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LANGARUTO, MICHICATO, BEJUCO

LANGARUTO, MICHICATO, BEJUCO

Dado que el idioma es un cuerpo vivo, se encuentra en constante movimiento y por tal motivo entran y salen términos, expresiones, giros, fórmulas de tratamiento, modismos, etc. Así, existe una serie de vocablos que día a día han venido perdiendo vigencia y las gentes ya no los emplean en su diaria conversación, a pesar de poseer la mayoría buena riqueza lexical o semántica. Queremos recordar algunos de ellos, con los cuales crecimos, nos llamaron la atención, y hasta sirvieron para el insulto o para el halago, para significar diminutivos y, o, despectivos. -Despavorido: se usaba con el sentido que da el diccionario Larousse lleno de pavor . Era común escuchar decir de alguien que salió espavorido (se omitía la d ) cuando experimentaba algún susto, o el temor se apoderaba de la persona.

-Abismado: se utilizaba con una significación similar a la anterior, pero se origina posiblemente en el verbo abismar , que figurativamente indica confundir , abatir .

Se le daba sin embargo, el sentido de asombrado o extrañado ante algún suceso sorpresivo. Por lo general se eliminaban la b y la d , para formar expresiones como quedó aismao ante tanta belleza .

-Entelerido: Larousse nos lo da como sobrecogido de frío o miedo . También como flojo o débil . Con parecida acepción se le usaba cuando la persona se encontraba enferma, y su organismo se tornaba endeble, decaído. Entonces el entelerido era aquel que no daba muestras de energía y se arrinconaba solo con su mal.

-Engerido: parece derivarse del anterior. Se aplicaba a la persona o animal decaído, enclenque. También el engerido era quien a causa de alguna enfermedad se aislaba todo triste y melancólico.

-Esgalamido: este término se adjudicaba a aquellos niños, incluso a los adultos en ocasiones, que no comían por enfermedad o por falta de apetito. Tenía sentido similar en cierta forma con los anteriores, porque el esgalamido también se mostraba apático, sin fuerzas.

-Emplasto: es una locución a la cual Larousse le da figurativa y familiarmente la aceptación de persona delicada y sin fuerzas . Tal vez por analogía se usaba para referirse a los menores. Era corriente escuchar a las madres (especialmente si estaban enojadas) llamar emplastos a sus hijos. Además, el emplasto es algo adherido (como el hijo a la madre).

-Vejigo: también se utilizaba para aludir a los niños, pero con sentido más despectivo. Cuando la madre estaba muy enojada, decía a sus pequeños vejigos .

-Marruncho: esta voz servía para referirse, en especial, a aquellos chicos que dado su carácter huraño o áspero, formaban pataleta por cualquier asunto. El marruncho no hacía caso a los padres, no se dejaba orientar y vivía constantemente de mal genio.

-Lamberico: este por el contrario, era el adulador, el lambeta, el zalamero. Cariñosamente se aludía al niñito que con sus mimos y besos asediaba a los mayores.

-Descalzurriado o escalzurriado: como despectivo para aquellos que andaban mal trajeados (en especial los jóvenes). Si el muchacho se presentaba con los pantalones desacomodados, era un escalzurriado . Generalmente, gamines y pordioseros se consideraban como tales, a causa de su vestimenta.

-Petuste: se denominaba petuste a aquel sujeto (por lo general joven) que no realizaba bien sus tareas. La empleada del servicio que no cumplía a cabalidad con sus obligaciones era un petuste . Lo era el inútil, el incapaz, en fin, quien no efectuaba sus labores cabalmente.

-Zurumbático: también lo registra Larousse con el significado de aturdido , lelo . Lastimosamente ha caído en desuso, a pesar de parecernos un término muy sonoro y de gran carga semántica. De igual manera se empleaba referido a quien está aturdido, atontado.

-Encangado: este calificativo se aplicaba de manera singular a los niños que no se desarrollaban armónicamente. Al pequeño que no crecía, que era raquítico, delgado o enfermizo, se le catalogaba de encangado .

-Langaruto: con similar sentido que el anterior, era aplicado este vocablo, pero con cierto aire despectivo. El langaruto era, pues, el joven alto, pero delgado y desnutrido.

-Guaricho: tal vez derivado de la expresión guaricha , propia, o achacada mejor, a la mujer indigna, surgió el masculino correspondiente, y vino a calificar a las personas que se comportaban mal con los demás. Un mal hijo, o un mal hermano, era tildado de guaricho .

-Muérgano: menos fuerte que el anterior, señalaba al individuo malgeniado, tosco, patán con sus semejantes.

-Michicato: se empleaba con aquellas personas poco generosas. Era michicato quien no daba limosna, quien no regalaba un peso a otro, o el que no hacía un favor.

-Mincha: servía como diminutivo aplicado a un poquito de... Si se recibía muy poco de algo (de comida especialmente), se hablaba de una mincha .

-Chichigua: también como diminutivo para designar la poquedad de una parte. Así, podría hablarse de chichigero , como de aquel que emplea partes muy pequeñas de las cosas en su diario vivir.

-Tolete: se usaba haciendo referencia de igual manera a una parte, a un pedazo o trozo de algo. Se llevaba, por ejemplo, un tolete de panela a la escuela.

-Tungo: servía para nombrar a quien le faltaba una oreja. El tungo era el mocho . También podía utilizarse el término con los objetos: un vaso que tenía una oreja era una vaso tungo .

-Angurriento: desaparecido hoy en la familia, hacía alusión, como lo afirma Larousse, al que tiene angurria . O sea, el ansioso, el insaciable. Aquel que de todo se antojaba; todo lo quería ardientemente.

-Bejuco: estar bejuco era estar disgustado, furioso o colérico, por alguna razón. Equivalía al estar piedro , usado hoy.

-Pelero: esta locución hacía énfasis en aquello que era bonito o agradable. Un bonito juguete era pelero .

-Apeyuyar: utilizábase este término en el juego del trompo cuando este era lanzado y no bailaba. Los compañeros a coro le gritaban apeyuyó , y perdía su turno.

-Apatusco. Apatusquero. Armar un apatusco era armar una algarabía. De alguien que formara gresca o alborozo por cualquier situación, se decía que era un apatusquero .

-Ventolera: se le daba el uso que Larousse nos presenta figurativa y familiarmente: de pensamiento extravagante: le dio una ventolera . Sin embargo, se utilizaba cuando la persona actuaba impulsada por sentimientos violentos o instintivos. Si un arrebato espontáneo inducía a alguien a partir de un lugar a otro, solía decirse que le dio la ventolera y se fue .

-Hacer la roña: se aplicaba a la persona que dilataba o retrasaba sus labores artificiosamente. Hacía la roña quien demoraba demasiado arreglándose para salir al trabajo, por ejemplo.

-Tener la maña de... : era tener costumbre de... De alguien que tenía el hábito de comerse las uñas, se aseveraba que tenía la maña de hacerlo.

Los hijues Los hijos de... han pululado y seguirán pululando bajo diversas formas. Cervantes en El Quijote, no escatima en hablar de los hideputas y de los hijos de puta , lo que dio posiblemente origen a muchas otras maneras, producto del ingenio de las gentes. Así, el hijo de... pasó diptongado al hijue... de carácter más enfático, injurioso y matizado por el desprecio.

Expresiones como hijueputa , hijuemadre , hijueperra , son fuertes e insultantes en extremo, aun cuando hoy el vocablo hijuemadre es utilizado indistintamente por hombres y mujeres de toda condición social. Niños y niñas inclusive las vienen usando sin mayor prevención, ante la mirada o el oído atónitos de algunos mayores. Pero junto a este hijue.... , han surgido otros menos gravosos, menos injuriosos, que a veces producen risa y hasta asombro, por no hallárseles significación concreta. Veamos algunos.

Hijue puente!- Se ha venido utilizando como una expresión de sorpresa por algo que no se esperaba. También como queriendo decir y ahora qué hago , es decir, como dibutación.

Hijuepuerca!- Locución propia de los Santanderes, y se aplica principalmente en momentos de burla, de sarcasmo. Por eso, no es raro encontrarla precedida del ay! Es más, se suele decir ay, juepuerca! (se omite el hi ).

Hijue púchica! Hijue máchica!- Son expresiones que se escuchan para significar estupor o maravilla por algo. (El acento fuerte, unido a la palatal africada sorda, le da mayor vigor al giro).

Hijuemíchica!- A pesar del parecido con las anteriores, es usada para lamentar una situación que no se dio como se quería.

Al escucharla cuando algo ha salido mal, se nota la sensación de tristeza, como de nadería, de bicoca.

Hijuepucha!- Se oye bastante en la región cundi-boyacense, y por lo general se agrega a la palabra hermano , para formar ay juepucha hermano!, muy corriente entre obreros, gamines y personas que laboran en puestos de mercado.

Hijue l diablo- Voz que se escucha para manifestar preocupación ante algún suceso imprevisto.

Hijuelita!- La hemos oído en Santander como manifestacón de inquietud o de intranquilidad. A veces, unida a una expresión poco común (ni han pegaba), se suele escuchar lo siguiente: Hi... juelita, ni han pegaba que...!, para referirse a situaciones fortuitas y que causan preocupación si llegan a suceder.

Hijue chuca!- Vocablo escuchado a un señor de Málaga (Santander), y por la fuerza con que lo pronunciaba, dejaba entrever satisfacción y hasta alegría ante ciertas situaciones.

Hijue tusa!- También con el sentido de admiración.

Hijue mama!- Variedad de hijue madre, y se utiliza ante un peligro.

Cada día se juega más con este hijue . Por eso no es raro escuchar hablar de hijuepuetas , para hacer mención a los hijos de poetas o de escritores, la mayoría de las veces en tono burlesco, otras, de manera seria y respetuosa. De igual manera, y atendiendo a los adelantos de la ciencia, se habla de hijueprobetas , para designar a los nacidos in vitro.

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