La zona de Colón por su posición geográfica, se ha constituido en el centro de comercio libre más importante del hemisferio occidental. Hay 1.400 empresas asentadas en la zona. Las transacciones que allí se hacen son lícitas y las operaciones bancarias se efectúan sin restricción alguna. Más de 130 bancos operan en el área y veinte de ellos tienen sucursales en la Zona Libre.
Sin embargo, el comercio libre que para la República de Panamá constituye una ventaja que le reporta importantes ingresos, ha ocasionado pérdidas cercanas a los 23 mil millones de pesos a las primeras cinco textileras colombianas, golpeadas por la revaluación del peso y la pérdida de más del 30 por ciento del mercado interno, como consecuencia del contrabando.
Para los textileros está claro que es en Colombia donde se deben ejercer los controles para evitar el ingreso ilegal de mercancías, el dumping, la subfacturación y el lavado de dólares. Los empresarios son conscientes de que el control no se puede hacer con tratados bilaterales en los cuales Panamá perjudique su mayor fuente de ingresos, cuando esas prácticas son aceptadas por el comercio internacional.
Ansiosamente, los textileros esperan la promulgación de los decretos que materializarán los anuncios hechos por el presidente de república, Ernesto Samper Pizano, el pasado 4 de noviembre en Medellín. Mientras, de diferentes partes del mundo, continúan llegando barcos cargados de...
Por arte de magia
Como por arte de magia, las calles y los sanandresitos de todo el país viven repletos de telas y confecciones importadas y a los compradores poco les interesa que hayan entrado legal o ilegalmente.
Para ingresar al mercado colombiano, como cualquier cliente, los contrabandistas adquieren la mercancía en la zona libre con todas las facilidades y ventajas que ésta ofrece comy con grandes caracteres, la marca del cliente. Las marcas son un código ya conocido por los contrabandistas. En el muelle reciben y agrupan toda la carga que llega de los diferentes depósitos.
La mercancía es cargada en lanchas que salen de la zona libre de acuerdo con su destino. En las agencias, se arreglan los documentos de salida de la zona libre para lugares como San Andrés, Cartagena, Barranquilla y la Guajira en Colombia; Aruba, Costa Rica, Isla Margarita en Venezuela y Manaos en Brasil.
Algunas veces, en vez de cajas, se utilizan contenedores de 20 toneladas. Los fletes varían de acuerdo con el volumen: a San Andrés el transporte cuesta 1.200 dólares, a Cartagena el mismo contenedor puede costar 2.500 dólares.
Por tierra, mar y aire
Después de salir de territorio panameño, la mercancía subfacturada o adquirida con dinero vinculado al narcotráfico, entra al país en grandes volúmenes, por tierra, mar y aire. La vía marítima es la más utilizada para el llamado contrabando abierto de textiles.
Los contrabandistas emplean barcos madrina (pesqueros grandes convertidos, o barcos costeros pequeños). Estos, sólo cargan cuando tienen el cupo completo y la ruta está libre de guardacostas y patrullas de la aduana. Ningún barco se arriesga si no está previa y debidamente arreglada la entrada de las lanchas al muelle.
Los barcos esperan a ser cargados en los muelles Tres y Cocosolo. Luego, zarpan de Colón con banderas panameña y colombiana bordeando la Costa Atlántica colombiana.
Pasan por Isla Grande, Palenque hasta el Porvenir donde comienza la comarca de San Blas, continúan su camino cerca a las islas Narganá, Ticantegui, Playón Chico, Allegandí, Ustupo, Navagandi, Tubualá, Acla y el área de Puerto Obaldía.
En ese lugar acostumbran esperar la señal de una avioneta que les indica que no hay moros en la Costa para comenzar el recorrido hacia La Miel y Cabo Tiburón en territorio colombiano y llegar posteriormente a sitios ubicados entre Turbo y Cartagena como Tolú, Coveñas, Punta Brava, Puerto Rey y Capurganá.
Por vía aérea, la forma como se moviliza el contrabando es similar. Esta misma ruta hasta Puerto Obaldía es cubierta por aviones que salen de Partilla en Panamá, con capacidad para transportar unas 2.500 libras en mercancía.
Al interior de las aerolíneas suele haber un encargado a quien le informan cuándo debe hacer el despacho. Si hay indicios de que van a tumbar el viaje, simplemente le ordenan detener o bajar la carga.
En Colombia, Turbo es uno de los puertos preferidos por los contrabandistas. Allí, la mercancía suele ser descargada a la vista de todo el mundo. El contrabando es cargado en camiones y camuflado con plátano.
Normalmente, nadie inspecciona a fondo y las preguntas de los funcionarios suelen ser de rutina. Qué lleva? , dice un agente de Aduanas en la carretera. Plátano! , responde el conductor sin inmutarse pues ese viaje puede dejarle libres, medio millón de pesos.