CAYÓ EL TELÓN PARA JORGE EMILIO SALAZAR

CAYÓ EL TELÓN PARA JORGE EMILIO SALAZAR

Como en pocas oportunidades, ayer la Plaza del Chorro de Quevedo, en el barrio La Candelaria, estuvo triste. A pesar de que permaneció repleta de personas, el silencio la invadió: fue el último escenario en el que estuvo el actor Jorge Emilio Salazar. Allí le dieron el aplauso de despedida sus familares, amigos y quienes lo conocieron en las tablas, o a través de las diferentes series de televisión en las cuales actuó. Todos, sorprendidos aún por su repentina muerte, el viernes pasado.

22 de noviembre 1992 , 12:00 a.m.

Una hemorragia en las vías digestivas sacó al actor, de 39 años, del libreto de la vida. Casi nadie lo podía creer. Los que lo conocieron bien no entienden cómo una persona de la sensibilidad de Salazar se fue tan rápido.

Pero ahí estaba, en un sencillo ataúd y rodeado de cientos de personas vestidas de negro y con gafas oscuras: Julio César Luna, Humberto Dorado, Viky Hernández, Oscar de Moya, Santiago García, Antonio Navarro Wolf... y la senadora del M 19 Vera Grave, su actual compañera.

Ella, adolorida además porque Jorge Emilio no cumplió con un pacto que habían establecido entre los dos: si algún día se iban de este mundo, lo tendrían que hacer juntos, al mismo tiempo, después de realizar muchas cosas.

Como en muchas oportunidades se fue adelante, rápido. Yo lo recuerdo como el amor y como el hombre que nos acompañó en épocas difíciles, en las cuales hablar de paz y justicia era todo un riesgo. Ojalá hubiera tenido siempre la compañía que tiene hoy , dijo la senadora.

Los funerales de quien fue famoso por sus interpretaciones como Juan Charrasquiado en Pero sigo siendo el rey y como el general José María Córdova en Revivamos Nuestra Historia no estuvieron salpicadas de flores, sino de música y poemas.

El fue un romántico. Pero además fue responsable, entregado al arte y, sobre todo, muy sensible. Quizá lo afectó la paradoja de vivir en un país tan bello, pero en medio de una terrible crisis. Eso lo desestabilizó , dijo el director de teatro Santiago García.

Durante dos minutos, las personas que se agolparon frente a la sala de cultura El Palomar del Príncipe, en la esquina de la calle 13 con carrera segunda, aplaudieron al actor, después de que Viky Hernández le dijo buen viaje .

El sitio para despedirlo no podía ser mejor. Es el sector de la ciudad donde tienen su sede varios grupos de teatro, a muchos de los cuales perteneció Salazar: la Escuela Nacional de Arte Dramático (Enad), el Teatro Popular de Bogotá (TPB) y el Teatro Nacional, entre otros.

Al semblante gris de la tarde, se sumó el ambiente de melancolía y tristeza producido por las canciones románticas que al actor le gustaban. Cómo decirte cuánto te amo y Golpe a golpe de Juan Manuel Serrat, se oyeron durante la misa.

Otras, las de Leonardo Fabio, fueron las que despidieron a la carroza fúnebre del lugar. Y sonaron varias, pues el vehículo bajó lentamente por la calle 13, como si no quisiera retirar el cuerpo del actor de allí.

Pero el último papel de Salazar, el más difícil, ya estaba escrito. Y tenía que interpretarlo con rigurosa exactitud: a las 3 de la tarde fue cremado en los hornos del Cementerio del Norte.

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