VIAJE EN HOTEL DE CUATRO RUEDAS

VIAJE EN HOTEL DE CUATRO RUEDAS

No necesita ir al sicólogo para que le diagnostiquen lo que ya sabe: que está loco. Es más, diariamente sus conocidos, amigos, familiares, hijos y esposa se encargan de recordárselo. Y para rematar, como para que no queden dudas, cada vez que se mira al espejo, ese otro yo que se ve ahí, también se lo repite y a gritos. Esta enfermedad, que para muchos puede ser grave, se debe a que Iñaki Echebarría Caño, un periodista vasco de 34 años, todavía cree que los sueños pueden hacerse realidad, aunque el suyo, además, esté recubierto de utopía en el sentido pleno de su significado: sistema o plan que parece imposible de realizar.

30 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Su proyecto es bastante ambicioso: escribir dos tetralogías (ocho libros) que contengan un estudio global de la realidad mundial. Y realidad mundial implica para este español decir lo que más se pueda acerca de la situación social, política, religiosa, económica e histórica de 120 países en vías de desarrollo, y especialmente de la mujer y la niñez en dichas naciones.

La forma que se ideó para realizar esta gran investigación fue la de tomar un carro y recorrer esos 120 países para ver en vivo y en directo lo que quiere contar.

A pesar de lo utópico que suena, Iñaki es bastante realista y por eso tiene fríamente calculado todo, incluso los 15 años que va a durar haciendo su proyecto. Desde el 26 de agosto de 1990 anda recorriendo las carreteras latinoamericanas en un Land Rover modelo 78, que adaptó para esta travesía llamada Expedición Francisco de Vitorio .

Junto a él va Angeles Rivera Martín, su segunda esposa, quien todavía no sabe exactamente por qué sigue viviendo en una casa de cuatro metros de largo por 1.50 de ancho, sin baño ni tina, ni cocina, ni camas con colchas de plumas, ni lavadora, ni televisor, ni teléfono: no sabe si por amor a Iñaki o a las locuras de Iñaki.

El hecho es que ahí va, durmiendo en sleepingbag dentro de una carpa que va sobre el auto, haciendo mercado en las plazas y bañándose, en muchos casos, con agua de río. Bajo esas condiciones cumple con su parte : fotografiar todo lo que ve su esposo y registrar los detalles en el diario de viaje.

Este recorrido de cuatro años por toda América Latina también lo ha hecho Kenia, la perra boxer que vino desde España. Y desde hace 14 meses instalaron una silla especial en el carro, la de Lucho, Luis Xavier Echevarría Rivera, su pequeño hijo, que nació en Santiago de Chile. El que menos lugar tiene es Iñigo, uno de los dos hijos de Iñaki de su anterior matrimonio. Hace dos meses se unió a la travesía y, aunque no va al colegio, Angeles lo tiene marchando con lecciones diarias.

Un largo camino Y para qué tanto complique? A cuenta de qué deja uno su trabajo de cocinera en el restaurante de su familia y el de lanzadisco de su propio bar? Estas -y otras tantas- preguntas se las hacen frecuentemente muchos escépticos. Y este rebelde con causa tiene la respuesta. Si no hay una información sobre la realidad internacional que sea realmente completa y verdadera, cómo va a surgir la solidaridad que se necesita para que este mundo evolucione? Los primeros resultados -dos libros- de esta gira mundial que además de América Latina incluye el Lejano Oriente, el mundo musulmán y el Africa negra, espera verlos, con carátula y letras de moldes, publicados dentro de dos años. Ese es el tiempo que se tomará Iñaki para escribir el primer libro de Siluetas de mujer y el primero de La escuela del camino. Y para hacerlo se instalará en la Sierra Nevada de Santa Marta.

Ya tiene todo planeado. Le dará una revisada a los 400 kilos de información recolectada en centros de investigación, ONGs, universidades y bibliotecas, especialmente la de investigadores independientes como él. Luego botará todo y escribirá lo que le quede en mente, que definitivamente será lo esencial . Después se sentará a escribir 20 relatos cortos sobre la situación de la mujer, con lenguaje sencillo para que la gente común los lea, y algo de cifras .

Sólo le faltan 10.000 dólares, lo necesario para sobrevivir los dos años, pues los 5.000 con que arrancaron se acabaron hace siglos. En ocho años -cuatro de preparación y cuatro de acción- se han gastado 120.000 dólares, incluyendo el carro. Un 22 por ciento lo han conseguido con trabajo: unos reportajes que publica en Emakunde, una revista sobre la mujer que circula cada cuatro meses en su país y tres veces que han trabajo en restaurantes (en Guatemala, Panamá y Chile); un 18 por ciento proviene de la ayuda que les han brindado 130 empresas españolas; un 35 por ciento con la publicidad de 15 empresas que llevan pegada en el carro y un 25 por ciento con ayuda que les manda la familia.

Por eso, agradecen a su buena estrella, no a la buena suerte, que nunca se hayan enfermado y que los robos que han sufrido sean menores, con excepción de las cámaras que les robaron en Panamá. Reconocer la magia de México y Perú, lugares donde más rico han bebido, en el caso de México con su tequila y sus cervezas.

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