EN BOGOTÁ, IR A VOTAR DA UNA PEREZA

EN BOGOTÁ, IR A VOTAR DA UNA PEREZA

Israel Galindo, obrero de construcción, prefirió irse a comer paleta al Parque El Salitre que acudir a votar. Muy de mañana, con su familia, se fue a descansar y a divertirse en uno de los prados del parque. No he dado el primer voto en mi vida- explicó-. Todos esos políticos son solo promesas y a la hora del té no salen con nada. Lo único que les importa es llegar , y agregó que aquí estoy tranquilo, sin afán y más sabroso .

31 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Como él, Antonio Cruz, un empleado de un almacén de telas, cargó el balón de fútbol y en compañía de su esposa, su cuñada y sus sobrinos, se fue al parque. No da nada ir a votar -dijo-, pues para lo que hacen esos políticos...

El empleado Wilson Loaiza y su señora, Rocío Caviativa, manifestaron que da mucha pereza ir a votar y es más importante el tiempo que se le pueda dedicar a la familia .

EL TIEMPO hizo un recorrido por distintos puntos de la ciudad y encontró que los llamados abstencionistas tienen sus razones para no ir hasta las urnas.

Por ejemplo algunos vendedores ambulantes de los alrededores de la Feria Exposición manifestaron que votar no da para comer y es que esos políticos son todos unos ladrones .

Otros que, a pesar de no haber ciclovías por la jornada electoral, se montaron en su bicicletas o se ajustaron el Walkman para trotar, justificaron su abstención por no haber inscrito su cédula, la desconfianza en los políticos y porque estar con la familia es más importante que perder el tiempo en las elecciones.

Probablemente por estos y otros factores, fue que el recinto de Corferias estuvo repleto... pero de jurados.

Hasta el mediodía, varios jurados entrevistados y que dijeron haber cumplido con esa función en las últimas cuatro elecciones, coincidieron en señalar que esta vez fue menos gente a votar. Inclusive, varios de ellos se equiparon de periódicos y radios de transistores para hacer menos aburrida la jornada.

La absoluta calma que se vivía en Corferias solo fue interrumpida cuando apareció el candidato a la alcaldía Antanas Mockus, quien acompañó a votar a su hija Audra y a su madre Nijole Sivickas.

A su paso rápido por los pabellones donde sus familiares debían votar, los pocos votantes que estaban allí y los jurados aplaudieron su entrada y lo saludaron con gritos de Alcalde! Alcalde! o Profe Antanas estamos con usted .

Las quejas de rutina En los distintos puestos de votación visitados por EL TIEMPO, incluido Corferias, varios votantes se quedaron con la cédula en la mano y no pudieron sufragar.

Unos no encontraron su documento de identidad registrado en ninguna mesa. Otros, se sorprendieron al ver que su inscripción había sido anulada. Unos más, se quejaron porque en Bogotá no se votó por gobernador y asamblea de Cundinamarca.

No faltaron los que tuvieron que quitarse las camisetas con propaganda electoral para ingresar hasta las zonas de votación, al igual que los despistados que todavía preguntan si pueden votar en las mesas de la calle 19...

Terminaron, como de costumbre, en gritos y altercados con los funcionarios de la Registraduría y la Policía.

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