CHICOS Y SEXO: MITOS Y REALIDADES

CHICOS Y SEXO: MITOS Y REALIDADES

Hay ocasiones en las cuales es extremadamente difícil distinguir entre realidad y ficción en el terreno de la educación sexual. Tal dificultad obedece en gran medida a la naturaleza controvertible del tema en sí. Sin embargo, es muy importante que los padres estén capacitados para diferenciar entre realidades y mitos.

24 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Tenga esto presente, haga una pausa en su lectura y responsa Verdadero o Falso a los puntos de la siguiente prueba.

Una vez que haya respondido, siga leyendo y descubra cuáles son las realidades y cuáles los mitos.

Test para padres 1. En la sociedad bien informada de hoy en día los adolescentes tienen una adecuada cultura sexual. V. F.\ 2. Los adolescentes saben más acerca del sexo que la mayoría de los padres de familia. V. F.

3. El conocimiento de asuntos sexuales es nocivo para los niños y los adolescentes. V. F.

4. Los niños no desean hablar de sexo con sus padres. V. F.

5. Para hablar en forma eficaz con los hijos acerca de sexo, los padres de familia necesitan contar con una información científica y técnica específica. V. F.

6. Los padres deben sentirse perfectamente bien en todo lo relacionado con el sexo para obtener buenos resultados al hablar con sus hijos. V. F.

7. Es posible que un niño reciba excesiva información. V. F.

8. Los errores cometidos por los padres en la educación sexual causan daños irremediables en el niño. V. F.

LA VERDAD Y LA MENTIRA Es deseable que usted haya respondido Falso a todos los puntos, pues constituyen algunos de los mitos populares acerca de la educación sexual.

1 y 2. Tome, por ejemplo, los dos primeros. Muchas investigaciones han arrojado el sorprendente resultado de que los adolescentes son realmente ignorantes acerca de asuntos sexuales de importancia.

En nuestros días los niños saben más de lo que entienden. Pueden hablar sobre fisión nuclear, gusanos de probeta a 20.000 leguas y transbordadores espaciales; parecen, además, estar muy enterados de cuestiones relacionadas con el sexo y el crimen; pero muchos de esos conocimientos se reducen en gran medida a lo que han oído.

Sin embargo, a menudo los adultos caen en la trampa de esa seudoilustración y tratan a los niños como si realmente tuvieran los conocimientos que aparentan tener. Irónicamente, tal seudoilustración -que no es sino el efecto que la televisión ejerce sobre los niños- anima a los padres de familia, y a los adultos en general, a fomentar aún más esa precocidad.

No obstante, los niños que hablan y se comportan como adultos aún sienten y piensan como niños.

Lisa y llanamente, los jóvenes de hoy no saben lo suficiente acerca del sexo. Más aún: los datos que poseen no son claramente entendidos por ellos dentro del complejo contexto de la sexualidad humana. Para poder dar un significado a las palabras y sensaciones sexuales, al igual que para entenderlas, los muchachos necesitan la ayuda de sus padres.

3. El punto tres trata acerca de si la información sexual es nociva para los niños y los adolescentes. En términos generales, la respuesta vuelve a ser Falso . La información no es nociva en sí misma. Aquellos que están de acuerdo con este mito sostienen la opinión de que el conocimiento sobre sexo fomenta una conducta sexual impropia e incluso la promiscuidad, pues creen que el hecho de que los adolescentes estén enterados de temas relacionados con el sexo y los entiendan facilita su participación en actividades sexuales.

Tras muchos años de investigación no se han encontrado todavía testimonios de buena fuente (en libros, revistas, artículos o entrevistas personales) que apoyen la idea de que los niños se vean movidos a seguir una conducta promiscua por el solo hecho de tener conocimientos. Los hechos indican que es realmente la ignorancia y no el conocimiento lo que conduce a llevar una conducta promiscua.

4. En cuanto a la pregunta número cuatro, la creencia de que los niños no desean hablar con sus padres sobre temas sexuales es otro mito. Si bien, en cierta medida, esto puede ser verdad una vez llegada la adolescencia, aun entonces su reticencia no dura, por lo general, mucho tiempo y se asocia con el comportamiento característico de los adolescentes. La mayoría de los muchachos, en especial los preadolescentes y adolescentes de mayor edad, aceptan de buen grado las conversaciones sinceras y francas con sus padres respecto al sexo.

5. El punto cinco se refiere al mito de la insuficiente preparación científica y técnica, en materia sexual, de los padres de familia.\ Algunos de ellos creen que deben poseer una preparación sexual específica y detallada para poder enseñar eficientemente a sus hijos. En realidad, gran parte de los padres de familia tienen el conocimiento suficiente para orientar a sus hijos en materia sexual. No es necesario ser doctor en medicina ni psicólogo clínico, para proporcionar información sexual a sus hijos. Enseñar acerca de este tema a los niños, dentro de un contexto moral, es de vital importancia y debería ser el legado de todos los padres a sus hijos.\ Además, la información técnica que puedan necesitar se puede adquirir fácil y rápidamente.

6. El punto seis se refiere al mito de que los padres deben sentirse completamente satisfechos en todos los aspectos de la sexualidad, a fin de ser eficaces maestros de sus hijos. Debido a la complejidad de la sexualidad humana, pocos padres de familia se sienten totalmente a gusto en este aspecto, pero los jóvenes comprenderán las dificultades de sus padres, si éstos las admiten y al mismo tiempo, a pesar de todo, siguen adelante.

7 y 8. Los puntos siete y ocho se aplican, una vez más, al tema del conocimiento e información sexuales. Como ya se indicó, el conocimiento no es en sí mismo nocivo para los niños y, por lo tanto, si los padres cometen un error no será precisamente por proporcionar muy poca información demasiado tarde. El exceso de información no sobrestimula a los niños; no. Lo que sucede, lisa y llanamente, es que los aburre.

La naturaleza flexible e indulgente de los niños debería dar aliento a los padres de familia. Puesto que los niños son tan flexibles e indulgentes, los errores que usted pueda cometer en su educación sexual no serán fatales. La única respuesta desastrosa o funesta es no dar ninguna respuesta.

La reflexión Es de suma importancia que los padres de familia no se dejen desorientar por los mitos referentes a la educación sexual y que, así mismo, no dejen de proporcionar a sus hijos una información sexual adecuada.

Si nuestros hijos van a recibir una educación sexual de calidad, dentro de un contexto moral y espiritual, deberán encontrarla en su hogar. De manera que, señores, padres de familia, hagan a un lado las fantasías y temores, y sigan adelante.

La educación sexual debe comenzar a temprana edad y continuar hasta que los hijos hayan crecido. En realidad, la educación sexual de los hijos es una lección de amor, de conocimiento profundo y ejemplar que dura 18 años. Su objetivo es proporcionar una información exacta e infundir sanas actitudes sexuales.

Adaptado de Cómo hablarles a sus hijos sobre el sexo , de Scott Talley, Grupo Editorial Norma.

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