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LAS CUENTAS DE LOS QUE SE VAN

LAS CUENTAS DE LOS QUE SE VAN

Entre lo que se ofrece en campaña y lo que se puede hacer desde un cargo de elección popular hay mucho trecho. Unas son de arena y otras son de cal. Los gobernadores y alcaldes se quejan de las muchas responsabilidades que les descarga el Gobierno nacional. Los concejales buscan mecanismos que permitan un trabajo más consciente y, sobre todo, armónico con la administración local. Todo tiene sus limitaciones.

Les hicimos las mismas preguntas a un gobernador, un alcalde y un concejal, entre quienes salen mejor librados del período que termina este año.

Carlos Holguín Sardi, gobernador del Valle del Cauca, siente haber cumplido con lo que se comprometió a hacer en su programa.

Germán Cardona, alcalde de Manizales, estima entre sus mayores logros la construcción del estadio de fútbol, una frustración ciudadana desde hacía 20 años.

Charles Schultz, concejal de Barranquilla, no pudo concretar su oferta de seguridad ciudadana que proponía como candidato pero trabajó en denuncias para limpiar la administración y en darle altura al trabajo del Concejo.

Aquí hablan de lo que querían y cómo les acabó yendo, según su punto de vista.

1. Qué esperaba del cargo y qué le quedó? 2. Que ofreció en su campaña y qué les dejó? 3. Cuáles son las posibilidades reales del poder regional frente al Gobierno nacional.

4. Cuáles son las peores limitaciones de su cargo? Cumplí más de lo ofrecido: Holguín 1. Esperaba una buena oportunidad para servirle al Valle del Cauca y diseñar un modelo de lo que debe ser el nuevo departamento dentro del encuadramiento de la Constitución del 91. Pues eso no se logró totalmente porque todavía está en proceso de adecuación la legislación a la nueva Constitución, pero creo que pudimos darle un concepto gerencial del desarrollo a la administración departamental, respondiendo a la concepción de la Constitución de que los departamentos deben ser los promotores del desarrollo regional.

Qué nos quedó? Transformamos un poco la organización del departamento, creamos las gerencia para los macroproyectos de desarrollo en infraestructura social, cultural, económica y del Pacífico; y, a través de ello logramos realizar un ambicioso plan de inversiones de cerca de 250 mil millones de pesos en el trienio, en once programas distintos.

2. Creo haber sido fiel al programa que inscribí y que cumplí, incluso, con más de lo ofrecido.

En orden público, seguridad y paz, mantuvimos un clima de relativa normalidad. En infraestructura construimos la Troncal del Pacífico, establecimos la Empresa Regional de Telecomunicaciones y, a través de ella, la telefonía celular; restablecimos el ferrocarril del Pacífico, desde Buenaventura hasta Cartago, y lo tenemos funcionando con óptimos resultados técnicos y financieros. Privatizamos la el Puerto de Buenaventura y la sociedad administradora viene funcionando con resultados financieros admirables, no obstante haber reducido las tarifas en el manejo de carga.

Iniciamos la construcción de 1a primera carretera por concesión que se hace en Colombia. Ofrecimos modernizar la estructura administrativa seccional con asesoría de Naciones Unidas y creemos tener un departamento organizado, ágil. Y en materia social, construimos 42 unidades recreativas o polideportivos, uno en cada municipio. Dejamos en todas cabeceras municipales agua potable. Constituimos una corporación para el cuidado de las cuencas hidrográficas, y la capitalizamos.

3. Muy limitadas en razón de que la dependencia fiscal tanto de los departamentos como de los municipios hacia la Nación sigue siendo inmensa, y es peor en el caso de los departamentos, que mantienen un régimen fiscal basado en el impuesto a los vicios, un tributo anacrónico e inelástico.

4. Evidentemente la parte fiscal, no obstante que nos fue bien. Entregamos un departamento sin déficit y con superávit en tesorería, lo cual es muy satisfactorio; pero en general lo fiscal es una limitación muy grande. La otra es el centralismo que continúa existiendo y que toma decisiones y dispone sobre asuntos de las entidades territoriales sin consultar y sin saber si los departamentos son capaces de hacerse cargo de esas funciones (cuando no les restringe la autonomía). Y la tercera es la tramitología, que por más que quisimos modernizar, sigue siendo muy compleja.

Manizales recobró su autoestima 1. Quería desde el primer momento fortalecer tres sentimientos en la gente de Manizales: el civismo, el amor por la ciudad y el sentido de pertenencia. Consideré que si podía revivirlos podría conseguir lo otro: que paguen impuestos, que cuiden la ciudad, etc.

Me quedó gran satisfacción porque creo que los manizalitas han asumido ese compromiso con la ciudad y los más importante que se ha logrado es que los ciudadanos han recobrado la confianza en la administración pública.

2. En primer lugar, ofrecí trabajar con honestidad. Segundo, dije que iba a entregarme completamente a ciudad. Vengo del sector privado, de la construcción, y me interesaba ver si se podían hacer obras con criterios de empresa privada.

Me comprometí con tres proyectos: terminar una obra problema que le creó un complejo de inferioridad a Manizales, la Avenida del Río, que fue concluida 8 meses después de haber iniciado la administración, y el nuevo estadio de fútbol, que estaba pendiente hacía 20 años.

Terminamos un estadio para 40 mil espectadores en un tiempo récord de 15 meses, donde logramos conjugar las voluntades del Gobierno nacional, y de la gobernación de Caldas.

Además trabajamos en el programa de mejoramiento vial, que hemos adelantado considerablemente. Queda con las vías principales , muy organizadas, se le dio mejoramiento a algunas de los barrios que lo necesitaban y se hicieron algunas que todavía faltaban.

Hubo un gran énfasis en inversión social: 900 pequeñas obras en educación, escalinatas para la ciudad, obras que se irrigaron por toda la ciudad. Adicionalmente, estamos terminando el plan de ensanchamiento del acueducto al doble de su capacidad actual y trabajamos en un programa de ampliación telefónica de aproximadamente 40 mil líneas adicionales.

3. Pienso que el Gobierno nacional ha venido cumpliendo un proceso de descentralización administrativa y fiscal.

De todos modos los municipios necesitan que a medida que se les den competencias les asignen recursos.

No son posibilidades muy amplias porque el Gobierno nacional tampoco tiene recursos para todos los municipios.

4. Creo que hay que aprender a diferenciar lo que es el manejo administración pública del manejo de las relaciones políticas.

Estoy convencido de que dentro de la democracia se debe tener en cuenta a los diferentes sectores políticos, pero también que el alcalde tenga libertad absoluta de nombrar a sus más inmediatos colaboradores. Esto nos dio buen resultado, pero falta un poquito de madurez política para que se entienda que las relaciones entre sectores políticos y la administración se manejan con base en obras y no en la distribución de puestos.

En Barranquilla hace falta ordenar el concejo: Schultz 1. Quería impulsar el desarrollo social a través de proyectos de acuerdo que nos permitieran implementar mecanismos para que las autoridades del distrito pudieran garantizar la vida, honra y bienes de los habitantes.

Los resultados han sido muy pobres porque Barranquilla, que es una ciudad pacífica por tradición, ha disparado los índices de inseguridad en los dos último años hasta el extremo que la delincuencia común no sólo azota el sector bancario, industrial, comercial, sino el residencial.

2. Ofrecí un programa basado en cuatro puntos: planeación, moralización, participación comunitaria y descentralización, para lograr sintonizar el Distrito de Barranquilla con la Constitución del 91 y mejorar la calidad y cobertura de servicios públicos y el control de las tarifas.

Denunciamos una serie de contratos e improvisaciones que le han causado a la ciudad grandes perjuicios económicos, como el caso de Area Metropolitana de Barranquilla, que vendió una concesión de líneas telefónicas a una multinacional sin recibir un peso, y el Fondo de Vivienda, que no cumple su función sino está dedicada a construir acueductos.

Logramos ordenar el funcionamiento del concejo, y conseguí que se emprendiera una investigación penal por graves irregularidades administrativas y financieras al interior del concejo de Barranquilla, en contubernio con la administración central.

Es además un acuerdo de mi autoría el que reglamenta el funcionamiento de las Juntas Administradoras Locales y da instrumentos efectivos para que se puedan ejercer la participación comunitaria y la veeduría ciudadana.

3. Esas posibilidades reales se dan en la medida que el distrito pueda implementar en el corto plazo proyectos y programas a través de los cuales establezca verdaderos sistemas de salud, educación y vivienda local, para que la participación en los ingresos corrientes de la nación permita un flujo de recursos en estas áreas y no ocurra que muchos de estos recursos se queden en el Ministerio de Hacienda porque no se cumplen los requisitos y presupuestos de la Ley de Competencias y Recursos.

4. Son varias: primera, la carencia de capacitación y formación de los concejales, y la falta de un verdadero compromiso de muchos de ellos con los problemas más sentidos de Barranquilla.

Segunda: la falta de canales institucionales en las actuales estructuras orgánicas del Distrito, que permitan una colaboración armónica entra el alcalde y el concejo.

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