SIGUE CRACK DE BONOS EN N.Y.

SIGUE CRACK DE BONOS EN N.Y.

El mercado de bonos ha vivido este año un crack , similar al experimentado por la bolsa de valores en 1987, que ha sumido a las firmas de Wall Street en un período de vacas flacas y de recortes de personal. Sin embargo, los analistas consideran improbable que se repita la sangría de empleos que siguió al último crack .

31 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Esa vez, entre 1987 y 1991 se eliminaron más de 28.000 empleos de la industria de valores, lo que contribuyó a hundir en la más negra recesión la economía de Nueva York.

Las dificultades que vive ahora el mercado dificultan a su vez la frágil recuperación económica de Nueva York, que empezaba a repuntar este año. Adicionalmente, complican las finanzas municipales.

Según la agencia de servicios financieros Moody s, las ganancias netas de la industria de valores bajarán al menos un 50 por ciento este año.

El gran acontecimiento de 1994 es que hemos tenido un crack en el mercado de bonos , dijo Donald Marron, presidente de Paine Webber, al periódico The New York Times .

Desde el 15 de octubre de 1993, el valor del bono del Tesoro a 30 años ha caído un 21 por ciento.

Se trata de la peor caída en doce meses desde 1927, cuando se empezaron a recopilar archivos confiables en este campo, señaló James Bianco, director de estudios del Grupo Arbor Trading.

El giro negativo en las fortunas de las firmas de Wall Street empezó cuando perdieron este año su fuente de ganancias gratuitas .

Qué significa eso? A comienzos de 1990, el costo de obtener dinero prestado por los bancos a corto plazo cayó muy por debajo de los beneficios generados por la inversión en bonos a corto plazo. En los libros de Wall Street, figuraba como ganancia la diferencia entre el rendimiento de esos instrumentos y el costo de su financiamiento.

Al irse ampliando la diferencia entre los tipos de interés a corto y a largo plazo, las grandes firmas de valores ampliaron sus ganancias con la compra de bonos en EEUU y Europa con miles de millones de dólares prestados a bajo costo.

Pero cuando la Reserva Federal o banco central de EEUU empezó a elevar los tipos de interés a corto plazo a principios de este año, para frenar la inflación, pocos se percataron de que se avecinaba el fin de las ganancias fáciles: los precios de los bonos comenzaron a bajar, lo que obligó a los especuladores a vender los que tenían en cartera para poder reembolsar los préstamos bancarios.

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