E.U. se queda más solo en Irak

E.U. se queda más solo en Irak

El gobierno británico anunció ayer el retiro de 1.600 soldados de Irak, con lo que pasarán de 7.100 a 5.500 hombres en los próximos meses, aunque mantendrá, según anunció el primer ministro británico, Tony Blair, un contingente preparado para el combate en la región de Basora. (VER GRÁFICO: LAS TROPAS EXTRANJERAS EN IRAK)

22 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

Al anuncio de Blair se sumó también el del primer ministro danés, Anders Fogh Rasmussen, quien horas antes había dado a conocer el regreso a su país de los 470 soldados que tiene en Irak y que retornarán a casa a partir de agosto próximo. Dinamarca dejará una presencia testimonial de solo 9 soldados y 4 helicópteros.

Y aunque para Washington “ambos retiros estaban previstos” y, según el vicepresidente Dick Cheney, “esta es una muestra de que en algunas partes de Irak la situación está mucho mejor”, para los analistas el retiro de soldados del principal socio de Washington en Irak es un reflejo evidente de que la administración Bush se queda cada vez más sola en la lucha contra el “terrorismo” en el país árabe.

El anuncio de Londres ocurre semanas después de que la Cámara de Representantes de E.U. adoptó una resolución no vinculante en la que criticó con dureza a Bush por su nuevo plan para enviar 21.500 soldados adicionales a Irak, que también rechaza la mayoría de la población de E.U.

De hecho, ayer la nueva presidenta de la Cámara de Representantes de E.U., la demócrata Nancy Pelosi, dijo que las palabras de Blair “confirman las dudas de los estadounidenses sobre la decisión del Presidente (George W.

Bush) de aumentar el número de soldados estadounidenses en Irak”.

Además, el anuncio de Blair no tiene nada que ver con una estabilización en Irak, que, por el contrario, parece sumirse cada vez más en una guerra civil, ni tampoco refleja diferencias de fondo con Washington.

Las verdaderas razones La reducción de las tropas británicas está impuesta por la inquietud de Blair con su “legado político”, con factores vinculados a la situación de los militares británicos en el terreno, y con un eventual ataque de Estados Unidos a Irán, destacó Toby Dodge, experto en Irak del Instituto Internacional de Estudios Estratégicos.

“Blair está al final de su mandato y quiere reducir el inmenso daño causado por su decisión de invadir Irak junto a Washington. El Primer Ministro quiere ser recordado como el hombre que modernizó al Reino Unido, no por sus errores y mentiras en Irak”, subrayó el analista.

“Además –acotó Dodge–, las fuerzas británicas están trabajando al máximo en Irak y Afganistán y no pueden seguir manteniendo la misma presencia en ambos países. Existe la convicción de que en Irak no se puede ya lograr mucho, pero que todavía es posible hacer algo en Afganistán”.

A estas retiradas de hoy se suman la italiana, concluida en diciembre, de unos 3.000 soldados, y la atronadora retirada española de abril del 2004, tras la llegada al gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y su promesa electoral de sacar las tropas de una guerra que rechazaba la mayoría de los españoles.

También se han ido ya de Irak los soldados de Singapur, Nicaragua, República Dominicana y Honduras, entre otros.

LLAMADO A BUSH ''Nos da igual cómo lo vea (la retirada) la Casa Blanca, el gobierno británico ha decidido alejarse del presidente Bush”.

Edward Kennedy, senador demócrata de E.U.

Documental critica a Blair Tony Blair está obsesionado por cómo lo tratará la historia y, a la vez, fascinado por el dinero y los uniformes. Así lo asegura una serie de documentales que empezó a emitir la BBC el martes, con base en declaraciones de personas cercanas al Premier británico.

Blair, la historia interior, repasa, en tres capítulos, los momentos clave de sus 10 años en el Gobierno. En la emisión, en la que participan sus contrarios políticos pero también algunos de sus files seguidores, no se ahorran comentarios críticos.

Jack Straw, antiguo ministro de Exteriores, acusa a Blair de ser “un maestro de la ambigüedad” y el actual comisario europeo de Comercio, el muy blairista Peter Mandelson, lo considera un político “muy duro”.

El antecesor de Blair en la presidencia del Partido Laborista, Neil Kinnock, declara: “A Blair le interesa, sobre todo, el dinero, los uniformes, los servicios secretos y los religiosos”.

Mientras, Lord Robin Butler de Brockwell, que trabajó también para Margaret Thatcher (1979-90), dice que Blair “decide a la ligera y sin consultar a sus ministros”

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