Tocó acudir al ‘tocó’

Tocó acudir al ‘tocó’

Solo un presidente que fuera o pareciera haber sido elegido por los narcos (Samper) podía ampararse en la presión internacional e interna para restablecer la extradición sin meter al país en graves riesgos de narcoterrorismo. La prohibición de la extradición en la Constituyente del 91 se debió, en parte, a la presión terrorista. Que un país cambie su constitución por presión terrorista es igual o más grave que el atentado del 11 de septiembre.

28 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

Entonces, Samper sacó el gol de la portería gracias al escándalo del 8.000.

Ante los ojos de todos, no le quedaba más alternativa. Hasta el retiro de la visa norteamericana sirvió (nadie podía acusarlo de ser amigo de los gringos). Así, de manera calculada o no, la entrada de dineros del narcotráfico a la campaña liberal le dio la inmunidad necesaria para restablecer la extradición. (Probablemente, también sirvió la presión de la opinión y de la investigación judicial sobre parte de los parlamentarios.) Los narcos no podían irse en contra de un presidente al que habían ayudado a elegir y estaba arrinconado por la opinión bajo la sospecha –para muchos, la certeza– de ser puesto por ellos. Nunca sabremos si alguien planeó toda esa historia o resultó así por azar o por esa fuerza que lleva a las sociedades a encontrar solución a sus problemas.

¿Se podrá construir una hipótesis similar sobre el presidente Uribe? Solo un presidente que fuera o pareciera cercano a los paramilitares podría ampararse en la presión internacional e interna para desencadenar una negociación bastante informal y una desmovilización masiva de paramilitares en el marco de una ampliación y modernización de la Fuerza Pública. Por el momento, la desmovilización sigue siendo parcial. En parte es real, en parte es simulada (mucho recién llegado, mucho uniforme nuevo). En parte, es sostenible (algunas reinserciones y, sobre todo, algunas condenas van en serio y permiten ilustrar a la sociedad y los miembros de los grupos armados cómo es eso de la justicia transicional). En parte, está o parece condenada al fracaso. Un argumento (tal vez el principal) que tuvieron las Farc en el proceso del Caguán para optar por su plan B –fortalecerse militar y económicamente– fue enrostrarles al Gobierno y a la clase dirigente que habían perdido control sobre las autodefensas. Y la transición de las Farc de la guerra a la política es un imposible mientras sigan existiendo aquellas.

Vista en perspectiva, la creación de autodefensas fue un autogol muy costoso de la dirigencia colombiana. Cuerpos de seguridad locales que se armaron para defender la vida, la libertad y la propiedad de algunos terminaron matando y masacrando y no pudieron evitar la tentación de hacerse a grandes propiedades y para buscar y muchas veces lograr el control del poder político regional.

Uribe parece haber asumido la difícil misión de sacar ese autogol de la portería sin mandar la señal definitiva, que sería “nunca más paramilitarismo en Colombia”. Frente a las Farc le conviene mantener vivo el fantasma de que Colombia podría, si se siente atacada en exceso, reactivar el modelo de las autodefensas.

Uribe anda pidiendo que le prueben sus nexos con los paramilitares, como Samper pedía que le probaran sus nexos con los narcos. Uribe no tiene la culpa de que lo hayan apoyado los paramilitares y los políticos asociados a estos. Por eso les pide a los congresistas investigados votar favorablemente los proyectos del Gobierno hasta último momento antes de ir a la cárcel.

Uribe defendió las Convivir mientras estas fueron una forma legal de autodefensa. Precisamente por ello los ‘paras’ (con la ayuda involuntaria de las acusaciones de las ONG de izquierda, que Uribe se complace en torear cada vez que puede) pueden imaginarse que es su presidente, que es el que está sacando adelante el proyecto de “refundar” a Colombia. Con desconcierto, y a veces algo de resentimiento, se han tenido que aguantar cómo su presidente se endurece con ellos, presionado aparente o realmente por la opinión interna y la externa.

“Tocó” restablecer la extradición, “tocó” demostrar control sobre los ‘paras’.

* Ex Alcalde de Bogotá

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