BUCARAMANGA SACÓ AL HUILA DE LA FIESTA Y PROLONGÓ SU AGONÍA

BUCARAMANGA SACÓ AL HUILA DE LA FIESTA Y PROLONGÓ SU AGONÍA

Bucaramanga aún mantiene la cara del moribundo, pero se resiste a pasar a la otra vida... Se escucha el corazón por ese hilillo de esperanza que se siente desde adentro, por esa fuerza que viene del exterior por parte de una hinchada que se fue en masa al estadio de Rionegro. Tarde de miércoles, con algunas goteras que caían del cielo, tarde de trabajo. Pero el drama no aguanta excusas: hay que celebrar el triunfo búcaro, 2-1 sobre Atlético Huila, porque todavía se puede permanecer en la categoría de honor.

27 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Un 2 a 1 peleado, jugado con los dientes apretados, accidentado por lo que tres jugadores del cuadro opita vieron la tarjeta roja por jugadas violentas: Lasso, Juan Carlos Niño y Juan Carlos Díaz.

La angustia no para desde el primer semestre. Desde la décima fecha del rentado-94 cuando Bucaramanga se estacionó y se adueño de esa posición de colero. Y se prolongaba hasta por la noche del miércoles cuando Tuluá y Pereira, los dos objetivos del conjunto canario, se jugaban también su destino en la primera A.

Se sintió un viento de alivio cuando Miguel Balaguera apareció en el área y de frentazo colocó la pelota en el marco de Cuesta para el 1-0. Corría el minuto 15 y Bucaramanga era dueño de la situación. Como lo fue a través de todo el compromiso.

Solo que en el rival había un veteranísimo como Córdoba que a los 37 minutos se inventó la jugada por su sector, en velocidad y habilidad ganó la línea de fondo, envió el centro y en el corazón emergió Francisco López para señalar el 1-1.

En el complemento, llegaron los nervios y las expulsiones. Todos los cartones por faltas cuando ya se tenía amarilla. La última de ellas de Díaz que originó la pena máxima ejecutada por Balaguera que colocaría el 2-1 final.

La angustia era dueña de la noche y, muy posiblemente, de todos estos días hasta cuando llegue el partido contra Pereira...

Ganó Envigado Al otro lado del país, Envigado ganaba una batalla y casi la guerra: 1 a 0 sobre Independiente Medellín en el Polideportivo Sur que lo colocaba ad portas de la celebración por su paso a la semifinal. Solo una victoria del Cúcuta evitaría el festejo.

La solitaria anotación fue de Walter Posso, a los 30 minutos del período complementario, cuando el partido era de ida y vuelta, por esa ambición local de adquirir el tiquete, por la obligación roja de lograr un bono mayor.

Ya se sabía, el único que le podía arrebatar ese objetivo era el Cúcuta que jugaba frente al Quindío...

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