ECONOMÍA Y ECOLOGÍA

ECONOMÍA Y ECOLOGÍA

A las puertas del siglo XXI el manejo de los recursos naturales y del medio ambiente se ha convertido en una de las preocupaciones más importantes de los líderes mundiales. En el intento por preservar la estabilidad del ecosistema se ha declarado como pulmón del mundo a la amazonía, se han emprendido campañas para salvaguardar los bosques, los ríos, y, en fin, todos los recuros naturales. Sin embargo, cuando nos referimos al problema ecológico , señalamos las consecuencias no deseadas que resultan de decisiones erradas en cuanto al aprovechamiento y uso de los recursos naturales. Pero quiénes determinan cuál es el límite del aprovechamiento de los recursos?. Son acaso los ambientalistas los que determinan el óptimo de utilización?. Y, si es así, Qué parámetros emplean para su determinación?. A esto debemos aunar la falsa concepción de algunos ambientalistas, que el crecimiento económico va en contra de la conservación del medio ambiente y del equilibrio ecológico.

31 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Por todo lo anterior la ciencia económica, sin desconocer la contribución hecha por los ambientalistas, ha buscado determinar el buen uso de los recursos, introduciendo en los juicios de valor de los agentes económicos un mayor aprecio por los beneficios de un ecosistema estable. Así se logra la permanencia de los recursos naturales, lo que va a repercutir en que el sistema económico encuentre las materias primas que requiere para su desarrollo y bienestar. Siendo claro, por lo tanto, que el equilibrio ecológico y el medio ambiente, son causa y consecuencia del desarrollo económico racional.

Colombia, país rico en recursos nasturales y con un sistema económico neoliberal de mercado, en los últimos años se ha venido creando cierta conciencia dentro de sus empresarios por mantener el ecosistema estable. de esta manera, se observa como algunas de las empresas más importantes han desarrollado políticas ambientales que buscan de forma paralela la explotación de los recursos necesarios para su proceso industrial, y, al mismo tiempo, mantener el equilibrio ambiental restituyendo la materia prima que han venido utilizando. Pero todavía falta mucho más por hacer, y es en este punto donde el recientemente creado Ministerio del Medio Ambiente debe proyectar una mayor presencia estatal e institucional. Presencia que hasta ahora sólo se ha reducido a ser un árbitro en los conflictos ambientales, pero en fondo no ha entrado a implementar un mejor manejo de los recursos naturales, concientizando a los agentes en el uso racional y en la recuperación de éstos, para mantener el necesario equilibrio del ecosistema.

Sólo con una política en el manejo de los recursos naturales y del medio ambiente es que el país puede asegurar continuar siendo uno de los más ricos en recursos naturales y, asi mismo, permitir al sistema económico de libre empresa encontrar las materias primas necesarias para su desarrollo. Aquí es donde se deben conjugar las políticas económicas en aras de lograr resolver los problemas de contaminación y depredación, dependiendo de los mismos comportamientos y las mismas motivaciones que conducen al crecimiento económico y al desarrollo. Así, de esta manera, se deben destinar recursos a implementar sistemas no contaminantes y a legislar sobre la libre empresa, que actúa sola y autónoma, violando muchas veces los derechso de los demás. Y no seguir incentivando los criterios de que el crecimiento económico utiliza tecnologías altamente contaminantes.

De esta manera observamos como los costos ecológicos y económicos son inseparables. No solamente es cierto que el análisis económico es un medio para lograr los fines ecológicos sino que, en última instancia, no hay una distinción valedera entre las dos ciencias. Confirmando de paso, que pese a la negativa de algunos ambientalistas, la ecología es realmente una rama de la economía, y para quienes crean qe esto es una exageración, podemos también afirmar que la economía es una rama de la ecología. Hoy las dos ciencias son inseparables en sus fines y objetivos.

Podemos concluir que el sistema económico de libre mercado no es la causa de los problemas de medio ambiente y ecológicos, sino que, bien miradas las cosas, puede ser su solución.

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