Sobrevive la bebé más pequeña del mundo

Sobrevive la bebé más pequeña del mundo

Como un milagro ha catalogado la comunidad médica la vida de de la pequeña Amillia Taylor, quien nació en octubre pasado con tan solo 21 semanas de gestación (unos cinco meses).

21 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

La bebé más pequeña del mundo pesó 283 gramos y midió 24 centímetros cuando nació, más o menos la longitud de un bolígrafo. Un niño recién nacido normal mide, en promedio, 50 centímetros y pesa unos 3.000 gramos.

La niña será dada de alta esta semana del Hospital Infantil Baptist, de Miami (E.U.), donde ha estado en la unidad de cuidados intensivos, después de haber superado todas las complicaciones.

Sonja Taylor, de 37 años y madre de la bebé, tuvo que ser sometida a cesárea el pasado 24 de octubre. Los especialistas que asistieron al alumbramiento tenían pocas esperanzas de que la pequeña sobreviviera.

Casi cuatro meses después de, la pequeña pesa dos kilogramos y ha superado satisfactoriamente problemas respiratorios y digestivos, así como algún tipo de hemorragia cerebral. “Estoy todavía asombrada”, expresó la madre en un comunicado, al tiempo que apuntó que “ahora (su hija) está empezando a parecer a una bebé de verdad”.

La niña batió el récord como la más pequeña del mundo, según registros reunidos por la Universidad de Iowa (Estados Unidos).

Además, este nacimiento ha generado inquietudes en diferentes sectores médicos.

Si Amillia sobrevive más tiempo se empezarían a rebatir en el mundo las normas de algunos países que permiten la interrupción del embarazo por encima de las 22 semanas de gestación (en Colombia aún no hay un consenso sobre la semana límite, aunque después de la octava el procedimiento es de alto riesgo).

De otro lado, genera inquietudes en algunos médicos la vida de un bebé que no se ha desarrollado plenamente en el vientre de la madre.

Hernando Villamizar, presidente de la Sociedad Colombiana de Pediatría, sostiene que niños por debajo de 400 gramos y 23 semanas de gestación casi no sobreviven.

El experto agrega que los riesgos de morbilidad y de secuelas son tan altos que no es obligatorio reanimarlos, según las normas de la Academia Americana de Pediatría.

En estos casos, explica Villamizar, aumentan desproporcionalmente el riesgo de que el niño se infecte, de tener déficit mental, ceguera y de requerir dependencia prolongada de oxígeno y de otras ayudas. El experto ve con buenos ojos el nacimiento de Amillia, pero lo califica como un hecho exótico. Insiste en que esta condición es difícil de afrontar en el mundo desarrollado y mucho más complicado en países como Colombia, debido a que la tecnología no está al alcance de todos.

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