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TURBAY, LEMOS Y LA CONSULTA

TURBAY, LEMOS Y LA CONSULTA

Rodeados de dos ilustres liberales como son José Manuel Arrias Carrizosa y Fabio Echeverry Correa (el primero, ex ministro de Comunicaciones del Gobierno de Turbay, y el segundo presidente de la Andi durante varios años), el doctor Carlos Lemos Simonds se lanzó al multipartidismo, bajo la premisa de que no hay condiciones para que la consulta liberal sea transparente.

Lemos, como se sabe, coincide con el doctor parejo González en el sentido de que no puede haber consulta amarrada a otro tipo de elecciones. Por razones obvias, esto hace referecia a las parlamentarias. Considera (n) que eso sería abrirle paso a la maquinaria, y que el liberalismo se ha coonvertido en un partido parlamentario. y ha dicho: A mí no me sacan a sombrerazos del partido iberal de Santos y López, como algunos quieren. Yo he decidido salirme del partido liberal de las componendas y de las maquinarias .

Es una lástima, sinembargo, que Lemos no asista hoy a la primera reunión convocada por el Jefe Unico del liberalismo, para comenzar a discutir, precisamente, el tema de las reglas del juego. Además de que para Turbay no ha sido fácil realizar esta primera convocatoria, resulta claro que el escenario propicio para plantear sus posiciones rescpecto de la consulta es la mesa de conversaciónes. Allí, por primera vez, cada uno de los aspirantes a la presidencia va a exponer sus observaciones sobre un punto que presumiblemente a todos interesa por igual. Y pienso que la ausencia de Lemos no solo será lamentable, sino que su presencia le daría a este acto mayor significación.

Y es lamentable de veras esta anticipada actitud de discordia, pues frustra en parte los esfuerzos que viene a hacer Turbay para impedir la división de su colectividad y evitar que ésta llegue a escindida a la primera vuelta, lo que en términos electorales sería fatal. Con mayores veras cuando la unión de partidos conservador es cada vez más evidente, alrededor de un candidato que -como Andrés Pastrana- promete, a nivel de los guarismos.

Como Canciller que fuera de la Administración Turbay (y excelente: aún recuerdo su erguida posición en la OEA frente al problema de las Malvinas), Lemos sabe que en el ex presidente encuentra un árbitro imparcial y vertical, frente a las divergencias existentes alrededor de la consulta, así Turbay haya planteado sólo como una alternativa- que esa consulta podría coincidir, en principio con los comisios parlametarios, por razones prácticas y tambien económicas. Pero no para favorecer a ningún candidato en especial.

Turbay, al fin de cuentas, fue considerado en sus momentos por casi todos los precandidatos -incluyendo a Lemos- como el juez justo para manejar las diferencias previsibles que habrían de presentarse frente a las reglas de juego, y para ello fue llamado: para sortear las posibles discrepancias, en virtud de su exitosa experiencia registrada en tales manejos en las elecciones de 1990. De manera que sospechar siquiera que el Jefe Unico va apermitir algún tiempo de conejo contra alguno de los precandidatos, es una presunción injusta, y estoy seguro de que tal apreciación la comparten los doctores Arias Carrizosa y Echeverry Correa por igual.

Quines también saben de sobra -por que lo conocen- de la rectitud del ex presidente en estas materias.

Sería tanto como pensar que, en la consulta anterior, hubiera inclinado la balanza por el doctor Durán Dussán, por ser su amigo, cuando -comenzando por los galanistas-todos reconocen que eso jamás ocurrió, Por lo demas, hay que recordar que este tipo de disidencias de carácter multipartidista nunca ha sido buenas para el liberalismo. Ni para quines las enarbolan ni para el partido. En 1982, frente a un conservatismo unido alrededor del Movimiento Nacional de Betancur, Galán también abrió fuego contra la clase política con las banderas del multipartidismo y, salvo dividir el partido, no le fue nada bien, pesar de que por emtonces arrollaba en todas las encuestas electorales, Sinembargo mantuvo dicha disidencia hasta después de las elecciones parlamentarias de 1986, aunque la retiró antes de las presidenciales, cuando ganó Barco. Y aunque-a pesar de la gran imagen que lo rodeaba- fue testigo directo de sus descalabros, en 1990 aceptó que había que hacer la unión con su partido apelando al mecanismo de la consulta como fórmula salvadora para vencer.

Carlos Lemos ha sido siempre un liberal y un patriota. Un hombre integro y un convencido de que las normas son para cumplirlas. Alguna vez dije que era todo un santanderista, en el mejor sentido del término. Extraña por eso - y duele- que, en aras de enarbolar el multipartidismo le esté buscando ahora el pierde a la consulta, sin haberse sentado con el Jefe Unico y los demás aspirantes a exponer sus opiniones; a debatirlas y a defenderalas como él sabe hacerlo. Si su decisión es llegar a la primera vuelta, independientemente de la manera como se desarrollen los acuerdos al interior de su colectividad, sólo él podrá juzgar las repercusiones que esa conducta tendrá para la estabilidad liberal. Y para su propia reputación como hombte de partido, al amparo del cual ha ocupado, en su nombre, los más altos cargos públicos.

Por eso -por que su actitud podría hacer daño- cuantos siempre lo hemos admirado por su entereza, queremos ver a Lemos por dentro y no por fuera, sin componendas como él pide.

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