DRAMA POR RESCATE DE CADÁVERES

DRAMA POR RESCATE DE CADÁVERES

Ayer, hacia las 10:30 de la mañana, todavía no había en Riosucio (Chocó) alguien que se le midiera al viaje por río hacia Domingodó para levantar los cadáveres de dos de los seis agentes que murieron en la emboscada guerrillera del lunes. Los policías sabían que ninguno de ellos podía arriesgarse a navegar por el río Atrato, porque allí son blanco fácil para los subversivos. Esa era la instrucción del comandante de la Policía del Chocó, coronel Luis Humberto Castro Patarroyo. A este apartado municipio sólo se llega por las aguas del río Atrato.

27 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

En Domingodó, uno de sus corregimientos, el lunes pasado a las 4:00 de la tarde, una patrulla fluvial fue emboscada por la guerrilla.

Al día siguiente, un capitán y dos agentes aparecieron vivos y se tienen testimonios de que los cadáveres de otros dos agentes fueron dejados en el cementerio de Domingodó cuatro más están desaparecidos. Los dos muertos fueron identificados como Jorge Gallego Martínez y Juan José Palacio Pino.

El martes en la noche, el teniente Germán Eduardo Garzón había convenido con el fiscal de la localidad que él y el Personero encabezarían la comisión que recogería los cadáveres.

Sin embargo, hacia las 8:30 de la mañana el teniente recibió un oficio del fiscal donde le pedía la compañía de agentes para viajar o de lo contrario no iría.

Varios inconvenientes se presentaron desde entonces para gestionar el levantamiento de los cadáveres. Primero el lío fue la falta de plata para comprar las bolsas plásticas para envolver los cuerpos. Quien las vendía, no las quiso fiar.

Después fue la súplica del subcomandante de la estación, Henri Bermúdez, tratando de convencer a alguno de los motoristas de las embarcaciones para que llevaran a la inspectora de Domingodó la orden para el levantamiento de los cuerpos.

Entre tanto, dos helicópteros militares sobrevolaban los manglares en la búsqueda de los cuatro desaparecidos. Garzón cree que todavía hay sobrevivientes pero lo boscoso del terreno no permite la llegada de la ayuda.

El personero, un sacerdote de Riosucio y el presidente del Concejo el martes procuraron investigar lo sucedido, pero nadie habló. Y lo que es peor, nadie los ayudó con un motor para llegar hasta la vereda Urama, donde fue la emboscada. Allí, a la gente le da miedo hablar.

Al padre José Eleano Arias, le contaron que en el cementerio había militares muertos y que, seguramente, también algún herido porque se escuchaba pedir auxilio, solo que el miedo no dejó ir a nadie. El cementerio está en las afueras, a unos 15 minutos por el río.

Se dice que fue la guerrilla la que los llevó hasta ese lugar y les quitó las prendas militares a los dos agentes muertos.

En la estación de Riosucio los compañeros de los agentes asesinados especulaban sobre cuales serían los dos muertos. Ese parecía Gallego y el otro parecía Palacios, presumían unos y otros por lo poco que pudieron ver a través de las imágenes de un noticiero de televisión .

Nadie tiene claro cuál era la misión de la patrulla fluvial. En Riosucio dicen que desde hacía mucho tiempo se comentaba sobre la existencia de laboratorios de cocaína en el lugar, pero nadie se había atrevido a ir.

El capitán que organizó el patrullaje llegó hace solo 20 días a Riosucio. Sin embargo, Garzón, el comandante (e), asegura que sólo encontraron allí una cocina , posiblemente un rezago de los antiguos laboratorios del cartel de Medellín.

Los agentes emboscados se habían devuelto con lo que encontraron: dos bolsas pequeñas con basuco, una planta de energía, una motosierra y un motor. Se cree que la embarcación se la llevaron los guerrilleros.

Según Garzón, en esa zona operan los frentes 57, 5 y 34 de las Farc y desde el han tenido tres hostigamientos en Riosucio, el último de ellos, en mayo pasado.

Testimonio de sobreviviente Quibdó En ese momento, todos nos dispersamos. Me monté en un palo, desde el momento del ataque hasta las 8 de la noche. Después, empecé a nadar hasta encontrar tierra firme en un monte y allí, como a las 4 de la tarde, me recogieron en un helicóptero.

Este es el relato del capitán Gabriel Ramón Gómez Parada, quien atribuye a sus ganas de vivir el hecho de haberse salvado de la emboscada. Con innumerables raspones en todo el cuerpo y dos disparos en la ingle derecha fue trasladado el martes a Quibdó.

De acuerdo con el relato del oficial, después de verificar las informaciones de un ciudadano de Domingodó quien dijo que se había presentado un homicidio, él se trasladó hasta el puesto de policía de Riosucio, acompañado de ocho agentes.

Cuando se encontraban a la altura del Caño Urama empezaron a escuchar disparos y trataron de repeler el ataque. Sin embargo, por las condiciones del terreno fue imposible sostener un combate.

Luis Palacio Córdoba fue el primero de los agentes que llegó a la estación de Riosucio. Después de nadar, se metió debajo de una porción de monte y allí permaneció unas cinco horas hasta que empezó a anochecer.

El agente Palacio llegó a la estación de Riosucio gracias a una lancha que abandonó un niño. El otro sobreviviente, Manuel Palacio Mena, llegó hacia las 3 de la tarde.

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