Antibiótico para uso y no abuso

Antibiótico para uso y no abuso

CORRECCIÓN EL 14 DE MARZO, EN 'ABC DEL BEBÉ', NO SE PUBLICÓ LA FRASE COMPLETA DEL PEDIATRA CARLOS M. CASTILLO, QUE FUE: "SI ANTE LA SOSPECHA DE UNA INFECCIÓN VIRAL (NO BACTERIANA) PERSISTEN LOS SÍNTOMAS DURANTE MÁS DE TRES DÍAS, PODRÍA TRATARSE DE UNA SOBREINFECCIÓN BACTERIANA" Suministrar el medicamento por tiempos cortos o muy largos, administrando dosis menores o mayores de las requeridas, son los errores más frecuentes que cometen los padres con sus hijos.

14 de marzo 2007 , 12:00 a. m.

Guardar sobrantes del mismo para ‘futuros’ episodios infecciosos o adquirirlo sin consultar al médico porque la primera vez que se utilizó fue ‘muy eficaz’ son otras imprudencias, a veces recurrentes.

El desconocimiento sobre el uso adecuado ha llevado a su consumo indiscriminado. De hecho, la Secretaría de Salud de Bogotá expidió hace casi dos años una resolución en la que promueve la venta del antibiótico sólo con fórmula médica, debido al aumento de la resistencia bacteriana.

Un sondeo realizado por ABC del bebé en su página de Internet sobre la función de este grupo de medicamentos comprobó dicho desconocimiento: 32 por ciento de los votantes cree que el antibiótico elimina los virus y 29 por ciento que fortalece el sistema inmunológico.

El antibiótico es una sustancia química con capacidad para inhibir el crecimiento de las bacterias o de eliminarlas.

“Generalmente, los antibióticos más antiguos enfrentan resistencias más elevadas, que en algunos casos llegan al 70 u 80 por ciento”, afirma Pier Paolo Balladelli, representante en Colombia de la Organización Panamericana de la Salud, OPS.

Según el funcionario, las infecciones urinarias, gastrointestinales, respiratorias y de la piel se prestan mucho a la resistencia bacteriana. No administrar la dosis completa, precisa Balladelli, favorece el aumento de este fenómeno.

“El antibiótico se prescribe sólo en procesos infecciosos bacterianos. El medicamento elegido por el especialista será el adecuado dependiendo de la bacteria y del paciente”, afirma, por su parte, el infectólogo pediatra Carlos Torres.

De acuerdo con él, nunca debe formularse un antibiótico para un estado gripal o para otras infecciones virales. Sólo debe prescribirse después de un diagnóstico concreto.

Gustavo Aristizábal, neumólogo pediatra de la Secretaría de Salud, sostiene que el 95 por ciento de los episodios respiratorios en niños son de tipo viral. “En el 60 por ciento de los casos con infección respiratoria aguda de manejo ambulatorio se da antibiótico erróneamente, cuando no debería pasar del 10 por ciento”, añade. “Un buen médico es aquél que para formular este fármaco lo piensa tres veces”, puntualiza el neumólogo.

" Una enfermedad similar no significa el mismo germen. La dosis y la frecuencia del antibiótico se fijan según la severidad de la infección”.

Carlos Castillo, pediatra.

Las interrupciones del sueño y la somnolencia diurna tienen efectos negativos en el humano, según el estudio realizado en Rhode Island (E.U.) a padres de familia. La investigación encontró que se vuelven impacientes y menos productivos en el trabajo y el hogar.

Cómo usarlo con precisión.

De acuerdo con el pediatra Carlos Castillo, el antibiótico se prescribe según la edad del niño y el comportamiento de la infección.

Insiste en que debe ser prescrito por el médico y prepararse como se indica en la etiqueta .

El que viene en suspensión (polvo) sólo se llena con agua hervida hasta la raya. Se mezcla y si queda por debajo de la línea, se debe completar hasta la marca.

Se sugiere medir la dosis con jeringa.

Nunca se utiliza por menos de cinco días ni más de 10.

No se recomienda guardar ‘sobrados’ en la nevera.

Puede provocar algo de diarrea y dolor de estómago.

Si después de tres días persiste la fiebre, el decaimiento y la inapetencia en el niño, podría tratarse de una sobreinfección bacteriana.

Efectos por mal uso del antibiótico.

Según el infectólogo pediatra Carlos Torres, los niños entre 1 y 3 años utilizan antibiótico dos veces más que los menores de 1 año y cinco más que los mayores de 3.

El de mayor consumo es la penicilina y sus derivados que, según el neumólogo pediatra Gustavo Aristizábal, se toleran mejor. Cuando se utilizan sin necesidad, matan bacterias buenas y malas, proliferando las segundas.

“Si no se identifica el germen que produce la infección y se ignora la dosis y frecuencia según la edad del niño, es posible que se promuevan tratamientos equivocados tratando con antibiótico una infección que no es bacteriana. También es probable que el menor se intoxique porque recibe una dosis superior a la que necesita”, dice el pediatra Carlos Castillo. Recalca la necesidad de hacer historia clínica y examen físico.

30 a 40 por ciento de las infecciones en los menores de dos meses son bacterianas.

En los menores de 3 años, el 98 por ciento de las amigdalitis son causadas por virus y casi un 50 por ciento de las otitis son virales

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