PRESUPUESTOS, NO SÓLO ECONOMÍA

PRESUPUESTOS, NO SÓLO ECONOMÍA

Cuando empleamos el vocablo presupuestos, así, en plural, queremos significar que no es el económico el único que condiciona y convalida la efectividad del proceso de descentralización, concebido políticamente en la Carta expedida en 1991, como uno de sus pilares, en el entendido de que tan sólo a través del fortalecimiento, en todos los órdenes, de las entidades territoriales, el país, por el sendero de su crecimiento armónico, estaría en condiciones de abandonar su secular atraso. En esta misma columna hemos empleado un símil que bien puede revelar, desde lo más profundo de nuestra cotidiana existencia, cómo se da el proceso de crecimiento de los jóvenes: mientras el padre, guardando una debida distancia, ejerciendo una respetuosa tutela y brindando una señalada protección, su hijo, amparado en el paternalismo castrador, jamás crecerá. Hasta en el último de sus días continuará actuando por supuesto sin independencia ni libertad, bajo la sombra sobreprotectora del padre.

24 de octubre 1994 , 12:00 a. m.

Pieza fundamental dentro de la Constitución está conformada por lo que se denomina la autonomía de las entidades territoriales, la cual habrá de operar, es claro, dentro del marco de la soberanía de la Nación. Pero para conseguir esa autonomía, lo primero que ha de proveerse a todos los responsables de la administración territorial, llámense gobernadores, diputados, alcaldes, ediles, es el conocimiento cabal de la naturaleza y de los alcances de esa autonomía, efecto para el cual resulta absolutamente imprescindible su capacitación.

Pero para ello se hace también indispensable y de manera apremiante, el que los órganos del poder central (el papá) tenga cabal conciencia y conocimiento de las herramientas y de los instrumentos bajo cuya égida habrá de adoptarse el proceso de descentralización.

Entonces, nos preguntamos cómo conciliar una ley orgánica del presupuesto nacional, con un plan general de desarrollo, que necesariamente habrá de adoptarse para los cuatro años de todo un mandato presidencial, habiendo de entender que de ese plan deberán formar parte, a su vez, los propios planes de las entidades territoriales y debiendo considerarse, simultáneamente, que del presupuesto de la Nación no podrán formar parte rubros que no se hayan incorporado a dicho plan de desarrollo? Cómo hacer de todo ello un cuerpo armónico, entendible y comprensible, ojalá hasta por el último de nuestros alcaldes, de nuestros gobernadores y también de los integrantes de los cuerpos colegiados en la más remota de nuestras unidades político-administrativas? Cómo engranar a todo ello y con todo ello, por ejemplo, la Ley de Competencias y Recursos; la Ley de Regalías y para no extendernos más, la Ley de Servicios Públicos Domiciliarios, donde todos esos funcionarios están directa y severamente involucrados? Acaso la función más trascendental del padre, más que la de proveer alimento al cuerpo, es la pedagógica: aquella que señala y enseña al hijo el camino que debe recorrer y sobre todo, la mejor y más recta manera de hacerlo. Donde el padre fracase en tal enseñanza, no habrá alternativa diferente de la de concluir que como padre fracasó.

Por ello, de cara al proceso de descentralización, el papel más grande y más importante que concierne al Estado es el esencialmente pedagógico; es su presupuesto fundamental.

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