GUSTAVO DE GREIFF, SIN PELOS EN LA LENGUA

GUSTAVO DE GREIFF, SIN PELOS EN LA LENGUA

El ex fiscal Gustavo de Greiff, el personaje más polémico de los últimos tiempos, se prepara para pasar al exilio diplomático. De ser el funcionario más popular y más admirado por sus calidades morales y profesionales, por su sencillez, por su modestia, abandonó el cargo en medio de un torrente de críticas. Dijeron que se le habían ido las luces; lo acusaron de haberse vuelto manguiancho con los narcos. Y para el gobierno Gaviria fue como la piedra entre el zapato, frente a las relaciones con EE.UU. Por eso el concepto de la Corte, favorable a llamarlo a calificar servicios por razones de edad, cuando le faltaban dos años para cumplir el período de cuatro años para el cual había sido elegido, no cayó mal.

30 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

En la intimidad de su hogar, sin tantas rejas ni tantos guardaespaldas, el ex fiscal Gustavo De Greiff recuerda algunos episodios de su controvertida gestión. Comienza por confesar que dejó el cargo con tristeza por no alcanzar a realizar todo lo que pensaba. Pero salgo con la tranquilidad de haber procedido siempre a conciencia , dice, reclinado en una poltrona de su biblioteca en donde ahora tiene tiempo de leer sus temas preferidos; derecho, espionaje, memorias de los grandes personajes.

En abril del 92, fue elegido Fiscal General, con el encargo de organizar la nueva entidad. Recuerda el comienzo difícil, pues hubo que convertir jueces en fiscales: Pasar de ser árbitros a ser investigadores fue un duro choque cultural para ellos. Por eso dije, y eso levantó un tierrero espantoso, que el problema de la Fiscalía no eran los delincuentes sino la mentalidad de los jueces, que determinó que la Fiscalía no funcionara con la debida agilidad en la etapa de instrucción. Esa situación mejoró con la capacitación del personal .

Hogareño - para mí no hay nada igual a mi familia; detesto las recepciones, los cocteles -, juega tenis con más entusiasmo que habilidad. Pero a la hora de trabajar no tiene rivales. Soy idealista y estudioso. Fui absolutamente feliz como Consejero de Estado pues se aunaron el deseo de servir con el gusto de hacerlo; trabajaba doce horas, sin ver a nadie; vivía consultando, investigando, fallando. Cada vez que redactaba una sentencia se me ponía la carne de gallina porque sentía que la responsabilidad era inmensa .

Es un hombre directo, que habla sin pelos en la lengua. Me encanta la polémica. Los que me critican piensan que me van a fregar, y es al contrario porque me gusta la lucha. Tengo un gran concepto de la democracia y me gustaría ir al Congreso. Hay que lograr que en la institución prevalezcan las personas respetables .

Un fracaso por todo lo alto Su irrupción pública, como Fiscal General, fue espectacular, cuando ordenó cambiar de cárcel a Escobar y a su banda. Reconoce que ese fue uno de los momentos estelares de la Fiscalía. El éxito consistió en descubrir que Escobar seguía delinquiendo desde la cárcel, y en haber dado las disposiciones legales para impedir que eso siguiera ocurriendo. Ese episodio, que infortunadamente terminó muy mal, el ex Fiscal así lo recuerda: En junio de 1992, recién posesionado, mataron en Medellín a los señores Moncada y Galeano. Y por investigaciones de la Fiscalía se descubrió que los autores de las muertes eran Escobar y su banda, quienes habían juzgado a ese gente como si se tratara de un tribunal de justicia. Sin necesidad de ser un lince pensé de inmediato que si Escobar se enteraba de que lo habíamos descubierto, trataría de fugarse. Le dije al Presidente que había que trasladar a Escobar a una cárcel más segura. Yo entonces no sabía cómo era La Cetedral.

- A qué atribuye el fracaso de esa operación? -Infortunadamente todo falló: lo administrativo, lo policial, lo militar. Y falló el Ministerio de Justicia. Dos veces nos reunimos en Palacio con el Consejo de Seguridad y con los comandantes del Ejército para discutir el asunto. Cuando se decidió trasladar a Escobar a una brigada, y a los demás presos a otro lugar, yo me retiré pues lo que seguía era un operativo militar y policivo que no le correspondía a la Fiscalía. Acordamos que la Directora General de Fiscalías viajara a Medellín para entregar al general Pardo Ariza, comandante de la brigada, las órdenes de traslado expedidas por la Fiscalía. Ella viajó, pero en el aeropuerto nadie la esperaba. Tomó un colectivo para ir a la brigada y allá nadie sabía nada. A la una de la mañana me despertó el teléfono. Era el Ministro de Gobierno, doctor De la Calle, para informarme del secuestro del viceministro Mendoza. Qué hace ese imbécil allá? -dije-. Si lo que tenía que cumplirse era un operativo militar! . El Ministro me dijo que Mendoza se había metido a convencer a Escobar de que aceptara el traslado por las buenas. Me fui para Palacio y allá supimos de la fuga. Y se descubrió que La Catedral no era una cárcel sino un hotel de cinco estrellas.

- Quiénes fueron los verdaderos responsables de ese fracaso? -Finalmente no hubo responsables. El Ministro dijo que había encargado a Mendoza de la seguridad de la cárcel; Mendoza dijo que le había dado las órdenes al director de prisiones. Y pasó como pasa siempre: que la responsabilidad se fue diluyendo.

-Dicen que sus relaciones con el presidente Gaviria terminaron de cortar con cuchillo. Comenzaron a distanciarse en esa ocasión? -No. Entonces yo ayudé mucho. Algún día la historia dirá cuánto ayudé al Gobierno a solventar la responsabilidad que tenía y que incumplió. Pero mirando hacia atrás, cómo es posible pensar que nadie sabía lo que ocurría en la cárcel? Que nadie viera los chalés construidos? Que nadie notara que en La Catedral no había celdas sino apartamentos? Que nadie supiera que allá entraba gente sin autorización? Que Escobar seguía manejando su organización desde la cárcel? Entonces el presidente Gaviria trató de presionar a la Fiscalía para que se hiciera lo que él decía. Pero la Fiscalía no pertenece a la rama ejecutiva sino a la judicial. Ese fue un acierto de la Constituyente, pues una Fiscalía en manos del ejecutivo se puede prestar a ciertos manejos.

Diferencias de criterios - Entonces, por qué se distancia de Gaviria? -Las diferencias comenzaron cuando se planteó la entrega de Escobar quien mandó a decir con sus abogados que estaba dispuesto a entregarse si se tumbaba un muro que dividía la cárcel de Itaguí. Yo visité la cárcel y vi que el muro no significaba nada en materia de seguridad, y que podía tumbarse si eso servía para que Escobar se entregara. Consideraba que era mejor tenerlo entre rejas y juzgado de acuerdo con las leyes, que dejarlo suelto para que siguiera cometiendo toda clase de tropelías, con peligro además del narcoterrorismo.

- Y el Presidente no estuvo de acuerdo? -A él le dio temor de que hubiera un segundo entendimiento con Escobar si se tumbaba el muro. Una segunda entrega también se frustró porque Escobar pidió que asfaltaran un patio, que le pusieran una nevera, y que no lo aislaran, puesto que la figura del aislamiento no figura en nuestro código. A mí eso me pareció posible, pues siempre he creído que lo mejor que le puede pasar a Colombia es que los delincuentes paguen una pena y que no se burlen de la justicia. Y que la justicia funcione; que se capture a los delincuentes. Por eso fui, soy y seré partidario de la entrega.

Legalización: teoría muy controvertida.

-Ud. motivó muchos conflictos con USA por hablar de legalización de la droga. Qué argumentos tiene para defender esa opinión? -Como fruto de mi experiencia en la lucha contra el narcotráfico he llegado a la conclusión de que después de 20 años de combatirlo, y de haber gastado millones de pesos y de dólares y de sucres y de soles, no hemos tenido éxito. Las plantaciones aumentan y hay pocos narcotraficantes presos; se extraditó a Lehder, se mató a Rodríguez Gacha y a Escobar, y el precio de la droga ni siquiera fluctuó en los mercados internacionales. Las interdicciones y retenciones de droga han sido poquísimas en comparación con los volúmenes inmensos que llegan a los países consumidores. Entonces, o se les quita el mercado a los narcos para que no tengan a quién vender, o se les daña el negocio legalizando el comercio de droga. Eso lo dije en una conferencia promovida por el alcalde de Baltimore. El jefe de policía de New Heaven, legisladores de varios estados, jefes de policía de Nueva York, San Francisco, Los Angeles, recibieron muy bien mi intervención y me dijeron que tenía toda la razón. Me contaron que contra el querer del gobierno federal habían adoptado políticas, como la de darles jeringas nuevas a los drogadictos para evitar el contagio del sida con agujas infectadas; y que a los heroinómanos les daban una droga que reemplaza la heroína. Con esos programas los delitos disminuyeron en un 70 por ciento.

- Y qué dijo la procuradora, señora Janet Reno? -Ella no fue a mi conferencia, pero al final de esa reunión que duró tres días, quise hablar con ella para pedirle más pruebas contra los narcos, pues la lucha había que seguirla. Me recibió a las patadas. Con voz fuerte y manoteando, me dijo que no estaba de acuerdo con la legalización. A funcionarios del Departamento de Estado les expliqué por qué creía que la legalización del comercio de droga era una buena política. Que no puede ser unilateral sino con un consenso universal. Creo que, con el tiempo, 20, 30 años, se logrará que la humanidad entre en razón. Y qué tristeza dará mirar hacia atrás y ver el tiempo que se perdió, los inocentes que murieron, los funcionarios que se sacrificaron, el dinero que se malgastó y que se habría podido utilizar en educar a la juventud en los valores que deben primar para evitar el consumo. En USA muchos se drogan para mantenerse activos en una sociedad consumista. Clinton dice que se opone a la legalización porque tuvo un hermano drogadicto. Y acaso no hay alcohólicos a pesar de estar legalizado el consumo de licor? Adictos habrá siempre; lo que hay que hacer es darles tratamiento y educar a la juventud en los valores para que no use droga.

- Qué piensa entonces de la despenalización de la dosis personal? -Me asombra la falta de racionalidad de los colombianos. En el gobierno del doctor Carlos Lleras la dosis personal estaba despenalizada y el país no se destruyó. Cuando se penalizó, y es lo que quieren volver a imponer a través de un plebiscito, que me parece ridículo, sirvió para que los jóvenes ricos corrompieran a los policías que los encontraban con droga, para que no los detuvieran. Los pobres, en cambio, en vez de recibir tratamiento médico iban a parar a la cárcel, a ilustrarse en el crimen.

-Entonces, está de acuerdo con la sentencia de la Corte? -Claro que estoy de acuerdo, porque la Corte no dijo que el consumo de la dosis personal es parte del desarrollo de la personalidad. Dijo que existe la libertad personal y que la capacidad del Estado para intervenir esa libertad no puede llegar hasta impedirle a una persona consumir droga.

-Pero yo he hablado con directores de centros de rehabilitación y con drogadictos rehabilitados, quienes dicen que su drogadicción comenzó con la dosis personal.

-Están equivocados, pues se penalizaba el tráfico, no el consumo. En un seminario en la U. de los Andes, y en Harvard, también oí a drogadictos decir que el problema de la droga no es de penalización sino de consumo. Y para evitarlo son necesarios la educación y el tratamiento médico. Ud. cree que si un hijo suyo, o uno mío, y Dios nos libre, es drogadicto, el problema es llevarlos a la cárcel? No. Hay que darles tratamiento médico. Cuando López propuso la legalización del divorcio -y hoy es increíble ponerlo en duda- una cantidad de beatas y de fundamentalistas protestaron diciendo que se iba a destruir la sociedad. López entonces les dijo: Tranquilos; yo propongo legalizar la separación, no hacerla obligatoria . Lo mismo digo yo: propongo legalizar el comercio de droga para quitarles el negocio a los narcos; no estoy proponiendo legalizar el consumo.

-USA, el más grande consumidor de drogas en el mundo, llegará algún día a pensar en la legalización del comercio de droga? -Por el momento es muy difícil que el gobierno federal se ablande; le da miedo que la idea se extienda. Pero hay gran acogida en los niveles estatales y municipales. La mentalidad del gobierno federal es muy cerrada. En ese país, cuna de la libertad del pensamiento y de la libertad de palabra, me ocurrió lo siguiente: a principios del año, el Banco Mundial, preocupado por el problema de la droga, organizó un seminario, al cual fui invitado. Pero fue tal la presión del Departamento de Estado para que no me dejaran hablar que debieron cancelar el seminario. Les da miedo que se hable de legalización, pero la audiencia crece. Hace 15 días el Colegio de Abogados de Nueva York produjo un trabajo importante sobre legalización. Y un grupo de 10 jueces de la Corte del distrito federal de Nueva York me acaba de invitar a una reunión en noviembre para hablar de legalización.

- Y qué piensan los gobiernos de otros países? -En Holanda, la droga se expende libremente en ciertos sitios; y en ciertos barrios de Amsterdam se expende libremente la dosis personal de heroína. Cuatro jefes holandeses que me visitaron dicen que en esas zonas ha aumentado el turismo; pero entre la población holandesa no ha aumentado el consumo. Y entre la juventud ha disminuido porque, dicen ellos, ha perdido el atractivo de lo prohibido.

-Pero, en general, a los gobiernos les da miedo pensar en legalización.

-Sí, les da mieto a los gobiernos centrales, pero no les da miedo a los gobiernos de las ciudades que padecen el problema del consumo.

- Y qué dice la señora Reno, a propósito del consumo que en USA es el mas alto del mundo? -Dice que hacen esfuerzos y que el gobierno Clinton combatirá con énfasis el consumo. Pero el año pasado, cuando aprobaron el presupuesto para 1994, sólo aumentaron en un 2 por ciento las partidas para combatirlo.

No es cuestión de penas - Por qué el gobierno norteamericano no ve con buenos ojos la política de sometimiento a la justicia? -Porque creen que las rebajas de penas son muy altas; pero yo les he explicado que el acogimiento a la justicia del cartel de Cali es una buena política, pues no se trata de perdonarlos, ni de indultarlos, ni de darles inmunidad. Si esos señores se entregan y colaboran con la justicia, y si es cierto que desmontan las organizaciones criminales que tienen en el Valle, me parece bueno para el país, concediéndoles las rebajas de pena que contempla la ley colombiana.

- Pero a Ud. no se le fue la mano en cuanto a la rebaja de penas, como en el caso de Urdinola, por ejemplo? -Ese caso se ha manejado con extraordinario cuidado. Se pidieron pruebas a USA que llegaron tarde. Si la Fiscalía no hubiera llegado a un acuerdo de penas, y se entrega el caso a los jueces, me temo que el resultado habría gustado menos. Discutiendo sobre penas con un magistrado inglés, me dijo: No entiendo las objeciones por rebaja de penas que le hace USA a Colombia. Que sean cortas no es el problema. En USA hay penas muy altas, y digamos que en Colombia son cortas; pero el narcotráfico es igual de rampante en un país y en el otro .

- Por qué el gobierno de USA está en contra de la entrega del cartel de Cali y a favor del combate a bala? -Porque allá están casados de la concepción de los carteles, que para mí es errada. Creen que el narcotráfico está dominado por pocos. Y si esos pocos los matan, o los capturan y los meten en la cárcel de por vida, el negocio se acaba. Yo les digo que eso no es cierto. Y no sé por qué se calientan cuando les digo que el cartel de Cali no es una organización monolítica, de pocas personas que controlan el tráfico de droga. La Fiscalía ha hecho investigaciones que demuestran que en el valle no existe un solo cartel, como ocurrió en Medellín, donde solo traficaba la organización criminal dirigida por Escobar, o quienes les pagaban un tributo. En el Valle, en Risaralda, en Quindío, hay muchas organizaciones que a veces trabajan juntas y a veces libremente. También hay la concepción errada de que los carteles se pelean los mercados. Eso es mentira. Unos narcos arrepentidos que traficaron con Escobar me dijeron delante de la DEA, que jamás en narcotráfico pelean por mercados. En los países industrializados los mercados son tan grandes, que absorben toda la droga que se exporta. Nosotros peleamos cuando alguien nos queda mal en un negocio; o por mujeres .

-Ud. con sus opiniones se ganó la enemistad del gobierno gringo y le creó conflictos al gobierno Gaviria. Cree que todo eso influyó para removerlo del cargo por edad? -Sin duda. Yo nunca quise discutir; no quería dar la sensación de querer agarrarme del puesto. Llegué a la Fiscalía haciendo el sacrificio de retirarme de la rectoría del Colegio Mayor de Nuestra Señora del Rosario, una de las universidades más respetables de América Latina. No estaba buscando puesto, ni quería figurar. Aunque es hartísima la gente que se las da de modesta, le garantizó que solo tenía deseos de servir. Cuando los medios de comunicación comentaron del retiro forzoso a los 65 años de edad, consideré por lo menos elegante decirle a la Corte, que me eligió por 4 años, que si consideraba que por cumplir 65 años debía retirarme que, por favor, solicitaran una carta al señor Presidente. La Corte conceptuó que se me debía aplicar el retiro. Y el Presidente procedió a enviar una terna. Creo que fue una cosa ilegal.

Hora de hacernos respetar - Qué opina del escándalo que armó el agente Joseph Toft? -Me parece una infamia que haya generalizado sus críticas. Fui su amigo y el 17 de agosto me envió una carta elogiosísima agradeciéndome la colaboración. Claro que hay corrupción y tenemos que combatirla. Yo creo que las ganancias obscenas de los narcos les permiten corromper a las autoridades; por eso pienso que la legalización les daña el negocio. Pero no se puede decir que porque hay corrupción el país es corrupto. Es monstruoso generalizar, lo mismo que afirmar, sin pruebas, que solo en la campaña de Samper hubo dineros del narcotráfico. La Fiscalía llamó a Toft a declarar porque había sospechas de que la DEA había participado en las grabaciones y montajes, pero él se negó a ir alegando inmunidad diplomática. Cómo puede ser ético no colaborar con las autoridades para descubrir si hubo o no dinero de los narcos en las campañas presidenciales alegando inmunidad diplomática, y luego salir a decir que sí hubo dinero sucio?.

- Cree que Toft tuvo que ver con los micrófonos que colocaron en las oficinas de Samper? -No se pudo descubrir quién colocó esos micrófonos. Otra de las dificultades para combatir la corrupción es que son tantas las ganancias del narcotráfico - un kilo de coca que aquí vale dos mil dólares y lo colocan en USA en 20 mil-, que pueden comprar a mucha gente y no dejar rastros.

- Por qué lo de los narcocasetes terminó en nada? -La Fiscalía investigó de dónde salieron los narcocasetes, pero no pudo saberlo. Las versiones del señor Pastrana suenan ridículas. Dijo que los casetes se los entregó un señor a la salida de un homenaje en el Hotel Intercontinental de Cali. Pero cuando en la declaración judicial se le pidió describir a esa persona, dijo: No me acuerdo cómo era . No sabía si era alta, bajita, blanca, negra. Y el jefe de seguridad que siempre estaba a su lado, atento a quien se acercara, para evitar algún atentado, no fue capaz de identificar al portador de los casetes. No sé quién fue , dijo todo un jefe de seguridad. Luego, para mí, todo eso fue falso. La entrega no fue así .

- Y por qué no hubo investigación contra Giraldo? Acaso no cometió ningún delito? -La ley colombiana tipifica el delito de encubrimiento cuando una persona ampara a un delincuente contra quien hay orden de captura, o cuando le facilita la comisión de un delito. Y en este caso no existía delito porque no se habla de dinero del narcotráfico, ni se estaba impidiendo a las autoridades capturar al señor Rodríguez. Es una cuestión técnica jurídica; no se podía tipificar como encubrimiento: - No llegó a las campañas el dinero de los Rodríguez, reconocidos narcos? -Hicimos todas las investigaciones posibles. Investigamos las cuentas de las campañas; aunque no podía ser tan ingenuo de pensar que si había aportes de narcos los iban a registrar. Pero lo habían podido hacer bajo nombres supuestos; por eso investigamos la identidad de todos los aportantes; lo mismo, las cuentas de los tesoreros y de las personas que formaban parte de la organización de las campañas. Y estudiamos las cuentas de los doctores Samper y Pastrana, del general Maza y de los parientes de ellos. Y las cuentas del señor Giraldo y de su esposa; pero no encontramos nada. Lo que me parece más triste es que, según la lógica colombiana, la investigación no sirvió porque no encontramos dineros ilegales; si los hubiéramos encontrado, la investigación sí había sido buena...

Después de una investigación como la que se hizo, no es muy satisfactorio para el país que no hubiera dinero sucio en las campañas? Parece que no. Eso les dolió a muchos.

-Pero, entre tanto dinero como el que se derrochó, usted sí cree que no corrió dinero de los narcos? -Pienso que no. Quizás a niveles locales tal vez sí. Pero a nivel de las campañas de los candidatos no hubo nada ilegal.

- No pensó usted, como lo pensamos tantos, que la DEA estaba metida en el lío de los narcocasetes y en ese montaje abierto contra el candidato Samper? -Esa duda siempre la tuve. Por eso quise que, dentro de las investigaciones, el señor Toft declarara bajo juramento. Pero ya le conté que se negó, alegando su fuero diplomático.

- No cree que los gringos se la tienen marcada a Samper desde que habló, hace 15 años, sobre legalización de la marihuana? -Sí, de ahí arranca.

Cercar al gobierno - Cree que Toft habló motu propio? O cumplía algún encargo? -Difícil saberlo. Por simple elucubración mental, sin prueba ninguna, creo que esto obedece a una muy buena campaña -y la habilidad hay que reconocerla- de cercar al gobierno para impedirle que aplique una política de acogimiento a la justicia y que en cambio, emplee la política de represión que es la que le gusta al gobierno gringo. Al Presidente le cierran el campo acusándolo de que su campaña recibió dineros del narcotráfico. Y eso hace difícil una política de acogimiento a la justicia con beneficios, porque dirán que solo quieren darles rebajas de penas. Y eso es terrible porque desencadenar otra era de narcoterrorismo sería lo peor para Colombia. Yo creo que lo mejor es aumentar la presión sobre el cartel de Cali para que se entregue. La sociedad vería que el delito no paga y que los delincuentes terminan en la cárcel.

- Las acusaciones de Toft, que despertaron tanto el nacionalismo como el antiimperialismo, no resultaron peor para la DEA, puesto que el gobierno revisará sus condiciones de trabajo y les impondrá el tate quieto ? -Ojalá lo haga, para que, como en México, haya restricciones. Allá todos los agentes DEA tienen que registrarse ante el gobierno; no pueden moverse del D.F. sin avisarle al gobierno para dónde van; tienen que informar sobre qué investigaciones hacen y qué pruebas obtienen; y ninguno tiene status diplomático. Me parece que la reacción del gobierno es apropiada; es un acto de soberanía. No debemos dejarnos irrespetar más. Y vale la pena estudiar por qué a México no le faltan al respeto como lo hacen con Colombia, siendo que allá hay tanto narcotráfico como aquí.

Usted dice que Colombia se deja irrespetar? -Sí. Cuando me atacaron en USA por mis tesis sobre legalización del comercio de droga y por la política de acogimiento a la justicia, en lugar de defenderme y de decir que mi posición en cuanto a legalización era respetable, aunque no la compartiera, y que en cuanto al acogimiento a la justicia yo no podía hacer nada que no estuviera dentro de la ley, el gobierno me dejó solo y se arrodilló ante USA. El presidente Gaviria dijo que no estaba de acuerdo con el Fiscal, ni con que se aplicara a los narcos penas leves, cuando yo no había hablado jamás de penas leves.

-Pero entonces, qué fue lo que dijo? Porque no solo el gobierno pensó que a usted se le había ido la mano en la rebaja de penas.

-Yo dije que la ley colombiana contempla rebaja de penas para quienes colaboran con la justicia; en USA dije que ese era el pensamiento de la Fiscalía. Y dije que en Colombia, un país soberano, el Fiscal no pertenece a la rama ejecutiva, ni tiene que pensar como piensa el Presidente de la República. Como fiscal tengo derecho de hablar de soluciones al narcotráfico distintas de la represión pues la Constitución establece que una de las funciones del Fiscal es contribuir a la fijación de políticas criminales; y esa es una política criminal.

- Hace dos años, usted estaba de moda para elogiarlo como el funcionario modelo. Luego lo criticaron por todo. Ud. cambió? -Esa es la vida. Las glorias humanas son cortas y perecederas.

Además, el país es egoísta, envidioso. Le gustaría que se hubieran encontrado dineros sucios en las campañas; como no los hubo, le duele. Pero yo estoy tranquilo; porque no he buscado la gloria. Y, sin ser un santo, no creo haber hecho las cosas perfectas, pero las hice correctamente y dentro de la ley. Mi sucesor podrá revisar y cambiar todo lo que hice, pero no podrá decir que violé la ley o la moral. Y hay cosas injustas, y por eso estuve durísimo con Cambio 16, porque publicó que el nuevo fiscal revocó unos salvoconductos dados por mí a narcotraficantes. Por Dios!, si yo no he dado ningún salvoconducto. Primero, porque la ley no me lo permite; segundo, porque no es una figura contemplada dentro de la ley; tercero, porque yo no lo haría nunca. Lo que di fue una certificación de que unos señores se habían presentado a la justicia, que sabían que los estaban persiguiendo y que, en atención a lo dispuesto en el artículo 369 del Código de Procedimiento Penal, se presentaban para que los investigara. Por consiguiente la Fiscalía, de acuerdo con el artículo 369, había dispuesto abrir una investigación contra esos señores. Entonces los medios, de buena o mala fe, o por combatirme, dijeron que eso era un salvoconducto, cuando solo era una constancia de los hechos.

Soy un hombre de derecho -Cuando dio una certificación sobre La Quica, usted expresó una preocupación que le cayó muy mal a la gente.

-Lo que dije fue que, en ese momento, la Fiscalía no tenía pruebas de que ese señor hubiera participado en el atentado al avión de Avianca; y que daba la certificación para que no se cometiera una injusticia diciendo que sí había participado, cuando no había tal.

-Pero la preocupación suya por semejante delincuente cayó mal...

-Pues lo siento mucho. Soy un apasionado del derecho, desde niño quise ser abogado, y creo que una sociedad no puede ser civilizada sino bárbara, si no se guía por el derecho, dentro de las normas legales. Entonces si a una persona la van a condenar sin pruebas por haber cometido un crimen, yo, como hombre de derecho, no puedo permitir que se cometa esa injusticia. Las personas se meten a la cárcel por lo que se sepa que han hecho, no por lo que se crea que hayan hecho.

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