LA INSEGURIDAD

Cada día es más evidente que el principal problema del país es la inseguridad. Lo siente cada uno de los colombianos, sin excepción. Como siente, también, que no hay respuestas efectivas. Que parece como si las autoridades se hubieran habituado a la existencia del problema y que, por ello, el resto del país tiene que acostumbrarse a la idea de que se hace lo que se puede y que no se puede hacer más. Así transcurre el tiempo. Se multiplican los robos grandes, que todavía nos asombran, como el del Banco de la República en Valledupar. Y proliferan los pequeños; los de los carros, o los cometidos a ciudadanos inermes en los buses, en las calles, a la salida de las sucursales bancarias. La delincuencia hace de las suyas pero el país sigue tan tranquilo , discutiendo asuntos, las más de las veces menores o bizantinos.

31 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

El asunto es más serio de lo que comúnmente se cree. El doctor William Fadul, presidente de la Unión de Aseguradores Colombianos, Fasecolda, hizo públicas, en la convención del gremio reunida en estos días en Cartagena, unas estadísticas verdaderamente aterradoras. En 1993, por ejemplo, se robaron vehículos por valor de $ 120 mil millones. Esos automotores o se rematriculan con papeles adulterados o cruzan las fronteras para ser registrados fraudulentamente en los países vecinos, o en Colombia, cuando proceden de robos a Venezuela o Ecuador.

De otra parte, las pérdidas ocasionadas por la piratería terrestre sobrepasaron los $ 100 mil millones el año pasado. Casi que un medio punto del PIB, entonces, es robado, anualmente, en automóviles y en carga; un monto nada despreciable, que se incrementa todos los días. Para no mencionar otras cifras del doctor Fadul, como los $ 10 mil millones que les sustrajeron a los bancos el año anterior -suma que se elevará a, por lo menos, $ 34 mil millones en el presente- o los robos a las industrias, locales comerciales, oficinas y hogares que superaron los $17 mil millones en 1993 y que comprenden únicamente lo que la gente denuncia para reclamar un seguro.

La prioridad nacional no puede ser diferente de la de la seguridad ciudadana, evitando que la delincuencia se apodere, definitivamente, del país. En este sentido, nos atreveríamos a decir que este objetivo no es menos importante que el de conversar con la guerrilla en búsqueda de eso que llamamos la paz. El país requiere, urgentemente, decidir que quiere acabar con la delincuencia común en la ciudades y en los campos. Es indispensable, como lo afirmó el presidente de Fasecolda en la clausura de la convención de seguros, que los organismos de inteligencia, vigilancia, control y represión del delito y de la criminalidad sean más eficaces.

El costo económico de la inseguridad es gigantesco. El riesgo en un país con el grado de inseguridad de Colombia es más alto en todas las actividades que el que experimenta un inversionista en uno de características sociales y económicas similares pero con seguridad. Por ello las primas de los seguros tienen que ser elevadas y la tasa de rendimiento esperada por los inversionistas, nacionales o extranjeros, debe ser más alta que en otros sitios del planeta. Algo similar ocurre, desde luego, con las tasas de interés en la economía. Todo lo cual afecta, sin que caigamos suficientemente en la cuenta, la inflación, o la evolución de los índices de precios.

Hay que otorgar al problema de la inseguridad y de la delincuencia común, la atención que merece. Colocarlo al nivel del tema de la paz, del económico, o el social. Las gentes del común lo reclaman. Los empresarios, ni se diga. Con recursos financieros se cuenta, por cuanto para ello se han aumentado repetidamente, los impuestos y quienes los pagan lo harían con agrado si vieran que se utilizan efectivamente. No hay disculpa posible para no hacerlo. A no ser que la moral y los principios ya no tengan vigencia y que, por lo tanto, la voluntad nacional para luchar contra la inseguridad y la corrupción hubiera dejado de existir.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.