¡El derecho al amor!

¡El derecho al amor!

Palabras de Juanes en el lanzamiento del programa ‘Familia, a tu lado aprendo’. 22 de febrero, Ituango, Antioquia.

26 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

La educación es un bien intocable, un valor para el futuro y un derecho ineludible.

Que queden atrás las épocas en las que la revolución se lleve con las armas y que sea éste el momento de hacerlo con el diálogo y el conocimiento. Que la educación y la palabra sean el fundamento ideológico de nuestras nuevas generaciones, por favor, seamos todos parte de dicho movimiento.

Rechazar radicalmente cualquier expresión violenta nos hace ser verdaderos combatientes, más inteligentes y valientes, más guerreros de una lucha que se libre con el pensamiento y no con las armas en la tierra que cultivan nuestros manos.

Puede ser esta una forma de saldar deudas históricas socialmente irresueltas a favor de nuestros pequeños, porque son ellos la más grande reserva de esperanza que tenemos. Conquistémoslos, invirtamos en ellos que son la semilla, para que el día de mañana cuando sean hombres, no se declaren la guerra.

Reconozcamos en ellos su derecho al amor, a la integridad personal, a la libertad, a la igualdad ante la ley, a la seguridad jurídica, al poder participar culturalmente como parte de una comunidad y así tener una identidad.

Que sea ésta una buena oportunidad para callar las tempranas voces de la guerra y poder modificar el vocabulario para que nuestros niños pronuncien hermosas palabras como mamá, papá, hermano, Colombia, familia y paz, con más frecuencia.

La desigualdad inspira odio, y el odio nos separa a unos de otros haciéndonos parecer que hubiera sido una desgracia haber nacido en este suelo, en donde la lucha se mantiene a punta de sacrificios humanos por culpa de una sed envenenada de poder que se lleva todo por delante.

Sin justicia territorial y distribución equilibrada de los recursos estaremos sometidos a seguir en este conflicto armado. Solo si tomamos manos en el asunto y le damos interés a la educación en la primera infancia podremos afectar positivamente nuestro futuro, porque es en la familia donde se encuentra la célula de una mejor sociedad.

No sigamos siendo parte de este coro desafinado de lamentos, unos aquí, otros allá, pero nunca juntos, empecemos ahora a fortalecer nuestro carácter, a sentirnos más seguros y orgullosos de lo que somos y tenemos.

Que las naciones llamadas cultas vengan a auxiliarnos, pero no con sus armas, no queremos más arsenales, queremos educación, amor como una inversión social, como una revolución, para que no se quemen más nuestras manos y nuestras tierras.

Que las naciones lllamadas cultas vengan a auxiliarnos, pero no con armas ... queremos educación.

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