unilateralmente las puertas del diálogo. Dicho texto pareciera darle un piso de legitimidad a la barbarie guerrillera, al relacionar en forma directa esta violencia de los alzados en armas con la pobreza de grandes sectores de la sociedad colombiana, relación que ha sido cuestionada hasta por los intelectuales, artistas y profesionales de izquierda, en carta a la Coordinadora Guerrillera.

3. El documento pretende revivir un debate entre el Estado y el mercado, que ha sido superado por el concierto internacional, y que creíamos resuelto en nuestro medio. Lo que se busca en todas partes, incluyendo a los países de la órbita socialista, es el fortalecimiento de una economía de mercado, abierta, vigilada e impulsada por el Estado.

Firmado, entre otros, por Ernesto Lucena, Gustavo Vasco, Plinio Apuleyo Mendoza y Fernando Botero.

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