DAÑO AMBIENTAL SIN FRONTERAS

DAÑO AMBIENTAL SIN FRONTERAS

El deterioro del ambiente es un problema que trasciende fronteras. El aire contaminado atraviesa inexorablemente a las naciones, y las emisiones de anhídrido sulfúrico de un país caen en otro como lluvia ácida.

24 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Según el último Informe Sobre el Desarrollo Humano, publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), muchos de los problemas en el deterioro ambiental de los países tienen causas que no son originadas dentro de sus fronteras, ni por sus habitantes.

Por ejemplo, la emisión de clorofluorocarbonos tiene un efecto mundial sobre la capa de ozono. Mientras unos pocos países producen más del 70 por ciento de estos gases, los efectos los deben soportar todos los países y regiones del planeta.

El caso más claro es el de la Antártida. Varios equipos de investigación comprobaron que la capa de ozono sobre esta zona se había reducido en un 50 por ciento de espesor. En 1993 las mediciones hechas por satélites sobre regiones densamente pobladas del hemisferio septentrional indicaban que el espesor de la capa de ozono tenía niveles tan bajos que eran un inminente peligro para la salud de los habitantes , dice el informe.

La producción de gases invernadero en los países también tiene su importancia a nivel mundial. La acumulación de estos gases, incluido el anhídrido carbónico y el metano, contribuyen de forma considerable al calentamiento del planeta.

A pesar de que Estados Unidos y la ex Unión Soviética producen más del 35 por ciento de estos gases, sus efectos se sienten en todo el mundo, y podrían tener en el futuro mayores consecuencias sobre los países más pobres. Con el ascenso de un metro en el nivel del mar, debido al calentamiento del planeta, Bangladesh (que produce solo el 0,3 por ciento de la emisión mundial) podría perder el 17 por ciento de su territorio .

La deforestación tropical y de los bosques templados es la principal causa de destrucción de arrecifes de coral. Alemania y los Países Bajos perdieron casi el 60 por ciento de sus marismas entre 1950 y 1980, por ejemplo.

Claro que en los últimos 20 años hubo una tendencia a la destrucción acelerada de los hábitats de las costas marítimas, el aumento de la contaminación costera y, en muchos zonas, hubo una disminución en la pesca marina. En 1990 la pesca se redujo por primera vez en 13 años, como consecuencia de la explotación excesiva, la destrucción de los hábitat costeros y la contaminación del agua.

Hacia el futuro los arrecifes de coral se verán sometidos a muchas presiones. En el año 2000 cerca de 1.000 millones de personas vivirán en ciudades costeras.

A medida que los hábitat se fragmentan, alteran o destruyen, pierden su capacidad para regular los ecosistemas incluido la purificación del agua, la regeneración de los suelos, la protección de las cuencas hidrográficas, la regulación de la temperatura, el reciclaje de nutrientes y desechos, y el mantenimiento de la atmósfera. Todos esos cambios amenazan la vida a escala mundial.

Un problema al interior Pero si las personas y las naciones no son muy conscientes del problema a nivel mundial, a nivel interno de las naciones la preocupación es menor.

Los seres humanos confían en que tienen un medio ambiente saludable, pensando que a pesar de que cualquiera sea el daño que se haga en la tierra, esta terminará por recuperarse , dice el informe.

Obviamente esto no es así, porque la industrialización intensiva y el rápido crecimiento de la población han sometido el planeta a una tensión intolerable.

Además de la contaminación del aire, el agua y la tierra que registran tanto los países desarrollados como subdesarrollados, hay varios problemas que están ocasionando serios peligros para la vida de las personas.

La deforestación ha provocado sequías e inundaciones más intensas. Y el crecimiento de la población ha desplazo a miles de habitantes a zonas que son susceptibles de ser afectadas por ciclones, terremotos e inundaciones.

La pobreza y la escasez de tierras están haciendo lo mismo, impulsando a la población hacia territorios mucho más marginales.

Ahora el resultado de los desastres naturales son más frecuentes y de mayor magnitud. Entre 1967 y 1991 los desastres afectaron a 3.000 millones de personas, mataron a siete millones de personas y le causaron heridas a dos millones más.

Según la Cruz Roja Internacional, los desastres que más muertes ocasionaron en este mismo periodo fueron las sequías, los ciclones, los terremotos y las inundaciones, Desafortunadamente los pobres son quienes ocupan las empinadas montañas susceptibles de deslizamientos, ocupan las frágiles islas, viven en edificios congestionados o tugurios mas construidos. Los desastres en los países en desarrollo forman parte integral de su ciclo de pobreza , dice el informe.

Cultivos explosivos Reposan debajo de la tierra, como si fueran los frutos de uno más de los cientos de productos que se cultivan y extraen alrededor del mundo.\ Sembradas profusamente en la mayoría de las guerras modernas, se cree que en cerca de 62 países siguen enterradas más de 105 millones de minas terrestres sin explotar.

Naciones Unidas estima que cada mes mueren 800 personas en estos países como resultado de la explosión de minas. Los países más afectados son: Afganistán, Angola, Camboya, El Salvador, Irak, Kuwait, Nicaragua y Somalia.

Según el Informe de Desarrollo Humano de 1994, las minas siguen matando y lesionando a civiles, mucho tiempo después de acabados los conflictos. En Angola, dos decenios de guerras han dejado 20 millones de minas que esperan ser desenterradas o que algún desprevenido las encuentre. En Camboya sigue en tierra una mina por cada dos habitantes.

Pero lo más preocupante es que la eliminación de minas es sumamente difícil y costosa, entre 300 y 1.000 dólares por mina, cuando el costo inicial de cada una pudo haber sido de tres dólares.

La eliminación de todas las minas que hay enterradas costaría entre 200.000 y 300.000 millones de dólares, de manera que es muy probable que esta tarea tarde decenios o incluso varias generaciones antes de deshacerse de ellas , dice el informe.

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