POR BOGOTÁ Y...

...el país. Es por nuestra capital y también por Colombia por lo que hoy pedimos a los compatriotas votar y escoger a quienes, mucho más de lo que pensamos, van a influir en nuestra manera de ser y en la empresa de mejorar las condiciones de vida en ciudades y departamentos. Existen discrepancias imposibles de evitar en un sistema democrático, mas innegablemente la decisión está en cada uno de los ciudadanos que se acercan a expresar libremente su voluntad en las urnas. Las campañas se libraron con el ardor y la pasión propias de una contienda local, donde el poder del voto va a situar a quienes se consideren mejores y más capacitados en la rectoría de alcaldías, gobernaciones y otras dependencias. Los medios de información han sido enfáticos -y así lo ha puntualizado especialmente este periódico-, en la necesidad de evitar el peligro innegable de que los malos dineros o las presiones armadas puedan escoger a los peores y no a los buenos ciudadanos. Esto es real. Afortunadamente par

30 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Por todas estas razones, miramos el panorama con sentido liberal irrevocable, pero pensando que donde se presente la opción de elegir a un copartidario con peligroso perfil moral, no se vacile en escoger a otro candidato. En el caso de la alcaldía de Bogotá, pedimos a la ciudadanía votar por el doctor Enrique Peñalosa, quien muestra en su haber una serie de condiciones básicas para que la ciudad se encamine por vías de orden y seguridad, donde la planificación pueda producir los efectos requeridos. A nuestro juicio, Enrique Peñalosa reúne las condiciones precisas para realizar una buena administración.

Que el orden, la ecuanimidad y el sentido de responsabilidad prevalezcan en toda Colombia, es el deseo de quienes sentimos a nuestro país, nuestra ciudad y nuestra democracia. Los tiempos han cambiado y las elecciones de hoy muestran un panorama tan diferente, que los viejos jefes políticos, liberales y conservadores, sufrirían un ataque al corazón. Godos apoyando a rojos, y estos últimos jugando en coaliciones. Las fuerzas políticas se reúnen en todo el país para formar grupos heterogéneos que estamos seguros trazarán un rumbo político muy difícil de analizar, e inclusive, de encaminar. Como antiguos partidarios de que las colectividades políticas conmstituyan la base de una sólida democracia, esperamos que esto sea un eclipse temporal de liberales y conservadores. La unidad debe centrarse en evitar que estas complicadas combinaciones terminen escogiendo a los peores y desechando a los más buenos. Porque infortunadamente tales son las perspectivas en muchas zonas del país.

Es así como el voto en conciencia, estudiado y sin compromisos grupistas, puede salvar a la nación y definir un camino futuro menos enredado.

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