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INTERVENCIÓN Y DEVALUACIÓN

INTERVENCIÓN Y DEVALUACIÓN

A partir de los comienzos de este Gobierno, ha comenzado a notarse una aceleración en el ritmo de la devaluación del peso con respecto al dólar. De 815 pesos por dólar, la tasa se encuentra hoy alrededor de 843 pesos por dólar, aunque con altibajos y no de una manera continua como ocurrió antiguamente, bajo el control de cambios total del Decreto 444 de la administración Lleras Restrepo. Se discute si este mayor ritmo de devaluación es reflejo de nuevas condiciones estructurales del mercado cambiario, y por tanto con características permanentes, o si ello es simplemente el producto de una intervención puntual del Gobierno o del Banco de la República, que no puede ser mantenida indefinidamente, como lo sostiene el ex ministro Hommes.

Aquellos que argumentan que el alza de la tasa de cambio ocurrida en esta administración se debe a compras de dólares por parte de la Tesorería Nacional, financiadas con la emisión de papeles TES, no parecen haber notado que las captaciones de la Tesorería por este concepto no han subido de 15.000 millones de pesos bajo este Gobierno, cuando la administración anterior había estimado emitir 200.000 millones de pesos en el segundo semestre de este año. La Tesorería sí ha adquirido dólares con sus recursos propios, para tratar de reconstituir los depósitos en el exterior por 1.170 millones de dólares correspondientes a los pagos por telefonía celular, que el Gobierno anterior había utilizado parcialmente para sus gastos propios.

Tampoco es verdad que el Banco de la República esté sosteniendo el peso artificialmente a través de compras de divisas. Las reservas internacionales del Banco se han reducido en 200 millones de dólares en lo que va corrido de esta administración, cuando la meta era acumular por lo menos 250 millones de dólares como mínimo durante 1991.

Puede afirmarse, entonces, que las medidas introducidas por la Junta Directiva del Banco de la República a comienzos de la presente administración sí se han constituido en modificaciones estructurales del mercado cambiario, que están llevando a mayores ritmos de devaluación.

El impacto conjunto de las normas anteriores disminuirá los flujos de capital externo que venían compensando nuestro creciente déficit en cuenta corriente, que ya excede el 5 por ciento del PIB. Ello crea una situación de mercado en la cual la oferta de divisas se verá restringida frente a una demanda en ascenso. El resultado neto es una tendencia clara a mayores ritmos de devaluación en el mediano plazo, así ocurran caídas temporales de la casa de cambio, debido a factores coyunturales como la liquidación de posición propia de los bancos por motivos de liquidez, o una concentración de reintegros de exportación, como puede ocurrir el próximo mes con los provenientes del café.

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