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Jóvenes: solo el 44% usa siempre condón

Jóvenes: solo el 44% usa siempre condón

Lina tiene 16 años. Está convencida de que no hay problema en tomar hasta cuatro veces en la semana la píldora del día después. No sabe que por la carga hormonal que tiene esta pastilla los expertos recomiendan no tomarla más de una vez al mes. Diego no pasa de los 14 y cree que quitándoles los testículos a los hombres (“capada”, como dice él) también se puede planificar.

Por: REDACCIÓN EL TIEMPO
15 de abril 2007 , 12:00 a. m.

Estas historias que se recogen al azar entre adolescentes de Bogotá dan cuenta del fracasó de la educación sexual en el país, que sin ningún reparo señaló a comienzos de año Profamilia.

Un estudio realizado el año pasado en Colombia, Argentina, Ecuador, México, Perú y Venezuela, que será publicado en mayo en una revista científica internacional, mostrará que la entidad se quedó corta en sus apreciaciones.

Aunque en algunos casos los adolescentes colombianos salieron mejor librados que sus vecinos (ver gráficos), se ve con preocupación que a pesar de la insistencia en que se cuiden (como lo vienen diciendo desde hace 14 años campañas similares a ‘Sin condón ni pío), solo la mitad se protege en su primera relación sexual.

Además, a pesar de que aseguran conocer sobre infecciones de transmisión sexual, la que más mencionan es VIH. “No conocen el virus de papiloma humano, por ejemplo, que produce el cáncer uterino. Colombia está en el cuarto lugar en el mundo por muerte de este tipo de cáncer.

“Deberían saber que es más fácil contraerlo en la edad en la que están porque el epitelio está inmaduro”, explica Germán Salazar, director de la Unidad de Adolescentes y Jóvenes de la Fundación Cardioinfantil, quien tuvo a cargo la investigación en Colombia.

Sí temen, pero no se cuidan Para el estudio fueron entrevistados 5.250 adolescentes y jóvenes de entre 14 y 21 años. En Colombia participaron 889 de siete ciudades del país (ver ficha técnica). María, de 18 años, no estuvo en la encuesta, pero corrobora parte de los hallazgos de la investigación.Al igual que sus paisanos, que fueron los que manifestaron el mayor temor a quedar en embarazo (80,6 por ciento de los encuestados), tiene miedo a ser madre, pero poco se cuida.

“A veces no siento lo mismo con condón, por eso prefiero que mi novio no lo use”, dice esta joven estudiante de un colegio bilingüe de Bogotá.

Según el estudio, el uso combinado de preservativo y anticonceptivo, método que más protege contra el embarazo y las enfermedades, es muy bajo (5,2 por ciento en los seis países).

Y solo el 44,1 por ciento de los colombianos encuestados dijeron tener relaciones siempre con condón.

También, como la mayoría de los jóvenes de Colombia y de los otros países, María solo ha tenido una pareja sexual. No le sucede lo mismo a su novio, de 19 años, que con ella es la quinta.

El estudio, precisamente, quería saber si es cierta la creencia popular de que los adolescentes son promiscuos porque se piensa que tienen varias parejas sexuales a la vez.

“Lo que pasa es que son monógamos sucesivos. No tienen varias parejas al mismo tiempo sino de una en una. Un mes están con una y al otro, con otra. Por suerte es un grupo menor que puede llegar a las 20 parejas sexuales en un rango de edad entre los 10 y 19 años”, explica Salazar. En el caso colombiano, el promedio de parejas sexuales en los hombres es de 4, y en las mujeres, de 1,91. El general: 2,89. En alto riesgo La edad de la primera relación sexual en Colombia, señala el estudio, es de 15 años y tres meses. Casi lo mismo del promedio general de los seis países: 15 años y un mes. Por eso, dice Salazar, no es de extrañar “que en Venezuela por cada 1.000 jóvenes 51 esperen bebé; en Chile, 62; en Holanda, 8 y en Japón, solo 4; mientra que en Colombia la cifra llega a 90”.

La situación puede ser peor según algunos ginecólogos que no quieren meterse en problemas con el Gobierno: 152 adolescentes por cada 1.000. Dicen que las estadísticas oficiales no pasan de 100 porque la Organización Mundial de la Salud (OMS) diría que hay una crisis sanitaria y eso le significaría al país regaños y sanciones de organismos internacionales.

“Colombia presenta indicadores de riesgo muy altos para el grado de información que los jóvenes dicen tener –-concluye Salazar–. Esto quiere decir que la información que están recibiendo no es la adecuada o no es suficiente. Y si el colegio es el sitio de donde más la obtienen, según el estudio, qué está pasando”.

María responde con lo que ha vivido. Estando muy pequeña le enseñaron cómo se conciben los niños; después le contaron de enfermedades venéreas y métodos de planificación.

“De valores, consumo de drogas, alcohol y cigarrillo, muy poco nos han hablado. Tampoco de trastornos alimentarios”.

Ella padeció de anorexia, en 5 meses perdió 9 kilos, tuvo depresión y problemas con su familia.

Salazar asegura que esa enfermedad, al igual que el consumo de alcohol, cigarrillo y drogas, así como la violencia, la delincuencia y el sexo temprano forman parte de la cadena adolescente, a la que hay que prestarle mucha atención.

“Todos estos riesgos están en adolescentes y jóvenes a los que se debe atender de inmediato, con una visión holística que permita integrar todos los aspectos de su vida”, señala.

TODAVÍA NO.

“Tengo 16 años y vivo con mi mamá, mi hermanastro y mi padrastro. Nunca he vivido con mi papá y solo lo veo cuando él tiene tiempo. Me hace falta porque la sangre tira y a veces me peleo con mi mamá porque es terca igual que yo.

He probado el cigarrillo y el trago, el que diga que no es un mentiroso.

Eso sí no he probado droga porque no me gusta. Tengo un novio hace 8 meses pero todavía no he tenido relaciones sexuales con él porque no sé si es el indicado.

Mientras tanto les pregunto a mis amigas cómo es el asunto. Las que han quedado embarazadas me dicen que no lo hacen con condón porque no se siente igual. Eso me da miedo porque perder a un hijo no es lo mismo que cambiarse de ropa.

LLEVO 20.

“Tengo 23 años y he estado con cerca de 20 parejas sexuales. No todas al tiempo porque me parece terrible, pero confieso que a pesar de tener una novia estable y oficial he tenido pequeñas aventuras en las que no he utilizado ningún método de protección y mucho menos les he preguntado a ellas si están tomando anticonceptivos.

He tenido tantas parejas sexuales porque mis noviazgos no son largos. Lo máximo que he durado ha sido tres o cuatro meses. Las relaciones sexuales las tengo usualmente en mi casa o en la casa de ella, porque a la mayoría le da jartera ir a un motel. Claro, algunas han sido improvisadas en fiestas.

¿La prueba del VIH? Jamás me la he hecho porque me da un poco de miedo. Además, no creo que eso me pase a mí”.

'Es más importante escucharlos, que hablarles'.

Promover que hagan deporte y ayudarles a tener una buena autoestima y un alto grado de tolerancia al fracaso, les permite a los jóvenes alejarse del consumo de droga, cigarrillo y alcohol e, incluso, del sexo temprano.

Eso cree Germán Salazar, quien hace cuatro años creó la Unidad de Adolescentes y Jóvenes de la Fundación Cardioinfantil de Bogotá y ahora lanza la Red Colombiana de Jóvenes Líderes en Salud Sexual y Reproductiva.

El 18 de abril será la presentación de la Red en la Fundación, que además estará la segunda semana de mayo en el foro de Código de Acceso* y la Fundación Restrepo Barco, en el que se mostrarán experiencias exitosas en educación sexual.

¿Está de acuerdo con Profamilia en que la educación sexual fracasó? Eso es un hecho. Lo decimos porque hay normas, pero no hay nadie que las ejecute.

Tampoco hay personas capacitadas para asumir los proyectos en los colegios.

¿Cuál es su principal preocupación en la atención de adolescentes y jóvenes? Los proyectos de salud sexual y reproductiva no están dando resultados porque los indicadores nos dicen que se están embarazando, que están fumando y consumiendo drogas. Lo que queremos es impactar llegando a ellos con sus necesidades. Subiéndoles la autoestima, aumentándoles la tolerancia al fracaso y enseñándoles a manejar la adversidad.

Si tenemos éxito en eso, ellos podrán decir no a muchas cosas y mejorar la comunicación con su familia. ¿Es necesario hablarles de métodos de planificación? Sí, pero como una parte secundaria a sus necesidades.

Entonces, ¿qué hacer?.

Darles herramientas para que busquen factores protectores como lo son el deporte y la vida espiritual. También proporcionándoles espacios propios en los que puedan hablar sobre cómo planificar, sobre enfermedades de transmisión sexual, pero, sobre todo, en los que puedan dialogar con sus padres. Así mismos, ayuda el comprometer al hombre joven. Siempre se habla de salud sexual y reproductiva para las niñas. Al hombre hay que incluirlo en ese proyecto. Insistirle que se proteja.

¿Para los colegios este tema sigue siendo tabú? Los hemos sensibilizado y hemos adoptado una estrategia muy importante que es comenzar estos proyectos con los padres. Cuando empezamos por los rectores nos fue mal porque ellos no tenían el poder y eran muy asustadizos con el tema, pero cuando se los presentamos a los padres, ellos se comprometieron más. Sin embargo, tenemos muchísimos colegios que responden que no están interesados, porque consideran que sus estudiantes no están en capacidad de asumir debates tan de avanzada.

¿Cómo funcionará la Red?.

En Bogotá tenemos 155 adolescentes líderes, que son de todos los estratos, a quienes hemos capacitado. Tienen un papel muy importante debido a que ellos aportan sus necesidades y nosotros la experiencia, y entre todos generamos la forma de impactar en los colegios.

Los que quieran participar deben ir a la Unidad a inscribirse. Deben entre 15 y 25 años.

Jóvenes pedirán revolcón de la educación sexual en colegios.

Quieren hablar de sexo pero también de amor. De planificación sexual, pero también de abstinencia. Grupos de muchachos de colegios, universidades y un proyecto de comunicación juvenil están trabajando en algunas propuestas sobre cómo debe ser la educación sexual.

Las presentarán durante el lanzamiento de la Red Colombiana de Jóvenes Líderes en Salud Sexual y Reproductiva de la Unidad de Adolescentes y Jóvenes de la Fundación Cardio Infantil.

Estos líderes proponen como eje transversal una alianza entre adultos y jóvenes, pues “las personas adultas no pueden impactar tanto en los jóvenes como ellos mismos”, dice Andrés Velasco, miembro de la Asociación de Médicos Estudiantiles. Por eso, buscan transformar los espacios dedicados para hablar del tema en los colegios.

Además, como en el caso del grupo de Andrea Barrera, integrante de la Asociación Colombiana Médica Estudiantil, propondrán que haya continuidad en los temas y no siempre sean iguales.

Los muchachos del proyecto Código de Acceso pedirán que los mensajes de los medios incluyan estrategias donde el afecto, la sexualidad integral, los valores y el proyecto de vida sean claves para que los jóvenes tomen decisiones acertadas.

En sus ratos libres, Internet le gana a la familia.

Les preocupa su apariencia física, pero no hacen mucho deporte. Prefieren pasar el tiempo libre con sus amigos – porque los consideran un complemento fundamental en sus vidas–, bajando música o chateando. Los padres y el resto de su familia no están en sus planes.

Así son la mayoría de muchachos entre 15 y 19 años, según una encuesta realizada el año pasado por la Unidad de Adolescentes y Jóvenes de la Fundación Cardioinfantil, en la cual se entrevistaron a 1.041 estudiantes de esas edades de 67 colegios de Bogotá, oficiales y privados, así como de distintas confesiones religiosas.

Ellos también mostraron que tienen una buena imagen de sí mismos, se consideran personas seguras y con buena tolerancia al fracaso. Sin embargo, las exigencias y frustraciones del colegio, así como los pensamientos negativos les causan estrés y ansiedad.

A los 12 años ya consumen licor.

Aunque la mayoría está en contra de que la droga se legalice, el 21 por ciento de los encuestados en Bogotá acepta que la han probado; la primera vez entre los 14 y 16 años, y, según ellos, lo han hecho por problemas familiares. Ocho de cada diez han probado el cigarrillo.

El consumo de trago está comenzando a los 12 años y seis de cada 10 se han emborrachado.

No les importa subirse a un carro manejado por alguien que ha tomado.

Una generación que se ve bien.

Los jóvenes confiesan que su presentación personal es muy importante, tanto que casi siempre están pensando en cómo lucir bien. Y es que ellos tienen un buen concepto de sí mismos y de su generación.

Creen, por ejemplo, que no son influenciables. Si amigos, padres y profesores fuman no significa que por eso ellos fumen. Sienten que necesitan más educación sexual. La mayoría piensa que los maestros tienen conocimiento para educar en el tema y otros, que no conocen sus necesidades.

Quieren padres modelos.

Para los adolescentes esta etapa de la vida no es un problema, aunque aceptan que se hace difícil por el cambio de los estados de ánimo. Los jóvenes esperan de sus padres que sean modelos y amigos, pero no sus mejores amigos. Les llama la atención que son más abiertos a hablar de sexualidad; pero a veces tienen problemas para comunicarse porque quieren solucionar por sí mismos sus problemas. Para la mayoría, sus padres son equilibrados, aunque algunos los ven como “permisivos”.

Nadie vigila su acceso a la web.

Los amigos son parte fundamental para el desarrollo de los adolescentes e influyen en sus pasatiempos. Con ellos pasan la mayoría del tiempo, después lo dedican a escuchar música, practicar algún deporte, ver TV y consultar Internet. Utilizan la red para chatear y compartir fotografías e información. Dicen que nadie les controla el acceso a la web y no creen que este medio los lleve a conductas que los pongan en peligro.

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