¿Y quién vestirá a los gringos?

¿Y quién vestirá a los gringos?

Todos los países confeccionistas quieren vender en el mercado estadounidense, y razón tienen, pues es éste el mayor comprador mundial, con un volumen de 73,300 millones de dólares en el 2006, superior en 6.500 millones al registrado tres años atrás, cuando aún regían las cuotas a las importaciones mundiales en este sector. (VER GRAFICO)

26 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

Ese extraordinario crecimiento de las importaciones se puede considerar de cierta manera lógico por cuanto, ahora sin esas restricciones cuantitativas, las grandes empresas pueden ‘externalizar’ más generosamente su producción, ‘el hardware’, contratando a otras compañías y trabajadores en distintas partes del mundo para que se ocupen de producir para ellas, con un menor costo de mano de obra.

Mientras el nuevo salario mínimo en los Estados Unidos se ubica en 7,22 dólares la hora, en Vietnam es de 0,22 dólares, en China de 0,43 dólares, en Rumania de 1,04 dólares, y en países latinoamericanos de 2,00 dólares en promedio.

Los grandes favorecidos han sido hasta el momento los mayores y más baratos productores: China, Indonesia, India, Bangladesh, Camboya y Vietnam, entre muchos otros; y los mas lesionados, los principales exportadores latinoamericanos, en especial los mexicanos, hondureños y dominicanos, aunque también los pequeños proveedores, incluida Colombia entre estos.

Por ejemplo, las exportaciones chinas del 2006 hacia Estados Unidos -19.900 millones de dólares- aumentaron 18,4 por ciento en relación con el año inmediatamente anterior, mientras las mexicanas -5.400 millones de dólares- disminuyeron 12,6 por ciento. Las ventas colombianas cayeron por segundo año consecutivo, llegando a 506 millones de dólares, una cifra que nos ubica como el proveedor número 28 de ese gran mercado, mientras en el siguiente lugar se encuentra el país mas pobre del área, Haití, al cual superamos por tan sólo 50 millones de dólares.

PARA DONDE VAMOS La pregunta entonces es: ¿Cuál es el futuro exportador de nuestro sector confeccionista? Y, en relación con el mayor mercado: ¿Podremos vestir a los gringos? Las respuestas pueden ser tan divergentes como los intereses, sinceridad o capacidad de análisis que puedan tener quienes las expresen. Yo prefiero responderlas con un párrafo de un reciente informe de la Red de Solidaridad de la Maquila: “Algunos observadores predicen que en los próximos años los mayores compradores textiles y de confecciones reducirán a la mitad el número de países en los que se aprovisionan, y otro tercio más hacia el 2010. Por ejemplo, una encuesta del Departamento de Comercio de los Estados Unidos, basada en conversaciones con firmas que actualmente subcontratan la producción en 50 países, revela que es posible que éstas consoliden su aprovisionamiento en 12 ó 15 de ellos”.

La pregunta siguiente es nuestra: ¿estará Colombia entre ellos? Me atrevo a predecir que no.

Colombia no tiene en realidad un fuerte sector confeccionista, así su contribución al empleo nacional sea relativamente elevado. Tiene sí, destacadas empresas, que por desgracia para nuestro futuro exportador, no llegan a las dos decenas.

¿Qué podría pasar si éstas, por ejemplo, deciden irse del país o simplemente cerrar sus puertas, como ya ocurrió a finales del año anterior con una de ellas que se despidió de las exportaciones de maquila hacia Estados Unidos, dejando sin trabajo a 3.000 operarias? Rumores existen sobre otras que, no por problemas de aranceles, sino de revaluación de nuestra moneda, probablemente se desplacen hacia naciones centroamericanas.

Muy preocupante para los colombianos, que no obstante, seguiremos disfrutando de los informes de farándula, de los eventos especializados con sus millonarias ventas y de los supuestos éxitos en las pasarelas de Milán de los Tscherasis y Zajares.

En la oferta mundial de mano de obra barata para que sea utilizada por los propietarios de las grandes marcas -léase GAP, Levi’s, Nike, entre cientos de otras -, no somos ni seremos competitivos.

Sin embargo, hay otro negocio que podemos explorar: vender prendas de vestir, como lo hace Italia gracias a su programa ‘Made in Italy’, con exportaciones que en el año 2005 totalizaron 18.000 millones de dólares, no obstante tener ese país un costo de mano de obra que oscila entre 4 y 8 euros/hora.

También quiero destacar a la empresa española Inditex, que con 58.000 empleados y 2.817 almacenes por el mundo, facturó en el año 2005 casi 7.000 millones de euros.

Colombia tiene ejemplos notables de éxito exportador con Leonisa, Vestimundo y unas pocas compañías más, que lamentablemente son las excepciones en un país que ha elegido competir con quienes producen barato en el mercado que compra barato.

Mientras tanto, la Unión Europea, donde el Sistema General de Preferencias (SGP Plus) nos permite ingresar libremente productos de calidad con valor agregado -fortaleza que deben explotar nuestros confeccionista- apenas es un mercado marginal para nuestras exportaciones, con Italia como el mayor comprador con apenas 9 millones de dólares, el 1 por ciento de nuestros despachos totales.

No es del todo cierto que gracias al TLC exportaremos más, aunque esta afirmación parece sincera desde el punto de vista comercial. La verdad es que a pesar de no pagar hoy aranceles gracias al Atpdea, las exportaciones colombianas hacia el mercado estadounidense han disminuido en los dos últimos años, y como ya lo mencionamos, todo parece indicar que seguirán ‘en picada’ en los siguientes. No se trata sólo de aranceles. Es cuestión de competitividad, y pocos resultados futuros podemos esperar si Colombia ocupa el lugar 60 en el ranking mundial de ese sector, y regionalmente es el 9º proveedor de los Estados Unidos después de México, países centroamericanos, Republica Dominicana y Perú, y el próximo año será el décimo, después de Haití.

La situación actual exige una reflexión conjunta, seria y profunda, de los sectores público y privado sobre el estado actual del sector, necesidades y perspectivas, más allá de coyunturales salvaguardias cambiarias que no son otra cosa que un paliativo para un enfermo que se agrava. ¿No seremos los colombianos capaces, por ejemplo, de emular a Perú, con gran éxito exportador en los últimos diez años vendiendo valor agregado, y no solamente mano de obra o minutos de producción?.

Para finalizar, debo decir que lamentablemente el caso de las confecciones es sólo uno de los muchos que demuestran que las exportaciones colombianas no van bien, no obstante el espejismo de las cifras. Si observamos en detalle la composición de nuestras exportaciones a los Estados Unidos en el 2006, podemos concluir que el 41,3 por ciento le correspondió a petróleo, y el 80 por ciento a diez productos, casi todos ellos materias primas. Termino entonces con otra pregunta: ¿Cuál es la estrategia gubernamental -y empresarial -para aprovechar el TLC para los otros seis mil productos?.

Jorge Alberto Velásquez, consultor particular.

"Colombia no tiene en realidad un fuerte sector confeccionista, así su contribución al empleo nacional sea relativamente elevado”.

"Las ventas colombianas cayeron por segundo año consecutivo, llegando a 506 millones de dólares, cifra que nos ubica como el proveedor número 28 de ese gran mercado”.

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