LAS MEMORIAS ENCONTRADAS DE UN PAÍS

LAS MEMORIAS ENCONTRADAS DE UN PAÍS

Tirofijo: los sueños y las montañas es otro de los libros en los que Arturo Alape aborda la historia nacional desde su perspectiva de escritor. Antes de éste estuvieron El Bogotazo; La paz, La violencia: testigos de excepción, y Las vidas de Pedro Antonio Marín, Manuel Marulanda Vélez, Tirofijo, entre otros tantos en los que, a partir de la literatura, el escritor ha tomado la vía de la reflexión para entender el país. En su nuevo libro, Arturo Alape presenta veinte años de la vida de Tirofijo (1964 a 1984) con la idea de articular la historia individual del personaje a la historia colectiva del país, y también para buscar una reflexión a partir de la escritura.

29 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Cuál es la propuesta del libro? El libro abre la puerta a una reflexión de una experiencia histórica que no se puede ocultar. Una experiencia que ha tenido que ver con el personaje de Manuel Marulanda. Trata de presentar al personaje desconocido. La perspectiva del libro es el conocimiento de esa experiencia que no se puede desconocer.

Cómo se hizo el libro? Para mí el trabajo histórico no es una simple indagación ni una recolección de información. Tampoco es una comprobación final. El trabajo histórico tiene algo más y es que la escritura es la reflexión primaria. Todo va dirigido a alimentar la escritura. Entonces la investigación es una aventura de la escritura.

Los dos libros sobre Marulanda tienen una estructura distinta por una necesidad de acercamiento al personaje que se está investigando. Mi pregunta es cómo se va a escribir, no qué se va a comprobar. El papel de la literatura es de reflexión, de acercamiento al objeto que se investiga.

El proceso de la indagación histórica tiene momentos que son determinados, pero que se entrelazan. Primero es la escogencia del tema, en este caso la vida de Tirofijo. La escogencia responde a una necesidad de reflexión de una experiencia personal, pero también colectiva. Dos, es el tiempo de la acumulación y la confrontación. Viene después la de la escritura.

El proceso de información es una aventura de encuentro con la memoria. Yo confronto la memoria de Marulanda con la memoria escrita, la de prensa, la de los libros y la de los comunicados oficiales.

Por qué un libro sobre este personaje? Es una elección de escritor, de historiador o de periodista? Es una elección de escritor. Hay personajes que en la vida de un escritor influyen mucho. En Estados Unidos me influyó Malcom X, en México fue Pancho Villa e, indiscutiblemente, para mí Marulanda es un personaje que influye mucho en los años sesenta en el país. La idea de la biografía es porque en la primera entrevista que tuve con él en los años sesenta fue él quien me descubrió Colombia cuando me dijo: Este es un país en el que hay dos montañas que no nos dejan hablar a los que estamos aquí y a los de la ciudad . Eso influyó, como también el conocimiento posterior del personaje. Pero sobre todo porque él es un personaje que ha sobrevivido a la otra historia.

Cuáles son los tiempos de la obra? Uno no puede coger la totalidad del tiempo del ser humano o la totalidad del tiempo de los acontecimientos. En el texto escogí el elemento de su historia militar. Su historia como un guerrero.

Por qué va hasta el 84? El libro se desarrolla entre los años 64 y 84 porque es el cierre de un periplo humano. Hay un proceso de paz que puso a Marulanda frente al país con todos sus desarrollos y situaciones. El 84 para mí es como la culminación de un proceso. Marulanda adquiere la complejidad del hombre público.

Sin embargo, después del 84 se presentaron fenómenos como el secuestro, el paramilitarismo y el narcotráfico... Aquello influyó para determinar ese tiempo del libro? No. Porque esos hechos abren otras coyunturas para el país. Se abre un río de violencias. En el proceso de paz de Betancur se represa un poco ese fenómeno, el país cambia completamente. Ese es un fenómeno que también cambia al personaje y que para mí era muy difícil aprehenderlo porque hasta ahí llegó la información, pero era una determinación desde el comienzo. No está ligado a no querer tocar temas condenables como el narcotráfico y el secuestro.

Cómo está estructurado el libro? Está estructurado en tres momentos: sueños, muertes y vidas. Los sueños son la intuición del autor de los elementos escondidos y desconocidos del personaje. Hay una aplicación de lo que en literatura es la construcción sicológica del personaje. Pero eso puede existir. Para Marulanda el sueño es la realidad diaria que se mira con la mirada despierta. Hay ciertos elementos que son vitales: el mar, él no lo conoce; otro, es muy conflictivo para un hombre al que siempre ha perseguido la muerte violenta, soñar con la muerte natural; tres, la utopía, el sueño final. Los sueños son los que me permiten adentrarme al ser interior del personaje.

Las muertes tienen que ver también con el personaje, con la leyenda, con el mito. Yo parto, entonces, de los partes de guerra del ejército, que se vuelven literatura: aseverar la muerte del personaje, cuando él sigue huyendo. Hay un lenguaje cotidiano de la violencia que hace que el mundo tenga ciertos límites con el surrealismo. En el caso de la muerte de Tirofijo los documentos del ejército están llenos de una fantasía maravillosa, de desear la muerte del otro, aunque no haya ocurrido. El sentido de la muerte adquiere, entonces, otras dimensiones en un país donde la muerte es tan deseada y perseguida.

Cómo se reúne el mito, el imaginario del personaje en el libro? Eso se resuelve cuando se logra que Marulanda hable. El personaje abre las puertas del conocimiento de su personalidad. Es un personaje muy complejo. Cuando uno lo tiene de frente lo ve como un hombre de la guerra, pero también de la paz. Hay fases del personaje que se descifran después de hablar muchos días con él: su vida militar, su rol de hombre público, su relación con las mujeres.

Yo conviví con él unos meses en los años 83, 84 y 85, encontré que la guerrilla, como vive un proceso de trashumancia humana, reproduce las historias; los combates caminan por todo el país y ya esa narración oral se comunica. Otra dimensión del personaje la da hablar con los campesinos, porque él habla como ellos. Otra respuesta la da escuchar a Marulanda. Y otra, muy distinta, se encuentra al leer la prensa y los comunicados del ejército. Todo eso permite armar la complejidad del personaje.

Cómo asumir el riesgo de escribir sobre un personaje que hoy en día es muy controvertido e impopular entre muchos? El reto de la escritura también está dado por eso, por la controversia. En mi trabajo de El Bogotazo yo escribí sobre el pueblo. Ese es un concepto de mi trabajo y es también una actitud de país. No siempre las historias de los hombres son populares pero tampoco impopulares. Eso de la popularidad del personaje es relativo y coyuntural. En el 84 la prensa hablaba de Don Manuel, y con Gaviria se habló de bandoleros. La controversia hace más importante la lectura, y la escritura se convierte más en un reto, porque es descubrir al personaje con objetividad y con una investigación seria. Ese es el personaje, guste o no guste.

Cuando el proceso de la Constituyente que muchos votaron para que Marulanda viniera, yo hablé con muchos personajes, entre ellos el ex presidente Pastrana y el propio Valencia Tovar, y todos dicen que cuando se escriba la historia de esta mitad del siglo XX se va a hablar de Marulanda porque es uno de los personajes de la historia del país. El libro lo que trata es de mostrar al personaje, lo oculto en él El libro quiere recoger a través del personaje la historia del país? Sí. Cuando se cuenta la historia de Marulanda se está contando la historia del país que es una confluencia total. La historia de Marulanda hace parte de la historia del país.

Qué pretende el libro? El libro no pretende dar respuestas de este momento. Pretende recoger al personaje dentro del concepto de la biografía de un guerrero. Fundamentalmente, en el libro miro lo cotidiano de un ser guerrero entre el 64 y el 84.

Aunque una experiencia ha sido derrotada, los sueños y la utopía siguen vivos y el libro Los sueños y las montañas está muy relacionado con ellos. Sigo pensando que tenemos derecho al sueño porque el mundo no ha cambiado tan favorablemente después de la caída del comunismo. El libro abre ese camino a una premonición de que la utopía continúa.

La gran contradicción de Marulanda es por qué el sueño de la revolución no se realizó. Por eso como escritor recurro al sueño y a la utopía. Lo importante es que ahí está el ser humano y que hay una experiencia humana válida que finalmente tendrá que ayudar a las nuevas propuestas de futuro de este país.

Estar metido en la historia ha tenido que ver con la necesidad de recuperarla para que nunca se olvide, pero como una reflexión, no como una apología. Es para que el país siga andando.

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