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En el artículo de Portafolio: La revaluación se resiste aparecido el 24 de octubre, se afirma que la moderada devaluación de los últimos días se debe a una costosa intervención del ministro de Hacienda en el mercado cambiario. Para ello aduce, como argumento de autoridad, el artículo del exministro Hommes del 14 de octubre en El Tiempo y cita una serie de cifras adicionales que considero necesario analizar, para presentar informaciones complementarias que llevan a conclusiones diferentes.

31 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Sea lo primero señalar, que las informaciones suministradas por el exministro acerca de la intervención de la Tesorería para acelerar la devaluación no corresponden a la realidad.

En efecto, no es cierto que se hayan adquirido divisas para depositarlas a bajos intereses en el exterior. Por el contrario, las limitadas compras que se han hecho se han utilizado para el servicio de la deuda externa del gobierno. Pero aún esta función debió complementarse con recursos de los bonos Yankees, colocados en el mercado de Nueva York.

De esta información se concluye que la reacción del dólar, durante los últimos dos meses, tuvo su origen en el mercado y no en una intervención oficial. Por consiguiente parece sostenible. Más aún si se tiene en cuenta que el gobierno se ha comprometido a acelerar la devaluación, pero no ha tenido ocasión de hacerlo, porque las fuerzas del mercado han comenzado a cumplir esa tarea.

Por otra parte, la Tesorería está en mora de cumplir el compromiso del exministro Hommes de mantener en depósito en el exterior los US$ 1.170 millones recibidos de la telefonía celular y de la privatización del Banco de Colombia. Allí hay un déficit de casi US$ 400 millones que fueron gastados en parte por el ministro anterior para financiar la hipertrofia del gasto público. Ahora, el ministerio de Hacienda debe reconstituir ese saldo, adquiriendo dólares en el mercado. Este es un factor que debe contribuir a acelerar la devaluación.

En lo que se refiere a las informaciones específicas del artículo de Portadolio, caben también algunas precisiones: Sea lo primero señalar que los US$266.6 millones de la cuenta de Capital que se monetizaron son una cifra bastante alta y se origina en algunos créditos a tres años autorizados por la Resolución 7 de 1994 de la junta del Banco, cuyo desembolso estaba pendiente, tal como lo señala el artículo de Portafolio. Se debe anotar que el saldo pendiente de nacionalización, aprobado bajo el régimen de la Resolución mencionada es cada día más bajo. La Resolución 22, aprobada en agosto, amplía los plazos mínimos del crédito privado externo de tres a cinco años, lo cual dificulta la consecución de recursos e incrementa el riesgo cambiario. En consecuencia, este factor revaluacionista está desapareciendo.

El artículo de Portafolio indica que en septiembre de este año, solo se reintegraron US$3.4 millones por concepto de café. En realidad, hay una confusión que surge de un cambio en la forma como se reportan estas transacciones. Durante los últimos meses los reintegros por café han sido normales. Se han exportado 1.5 millones de sacos mensuales, cuyo valor FOB asciende a alrededor de US$400 millones. De estos, se ha retenido en el exterior cerca del 40 por ciento, porque la Federación exporta ese porcentaje y no ha sido necesario traer las divisas al país, debido a que los recursos para su operación provienen de las contribuciones de los exportadores privados de café. Esta situación se mantendrá durante el año cafetero que terminará en septiembre de 1995. Hasta el 30 de septiembre, la Federación había acumulado US$345 millones en cumplimiento de la política acordada con el gobierno, a raiz de la helada en Brasil. Por consiguiente, no es previsible que surja una presión revaluacionista excepcional por este concepto.

Algunos observadores señalan que el precio de la divisa puede caer, porque se reintegrarán sumas disponible de algún crédito específico en montos de US$40 o 60 millones. Sin embargo, debe tener en cuenta que, durante el presente año, se han estado manejando alrededor de US$50 millones diarios en promedio. Para un operador hábil no resulta, pues, muy complejo colocar montos como los señalados arriba sin generar una baja en el mercado que lo perjudicaría.

Pero hay un elemento adicional que debería incrementar sustancialmente la demanda de divisas en los próximos meses: de acuerdo con la Resolución 22 de la Junta del Banco de la República, está a punto de comenzar a vencerse el plazo de cuatro meses para el pago de importaciones, realizadas a partir del 16 de agosto. Por consiguiente, desde el 16 de diciembre, los importadores deberán girar al exterior las sumas vencidas bajo el régimen anterior de seis meses y las correspondientes a la nueva Resolución. Así, se duplicará la demanda de divisas para el pago de importaciones durante 60 días. Este factor también debería presionar al alza la cotización del dólar.

El análisis presentado demuestra que no hay razones para esperar una caida de la cotización del dólar en los próximos meses y que, por el contrario, hay varios factores que parecerían indicar una tendencia alcista. Por favor, no sigamos especulando!.

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