PERÚ: A RITMO ASIÁTICO

PERÚ: A RITMO ASIÁTICO

Perú, el país que en 1990 rompía la escala de los gráficos de inflación por una variación anual del nivel general de precios del 7.500 por ciento, ahora es tildado por no pocas publicaciones como un posible tigre latino. El calificativo básicamente se sustenta en dos hechos: un crecimiento del PIB que puede terminar en diciembre con dígitos, ya que las proyecciones oscilan en un rango que va desde el ocho hasta el diez por ciento, después de que en 1992 la economía no creció.

24 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Y un estimativo inflacionario que de cuatro pasará a dos dígitos, con marcada tendencia a ubicarse por debajo del 20 por ciento en la navidad próxima y en el 10 por ciento a finales de 1995, según lo acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Aunque se trata de metas y pronósticos, la fotografía de la economía peruana al corte del primer semestre del año faculta cierto grado de optimismo. En relación con el crecimiento, el PIB aumentó 12 por ciento entre junio del presente año y el mismo mes de 1993. Respecto al costo de vida, la inflación anual fue del 24.2 por ciento en junio y del 20.7 por ciento en agosto pasado.

De hecho, la tasa mensual promedio de inflación entre enero y marzo fue del dos por ciento, mientras que el valor medio de las correspondientes a abril, mayo y junio fue del uno por ciento.

La fórmula Ahora bien, la fórmula mágica adoptada por el potencial felino, no tuvo nada de novedosa ni de mágica. El eje de la estrategia fue la defensa de la política monetario-cambiaria y su mutua coordinación.

Al amparo de un esquema de tasa de cambio flotante con intervención del Banco Central, se sostuvo un ritmo mensual promedio de devaluación inferior al 0.5 por ciento entre enero y julio.

Como resultado, la tasa de cambio real, variable decreciente desde el segundo semestre de 1993, se situó en julio en un nivel seis por ciento por debajo del registro correspondiente a diciembre de 1993. Esto en materia cambiaria.

En forma simultánea, el crecimiento de la masa monetaria hasta julio alcanzó el 33 por ciento anual, guarismo perfectamente consistente con el aumento\ de la producción nominal.

Con una inflación del 22 por ciento y con aumento del PIB real del 12 por ciento, esa era la cantidad de dinero que necesitaba la economía para movilizar la producción, sin que escaseara o sobrara el dinero en circulación.

En otras palabras, la oferta de dinero se ajustó a la evolución de la producción, de tal forma que no surgieron presiones inflacionarias por excesos de dinero, ni estímulos al incremento de las tasas de interés por falta de circulante.

Disciplina fiscal El tercer elemento de la estrategia, sin el cual el control de la inflación sería meramente transitorio, fue el esfuerzo por generar ahorro público por la vía del superávit fiscal.

Por un lado, el sector público no financiero liquidó al corte del primer semestre un superávit real y no contable, ya que los ingresos fueron superiores a los gastos incluso excluyendo de los primeros las entradas generadas en las privatizaciones.

Y en segundo término, la ampliación de la base tributaria y la mayor eficiencia en el recuado, elevarán la participación de los ingresos corrientes dentro del PIB, del 10.5 al 11.4 por ciento, aumento que no se acompañará de una reactivación del gasto oficial.

Ahora bien, la amenaza que para el equilibrio del modelo representa la llegada de los 1.300 millones de dólares originados en la sola privatización de la Empresa Nacional de Telecomunicaciones (ENTEL) y de la Compañía Peruana de Teléfonos (CPT), quedó eliminada por un compromiso suscrito ante el FMI.

El acuerdo consiste en que los 626 millones de dólares que podrían eventualmente utilizarse en erogaciones oficiales y en revaluación adicional, quedaron atados a prepagos de deuda externa.

El factor seguridad La denominada ley de arrepentimiento, cuyo balance final a quince días de quedar sin efecto deja la reincorporación a la vida civil de 5.000 terroristas, es uno de los principales factores que explica el creciente interés de los inversionistas extranjeros por la plaza bursátil peruana.

Reflejo de ello es la participación del 70 por ciento de los inversionistas extranjeros en el total de transacciones diarias en acciones y la contribución de esos capitales al cuarto mejor desempeño bursátil en el contexto latinoamericano.

También lo es la cotización de los pagarés de su dueda externa, que además de servir para pagar obligaciones financieras, tienen un descuento de apenas el 10 por ciento sobre el valor nominal.

Este factor de seguridad, además de robustecer el mercado de capitales, estimulará la industria turística, ya que se estima que en 1994 los visitantes aumentarán de 296.000 en 1993 a 500.000.

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