La universidad y la pyme, un matrimonio con futuro

La universidad y la pyme, un matrimonio con futuro

Solamente a través del ‘matrimonio’ entre la ciencia y los negocios es posible convertir a las pymes en empresas exitosas.

28 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

La ciencia la aporta la universidad en desarrollo de tres actividades: la transmisión del conocimiento mediante de la docencia, la generación de conocimiento por medio de la investigación y, finalmente, la aplicación de estos para mejorar la competitividad de las pymes colombianas.

Bajo este concepto, David Guillermo Puyana, impulsa y dirige el Grupo de Investigación y Desarrollo de Mipyme, en la Escuela de Negocios y Ciencias Empresariales de la Universidad Sergio Arboleda. Puyana es un convencido de que sólo con la formulación de nuevos productos, mejoramiento de procesos e innovación empresarial, salidos de cátedra universitaria, es viable que el pequeño y mediano empresario tenga herramientas para su desarrollo.

En ese sentido, la universidad colombiana ha entendido que la extensión de sus servicios a la comunidad, representada en este caso por las pequeñas y medianas empresas, es una de sus actividades prioritarias de su función de ser y, por ello, ha trazado, como parte de la política de gestión universitaria, la estrategia de incorporar la práctica a la responsabilidad social. Hoy, casi todas las universidades tienen centros de investigación y desarrollo al servicio de las pymes.

Sin embargo, no todo es conocimiento, sostiene Puyana: “Colombia tiene un serio problema de distribución de oportunidades, dentro de las cuales crédito y capital son dos de los elementos fundamentales que llevaron a esta condición”. Al analizar el tejido empresarial colombiano, encontramos que el sector de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) constituye cerca del 98 por ciento del total de establecimientos de negocios del país, que generan más del 62 por ciento del empleo y más del 40 por ciento del producto interno bruto. No obstante, se enfrenta a una barrera que ha obstaculizado su crecimiento y mayor desarrollo económico, como es la dificultad para acceder realmente a los servicios financieros mínimos.

Además, según establecen los estudios del Grupo de Investigación y Desarrollo de Mipyme, el país ha carecido tradicionalmente, al igual que el resto de América Latina, de una cultura de capital semilla y de riesgo, debido, sobre todo, a las dificultades para financiar negocios en vías de crecimiento y mejoramiento y no hay organismos que se concentren proactivamente en el desarrollo de proyectos innovadores que, al tiempo que doten a las pymes del capital semilla o de riesgo y les presten la asistencia técnica que requieren para su desarrollo.

Ante estas circunstancias, el Grupo ha venido planteando en todos los escenarios universitarios y gremiales la necesidad de crear una entidad o varias entidades especializadas en este tipo de empresas, bajo la fórmula de un fondo rotativo de inversión que reciba un porcentaje de las utilidades del sistema financiero colombiano y recursos de entidades como las Cajas de Compensación Familiar, los Fondos de Pensiones y del BID/Fomin, destinados a aportar los recursos requeridos para capital semilla o de riesgo por las Mipyme. Algo similar a la Banca de Oportunidades, pero con intereses y beneficios que realmente faciliten el desenvolvimiento de los pequeños y medianos empresarios.

Sin embargo, el problema tampoco es puramente de capital. Los gremios, especialmente los que trabajan en pro de la pyme, como Acopi, deben aunar esfuerzos para enfrentar competitivamente los retos del actual mundo de los negocios que obligan a promover el tema de la asociatividad, entendida esta como el mecanismo de cooperación integral entre las pymes, alrededor de objetivos, propósitos y metas comunes, en donde cada empresa participante, manteniendo su independencia jurídica y autonomía gerencial, decida voluntariamente participar en un esfuerzo conjunto con los otros participantes para la búsqueda de un objetivo común, por ejemplo, las exportaciones.

Para ello, afirma categóricamente Puyana, es necesario desarrollar un programa interinstitucional dirigido a aumentar la capacidad competitiva de la Pyme, facilitando y fortaleciendo la formación de operaciones cooperativas entre empresas vinculadas y participando en otras áreas del desarrollo económico, así como a facilitar relaciones de confianza más sólidas entre las empresas participantes.

Esta oportunidad es mucho más clara, si la vemos desde el punto de vista de los aranceles (17% en promedio) que pagan las importaciones de terceros países frente a la producción colombiana que ingresa al mercado americano sin arancel, convirtiéndose por este solo factor en un muy importante proveedor potencial, más aún, cuando muchas empresas estadounidenses, frente a la competencia del mercado global, a cambio de cerrar sus puertas, podrán trasladarse a Colombia en un ‘joint venture’ con alguna pyme colombiana competitiva.

Y si lo queremos ver más localmente, nuestra mayor ventaja, es el tamaño del mercado doméstico que, con 44 millones de habitantes, es superior al de todas las repúblicas centroamericanas juntas y superior a Perú y Ecuador juntos.

Finalmente, Puyana hace una reflexión sobre la llamada innovación empresarial, partiendo de la base de que el mundo ha entrado en la denominada sociedad del conocimiento, donde los activos materiales han dejado de tener la importancia principal y donde los intangibles son los factores que aportan el auténtico valor a la empresa: “hay conciencia mundial de que la existencia y desarrollo de la pequeña y mediana empresa son decisivos para el apuntalamiento del orden económico y la integración social y además, son ellas las responsables de la renovación empresarial, por lo que su sostenibilidad en el tiempo se convierte en parte fundamental de toda política de desarrollo económico y social”.

Más conocimiento Hoy, casi todas las universidades tienen centros de investigación y desarrollo al servicio de las pyme”.

David Guillermo Puyana, director del Grupo de Investigación y Desarrollo de Mipyme, de la Universidad Sergio Arboleda.

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40% del producto interno bruto lo genera la microempresa, no obstante, se enfrenta a barreras que han obstaculizado su crecimiento.

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Acciones que fomentan orden económico Hay conciencia mundial de que la existencia y desarrollo de la pequeña y mediana empresa son decisivos para el apuntalamiento del orden económico y la integración social”.

David Guillermo Puyana, director del Grupo de Investigación y Desarrollo de Mipyme, Universidad Sergio Arboleda

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