IGUALDAD PARA LAS MONJAS

IGUALDAD PARA LAS MONJAS

El abad general de los Cistercienses, Bernardo Olivera, ha pedido que las leyes canónicas den a las monjas de clausura un trato similar al que se da a los monjes, para ser coherentes con la defensa que se hace ahora en la Iglesia de la dignidad femenina. En una intervención ante el Sínodo de Obispos sobre la vida consagrada, el abad Olivera manifestó que el monje, es un cristiano que dedica toda su vida a la búsqueda y el encuentro con Dios, y esto es algo que el monje tiene en común con todos los otros cristianos , aunque los medios sean diversos.

25 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Recordó que aunque el argumento vale lo mismo para los monjes que para las monjas, para éstas últimas existió en la Edad Media un tipo de clausura especial, mucho más rígida, lo que se explica por razones sociológicas y culturales, pero no existe ninguna razón fundamental por la que la vida monástica de las monjas tenga que ser diferente en este punto a la de los monjes .

De la clausura dijo que la actual legislación no refleja, en el caso de la mujer, la evolución hecha por la Iglesia desde el Vaticano II, y nos preguntamos por qué la abadesa de un monasterio autónomo -que según el Código de Derecho Canónico, es Superiora mayor- no tiene la misma autoridad sobre la clausura de un monasterio que tiene el abad sobre la del suyo .

En el actual contexto del respeto a la dignidad de la mujer, añadió, no se justifica obligar a las monjas de clausura a obtener el consentimiento de un Superior masculino para cosas tan evidentes como motivos de salud, causas laborales, ejercicio de derechos civiles (el voto, por ejemplo), actos administrativos .

La presente legislación, idéntica para todas las monjas de clausura, no respeta las legítimas tradiciones particulares y el carisma propio de cada Orden o Familia espiritual, y de este modo patrimonios tan diferentes como el de las benedictinas, cistercienses, carmelitas, clarisas, quedan sometidos a la misma normativa canónica referente a la clausura .

Además, agregó el abad Olivera, la actual legislación hace muy difícil -y hasta imposible en algunos casos- una presencia fecunda de las monjas en la vida eclesial .

Ha tocado finalmente un problema clave: el de la cultura y la formación de las monjas de clausura, escasa o nula en muchos casos: prohibir en nombre de la clausura sesiones conjuntas de formación o reuniones de formadoras o superioras para trabajar en el área de formación, podría impedir la realización del final al cual la clausura misma está ordenada como medio .

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