LA ESPINA EN LA SOPA PRESIDENCIAL

LA ESPINA EN LA SOPA PRESIDENCIAL

Según las encuestas, si las elecciones legislativas en Virginia se llevarán a cabo hoy, Oliver North sería elegido para representar al estado en el Senado, al que él mismo admitió haber mentido durante la investigación de la operación Irán-Contra. Aparentemente, a la mayoría de los votantes del estado, desde cuyas colinas se pueden apreciar las mejores vistas de la ciudad de Washington y donde vive y trabaja buena parte de la burocracia federal, incluyendo la del Pentágono, el hecho de que este coronel haya organizado una operación para financiar a los contras nicaragenses a través de la venta de armas a Irán, violando con ello varias leyes de Estados Unidos, no es un impedimento para desempeñar el cargo.

26 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Hasta ahora, Oliver North ha logrado reunir unos 17 millones de dólares para su campaña, cinco veces más que su principal oponente, el senador demócrata Charles S. Robb, y la más alta cantidad de dinero per capita de cualquier candidato en Estados Unidos.

Con esta plata, North se ha dado el lujo de hacer una campaña en los medios de comunicación, que ataca los valores morales de su contrincante, a quien acusa de adúltero y posible consumidor de cocaína. La respuesta de Robb ha sido recordarle a los votantes que no sólo el propio North admitió haber mentido sino miembros de la administración Reagan, incluyendo al propio ex presidente, al entonces Secretario de Estado, George Schultz, y al Asesor para la Seguridad Nacional hasta 1985, Robert MCFarlane, lo han acusado de mentir en lo referente a Irán Contra.

North fue hallado culpable en 1989 de obstruir al Congreso, destruir documentos públicos y aceptar regalos ilegales. El fallo fue después anulado por considerar que la evidencia usada para condenarlo ya había sido utilizada durante su testimonio ante el Congreso bajo el amparo de inmunidad.

Atorando al Presidente No obstante, North sigue tan campante en su cruzada que lo ubica decididamente en la extrema derecha del espectro político norteamericano. No en balde, la mitad de los anuncios de televisión atacan a Bill Clinton, un presidente que sigue siendo impopular a pesar de que la economía del país pocas veces había estado mejor y de los recientes triunfos en su política exterior.

Hasta la semana pasada, North estaba acusando a Clinton a quien llama el peor presidente que hemos tenido de ser el responsable de que los estadounidenses no tuvieran la capacidad de responder a un supuesto ataque a Kuwait por parte de Irak debido a los recortes en el presupuesto militar.

No solamente North no ha sentido las consecuencias de su dudoso pasado sino que ha terminado por convertirse de hecho en uno de los, si no el más prominente de los candidatos al Senado en las próximas elecciones y un símbolo de los ideales de la extrema derecha republicana.

De ganar North, una posibilidad aún más clara si se tiene en cuenta que Clinton perdió Virginia en las elecciones de 1992 por 41 por ciento de los votos contra 45 por ciento de George Bush, el ex coronel que organizó uno de los mayores escándalos en la historia de Estados Unidos se convertirá en una espina en la sopa de Bill Clinton y los demócratas.

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