LOS MÁRTIRES DE CARTAGENA

LOS MÁRTIRES DE CARTAGENA

La tea por la libertad, la difusión de las ideas de la Revolución Francesa, las razones máximas de la Independencia, el inevitable riesgo de la muerte, eran principios eficaces a los fieles seguidores de una esperanza que alumbraba el espíritu batallador por una tierra emancipada del colonialismo español. En la gesta heroica de Cartagena de Indias, unidos a la exaltación romántica de la época, se hacen compatriotas solidarios un cubano, un irlandés y un veterano ingeniero nacido en Orán del Africa hispana. Cada quien con los perfiles de su personalidad dejó honda huella en las voluntades que impulsaron el símbolo de una independencia irrevocable. El propósito firme de luchar con ahínco, decisión y coraje juntaba a los hombres en la ambiciosa empresa de ganar un credo de derechos ciudadanos.

29 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Pedro Romero, Santiago Stuart y Manuel Anguiano.

Entre los documentos de la historia el activo papel cumplido por aquellos próceres, no nativos de la ciudad, tiene mayor relieve en un piélago de incertidumbres por el futuro de la hazaña, para llevar a cabo, tendiente a establecer un gobierno propio frente al desafío de enfrentarse a todo un imperio cuya existencia en Europa mostraba aún sus garras y su poderío lleno de secretos de guerra.

No obstante, y como fiel reflejo del clima insurgente, aparecen en la escena Pedro Romero, nacido en la ciudad de Matanzas (Cuba), que tuvo su taller de fundición y ostenta el título de teniente coronel cuando el sitio del Pacificador Pablo Morillo. En cuanto a Santiago Stuart, es irlandés, comerciante y militar, y quien se resistió a ser fusilado por la espalda alegando ante los jueces que no había traicionado a nadie pues no tenía obligaciones con el rey de España. Y Manuel Anguiano, casado con dama momposina al momento de la revolución, era comandante del Real Cuerpo de Ingenieros.

El 11 de noviembre en el Paseo de los Mártires, los dos últimos tendrán sobre sus cabezas una corona de laureles mientras en la Plaza de la Trinidad se honrará al valiente matancero con repiques de campanas fundidas por él mismo y un réquiem a su paredón que fue el exilio a tierras haitianas.

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