LA VERDADERA PROTESTA

LA VERDADERA PROTESTA

Es alarmante el grado de ignorancia, desinterés y confusión de la gente en torno de las elecciones de hoy domingo. La profusión de listas, nombres, números, colores, eslóganes, vallas y pancartas espantosas es tal que casi nadie sabe por quién votar. Lo más sorprendente es que entre personas relativamente informadas y con un buen nivel de educación es donde resulta más perceptible ese fenómeno. Al extremo que muchas de ellas no saben que hay que elegir Juntas Administradoras Locales (JAL) ni saben para qué sirven ni cuánta plata manejan. Y en este mar de confusión es donde acostumbran a pescar los avivatos, los pillos y los clientelistas. Que finalmente van a ser los ganadores de este desorden electoral. Los Dimas, los Duranes y las Florelvas, que han acaparado la política de la ciudad por tantos años, ya tienen amarrada su clientela. Las que se han entronizado en el Concejo de Bogotá son la vieja política y la mediocridad. Son oportunidades como la de hoy las únicas que permiten en

30 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Y esas costumbres, por desgracia, se han empezado a trasladar a las JAL, unas instancias de gobierno con enorme influencia en la vida de sus localidades y unos presupuestos millonarios. Mucho de esos dineros se ha esfumado en obras intrascendentes para la comunidad, bien para beneficiar amigos o para engordar los bolsillos de algunos ediles. Lo urgente es rescatar esas corporaciones de las manos de los caciques antes que las vuelvan copia del Concejo.

El gran inconveniente de esta explosión de listas es que no permite ver la gente buena que podría de verdad cambiarle la cara a la política en la ciudad. Y a veces, cuando salen elegidos, resultan aplastados por las mañas y los abusos que caracterizan a esa Corporación. Es el caso de Galán, Lemos Simmonds, Enrique Parejo, Daniel Mazuera, Fernando Botero, Ernesto Samper, Jorge Méndez, Alfonso Palacio, entre otros. Salieron horrorizados de las cosas que allí se ven. De ellos, a pesar de su intachable pasado, prácticamente no quedó huella de su paso por el Concejo.

También ocurre que los buenos no duran y se quedan los malos. Hay quienes llegan al Concejo en una efímera escala de su carrera política y no alcanzan a comprometerse con la capital. De todas formas no deja de ser sospechoso que haya concejales que se aferran a su curul y se hacen reelegir una y otra vez. Qué le verán de bueno al Concejo? Será que su vocación de servicio por la ciudad los obliga a sacrificar aspiraciones políticas? Será que se sienten apóstoles y creen que su elección es indispensable para transformar a Bogotá? No parece ser el caso, pues la gestión de algunos de los concejales que volvieron a presentarse coincide con el peor momento que ha vivido la capital en su historia.

No basta votar por Mockus para castigar a los políticos mediocres. La verdadera protesta social por la crisis de la ciudad está en elegir a la mejor gente. Lástima, sí, que una hora tan crítica, cuando más necesario es hacerle higiene al Concejo, coincide con una ciudadanía muy apática frente a las elecciones. El cambio de fondo en los destinos de esta ciudad está en limpiar el Concejo y las JAL de tanto politiquero indiferente ante las corruptelas, complaciente con las urbanizaciones piratas y el asalto al espacio público por parte de los vendedores ambulantes, y que en nada ha contribuido a detener el vertiginoso deterioro en la calidad de vida de los bogotanos.

Considero irrespetuoso decirle a la gente por quién votar, pero ante la confusión y la cantidad de aspirantes, creo útil sugerir unos nombres. Enrique Peñalosa para alcalde. Es un hombre serio, estudioso, y no es un político tradicional. Para el Concejo a Enrique Rueda, de Gente Nueva, 415 en el tarjetón. Este movimiento tiene candidatos para las JAL de Suba, Usaquén, Chapinero y La Candelaria que son una garantía de honestidad y trabajo. Para Concejo: Enrique Vargas Lleras (353), Carlos Ossa (317), Juan Gabriel Uribe (370), Rafael Amador (324), Juan Carlos Flórez (337), Rojas Birry (423) y Aída Abella (318). Para la JAL de Chapinero a Poncho Rentería (532). Comencemos ya a hacer algo por Bogotá.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.