DEPURACIÓN

DEPURACIÓN

Se ha comentado elogiosamente, mas con los insalvables peros, la voluntad de la Dirección Liberal al iniciar una loable labor para depurar al partido y sancionar a aquellos miembros en que recaigan fundadas sospechas de un mal comportamiento. Era necesaria la medida y sabemos que debe proseguir, aunque se incurra en algunas equivocaciones. Desde luego que todo esto debe emprenderse con buena fe, sin ánimo de retaliación y prescindiendo de la peligrosa cacería de brujas , que es la amenaza permanente cuando se inician las campañas depuradoras. Nadie puede negar que en las colectividades partidistas o en las dependencias oficiales y privadas, para mejor decir, en todo el país, la amenaza de la inmoralidad va de mano de la corrupción y la inseguridad. No son estos tiempos modernos aquellos del pasado, cuando se confiaba plenamente en la palabra y en la gente, de cualquier clase social. Y así fuera la persona más elevada, que cometiera actos contrarios a la honradez, pagaba -aunque no fue

24 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Curiosamente, cuando la era de la tecnología, los medios investigativos, etc., se han colocado en un grado tan avanzado, el delito crece. Tal vez la deficiente preparación moral de la gente, la profusión de medios de información de toda clase, que se nutren de ue afirmamos es la ola de robos, y en cuantía inmensa, que afecta a los bancos e inclusive al de la República. Son sumas fabulosas, capaces de alterar el funcionamiento normal de la economía por las consecuencias directas e indirectas que posee. Se debe reconocer la existencia de mentes similares a esas de la genialidad criminal de Pablo Escobar, que organizan estos cuantiosos asaltos. Infortunadamente todo indica que los delitos se conectan, y de manera grande, con elementos incrustados en los establecimientos. Con estos hechos se está creando la desconfianza popular y van a afectar el ahorro. Sin entrar en análisis pormenorizados de cómo se han venido cometiendo los robos, desfalcos, falsificaciones, etc., se observa también un gran descuido en la vigilancia oficial y privada de las entidades que, todos lo saben, acumulan grandes sumas de dinero. Los bancos están en mora de iniciar una cuidadosa revisión de sus medidas de seguridad y también depurar con firmeza y regularidad al personal que pueda estar conectado con los robos.

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