LOS DÍAS DE LA SEMANA

LOS DÍAS DE LA SEMANA

Todos los días de la semana tienen un significado especial para cada individuo. Yo, personalmente, adoro los viernes. Quizás será por el recuerdo juvenil de aquellos viernes culturales celebrados cumplida y religiosamente en alegres compañías generalmente no muy santas, en los años de facultad y en los primeros retozos del ejercicio profesional. Siempre me ha parecido el viernes un día alegre. es como una promesa de amor casi cumplida, como el paso previo, anterior al final de una jornada. Es además la antesala del sábado, el día de las memorias matrimoniales, de los grandes sucesos, de las fiestas faraónicas, de las parrandas irrepetibles. En cambio, el lunes es como un joven recién entrado a la vida. Es el día de los juramentos y de los proyectos. A partir de ese lunes, cualquier lunes, quizás todos los lunes de todos los años y de toda la vida olvidamos el vicio del cigarrillo, nos sentimos afectivamente ligados a los Alcohólicos Anónimos y juramos acatar y defender sus postulado

19 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Es el día en que amanecemos con corazón de atletas y queremos agotar y corregir en una jornada los kilos de grasa acumulada durante años de inmovilismo y de vida sedentaria. Es el día de los pactos y los compromisos. En cambio el martes es un día tétrico. Me cae gordo. Es un día en que la semana aún está comenzando y no se vislumbra el final de ella. Generalmente nos sentimos desanimados y el espíritu empieza a decaer. No se porqué pero nunca ha sido un día de mis afectos.

El miércoles es un día estupendo. Es la despedida del principio de la semana y la antesala de su culminación. Es un día apto para ver jugar los niños en los parques, reunirse con los amigos a buscarle horizontes a la desfallecida patria. El jueves es sombrio. Es un día anónimo, sin personalidad definida. Generalmente amanece muy temprano y se obscurece tardiamente. Ni siquiera tiene el atractivo de ser vispera del viernes. Es un día irremplazable para entierros, discursos de posesión, entrevistas de funcionarios de impuestos o cobros judiciales. Inclusive es el día recomendable para visitar la suegra. En fin es un día desastrozo. El domingo es el día del señor. Pero hasta las horas de la tarde. Las campanas de las iglesias y las faldas recién estrenadas de las campesinas y el bullicio de las gentes en los parques lo hace ser un día peculiar, lleno de esperanzas y de atractivos. Pero es un día que a las seis de la tarde empieza a envejecer y a dar muestras de agotamiento vertiginoso. Sufre una decrepitud contagiosa, deprimente. Yo la palpo cada domingo y este dos de octubre, enfrentado a esa depresión mortal de la semana que culmina con el apelativo de ser tan solo y únicamente una semana más o una semana menos en mi vida. Vi mi parque convertido en una pocilga. Sentí deseos de llorar. A quién culpar de tanto mugre, de tanto irrespeto y mal trato a un sitio de recreación?. A todos los ibaguereños?. Tenemos un ejército de 400.000 ciudadanos campeones del mugre y del desaseo, sin educación, sin amor por la ciudad. Qué pesar!. Qué tristeza!. Qué analfabetismo cultural!. Merecemos todo nuestro pésimo destino!.

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