PILOTO SALVÓ A 80 SOLDADOS

PILOTO SALVÓ A 80 SOLDADOS

Sin otro recurso que la pericia, un piloto particular salvó su propia vida, la de tres tripulantes, un menor de edad y 80 infantes de marina que estuvieron a punto de perecer a bordo de un DC-6 de carga que cayó a tierra diez minutos después de decolar del aeropuerto Eldorado de Bogotá. El reporte oficial indica que el aparato registró un incendio en los motores del ala izquierda apenas treinta segundos después de haber decolado este domingo del terminal aéreo y diez minutos más tarde se precipitó a tierra. La experiencia del piloto evitó una verdadera tragedia .

11 de febrero 1991 , 12:00 a.m.

La aeronave viajaba a muy baja altura y traqueteaba igual que el exosto de un carro viejo , dijo un ciudadano residente en el barrio Los Alamos, en las afueras de Bogotá. Llevaba los motores del ala izquierda envueltos en llamas , dijo otro.

Con los dos motores incendiados, el avión sobrevoló durante diez minutos el occidente de la capital, el municipio anexo de Fontibón y la localidad de Engativá; evacuó 2.000 galones de gasolina y luego aterrizó de barriga en un lote destinado al pastoreo de ganado, en la vereda Las Parcelas, jurisdicción del municipio de Cota, situado a 30 minutos de Bogotá.

Al contacto con el suelo, el aparato rodó 400 metros y luego se partió en dos como un huevo. La empleada de una hacienda vecina relata así lo que ocurrió después: De entre las llamas fueron saliendo los soldados, gritando y llorando. Solo había uno de gravedad. Se le había roto la clavícula .

Según un balance preliminar, como consecuencia del accidente dos decenas de infantes sufieron contusiones. El resto de los infantes resultó ileso. Los más delicados eran Ignacio Rojas Pastrana, víctima de la fractura de clavícula y otro infante de apellido Quintero, lesionado en un brazo.

El aparato, un Douglas Curtis de matrícula HK 1702, decoló a las 11:30 con cuatro tripulantes, un menor de 10 años, hijo del copilito Pedro Eduardo Cortés y 80 soldados del Batallón de Fusileros de Infanteria de Marina Número Siete. Treinta de ellos son integrantes de las Fuerzas Especiales, una especie de Cuerpo Elite de la Armada asignado a misiones de apoyo terrestre. Todo está bien La aeronave, propiedad de Air de Colombia, una empresa privada de transporte de carga con sede en Bogotá, debía cubrir el itinerario Bogotá-Arauca-Puerto Carreño-Bogotá.

El piloto, capitán Luis Hernán Wilson, recuerda así lo ocurrido: Aproximadamente unos treinta segundos después del decolaje se presentó la primera falla. Uno de los motores se incendió. Tratamos de regresar a la pista como es lo indicado, pero en el viraje hacia la derecha se nos fue el otro motor. Y lamentablemente en esas condiciones, no podíamo intentar el regreso.

Logramos evacuar unos dos mil galones de gasolina y llegamos hasta aquí. De lo contrario, hubiera ocurrido una desgracia porque hubiéramos caído sobre el barrio Modelia o sobre Fontibón .

Ocho máquinas del Cuerpo Bomberos, miembros de la Policía y de la Defensa Civil cooperaron en la extinción del fuego. Los restos del fuselaje del avión ardieron por casi una hora.

Entre tanto, las causas del siniestro eran objeto de investigación. La Aeronáutica Civil y funcionarios de Air de Colombia intentaban precisar el tipo de desperfectos mecánicos.

Por ahora lo único cierto es que a las 9:00 de la mañana de ayer, también unos minutos después de decolar de Eldorado, con los infantes a bordo, el avión debió regresar al terminal por fallas mecánicas.

Habíamos tenido que regresar porque el avión estaba fallando y duraron como una hora y media reparándolo , recuerda uno de los infantes. Nosotros preguntamos después que si estaba bien, y dijeron todo estaba bien, que no iba a pasar nada y que debíamos partir .

Otro infante añade: todos volvimos a subir, nos echamos la bendición y el avión partió. Luego fue cuando empezaron a salir chispas y los motores se incendiaron. Vino la candela y el aterrizaje. El avión se partió y todos quedamos en el aire. Como vivos y muertos... . Itinerario del siniestro 9:00 a.m: El avión DC-6 de matrícula HK 1702, propiedad de la empresa Air de Colombia, despega del aeropuerto Eldorado con 80 infantes de marina a bordo.

9:10 a.m: Un desperfecto mecánico obliga al piloto, capitán Luis Hernán Wilches, a regresar la aeronave al terminal Aéreo. El aparato, que debe cubrir un itinerario Bogotá-Arauca-Puerto Carreño-Bogotá, permanece durante una hora y treinta minutos en reparación.

11:30 a.m. El avión despega nuevamente. Treinta segundos después, el primero de los motores del ala izquierda se incendia. El fuego se extiende al segundo motor. Empieza la evacuación de dos mil galones de gasolina.

11:40 a.m. El piloto Hernán Wilches maniobra el aparato y aterriza de barriga en un lote destinado al pastoreo de ganado, en la vereda Las Parcelas, en el municipio de Cota, 30 minutos al occidente de Bogotá. Aquí está el piloto El capitán Luis Hernán Wilches relató así lo sucedido: A las nueve de la mañana hicimos un decolaje y se nos presentó alguna falla. Resolvimos regresar al aeropuertob Eldorado y arreglarla. Evidentemente la arreglamos, y a las dos horas y media iniciamos de nuevo el vuelo.

Decolamos para Arauca. Debíamos hacer un relevo de soldados de la Aramda Nacional. Llevábamos 80 infantes de marina. En el aparato viajaban también tres tripulantes. El copiloto capitan Pedro Cortés, el ingeniero de vuelo Armando Valencia y el mecánico Jaime de la Hoz.

Aproximadamente a unos 30 segundos del decolaje se presentó la primera falla. Se incendió un motor. Tratamos de regresar a la pista como es lo indicado pero en el viraje hacia la derecha se nos fue el otro motor, y lamentablemente en esas condiciones si no pudimos controlarlo. Nos tocó enfrentar la emergencia.

Por fortuna logramos evacuar unos dos mil galones de gasolina y llegamos hasta aquí. De lo contrario, hubiera ocurrido una desgracia porque hubiéramos caído sobre Modelia o sobre Fontibón.

Estos aviones ya tienen su tiempo, pero fue una falla contra la cual, lamentablemente no se pudo hacer más nada. Dos motores fuera y el avión con el peso de los 80 infantes era imposible que se tuviera.

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