Para hacer empresa hay que ‘maletear’

Para hacer empresa hay que ‘maletear’

La fuente del sueño del empresario Mario Hernández es el gusto por las cosas buenas, bien hechas y de calidad.

20 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

Los clientes han visto con sus mariposas en los bolsos o con las sofisticadas chaquetas de cuero que llevan su nombre cómo el sueño de este santandereano de 66 años se cumple día a día.

Para estar en ese sitio de reconocimiento, el ejecutivo ha tenido que sumar experiencias buenas y no tan buenas.

Hoy, con la safistacción de una compañía próspera con colaboradores satisfechos, Mario Hernández tiene 16 locales en el país, 9 en Venezuela, 4 en México y una en Estados Unidos.

Este veterano empresario narró sus experiencias e hizo recomendaciones en el foro mensual de Lecciones Empresariales, organizado por PORTAFOLIO para sus suscriptores.

Proveniente de una familia de Capitanejo, Santander, que tuvo que marchar a la capital por culpa de la violencia, Mario Hernández tuvo que dedicarse al trabajo desde la niñez y por eso con mucho esfuerzo alcanzó a terminar la secundaria.

La mensajería y la venta de productos en pueblos, fueron algunos de sus oficios. En la década de los setenta compró la empresa Marroquinera que fabricaba chaquetas de cuero a un señor al que le había prestado dinero.

En ese momento, comenzó el proceso para conocer una industria en la que el diseño y la calidad juegan un papel crucial.

Una recomendación clave, a su juicio, es saber qué quiere el consumidor, y para ello el seguimiento a las tendencias de la moda, la visita permanente a las ferias y el contacto con los conocedores del producto son aspectos fundamentales para que el negocio, de la naturaleza que sea, funcione.

Insiste, tal vez por su obsesión por los artículos novedosos, en que los empresarios exitosos deben esforzarse por sacar adelante productos con alta diferenciación que respondan a las expectativas de los clientes.

En ese sentido, agrega que no le preocupan las copias de sus productos - como le ha ocurrido- porque eso le permite a los compradores tener claro cuál es el producto original.

Siempre ha preferido rodearse de personas que se ‘unten’ del negocio y asumir la tarea de ‘maletear’ toda la vida como el gran secreto de un empresario de éxito.

Hay que aspirar a llegar al mercado internacional pero lo primero que debe asegurar la empresa es tener fortaleza en el mercado de origen con una eficiente red de distribución.

Incluso, Hernández dice que China es un mercado que le gustaría explorar.

En la atención al cliente, sostiene que en cualquier tipo de productos es deber de las buenas empresas responder y darle garantías al cliente en caso de un mal servicio o de un producto en mal estado y anota que “es más importante la credibilidad que la plata que se consigue cuando se hacen las cosas bien.

Respecto a los competidores, Mario Hernández tiene un planteamiento claro: no hay que tenerles miedo.

Incluso, propone a los que comienzan en la aventura de ser empresarios que traten de estar cerca de las grandes marcas con el fin de aprenderles y hacerles un seguimiento detallado en materia de precios y de propuestas de productos, porque de eso dependen los logros en diferenciación.

“Hay que hacerse al pie de los buenos y aprender”.

Critica que en las universidades, los jóvenes diseñan programas empresariales atractivos pero que no salen de las aulas.

Hay que soñar siempre, sacar las ideas, montarlas y ponerlas a funcionar rápidamente, expresa el empresario.

Ahora, por ejemplo, cree que en la industria del calzado hay mucho por hacer y en su curiosidad analiza el negocio de los chocolates, en la filosofía de que no conviene “poner los huevos en una misma canasta”..

La rutina de la empresa la comparte con sus dos hijos mayores, Maria Fernanda y Mario.

Ella, con estudios en productos de lujo en Francia y él con la responsabilidad del tema financiero, hacen parte del equipo de trabajo.

Reconoce que su experiencia empírica se complementa con todo el bagaje académico de sus hijos y “toca aprender, ceder y escuchar”.

Eso sí, no confunde la chequera de la empresa con lo disponible en la billetera personal y tiene muy claro que es necesario aislar lo familiar con lo laboral porque lo que está en juego es la suerte de una empresa con una nómina comprometida que deriva su sustento de la firma Mario Hernández.

El valor del recurso humano es parte del patrimonio de la marca Mario Hernández.

Una de sus grandes preocupaciones es preparar la gente para que la empresa no dependa del él.

Sobre el tema, el industrial tiene varios planteamientos: hay que hacer sentir a la gente importante, la meta es pagarle mejor a los empleados y el jefe no puede ser ostentoso con los empleados.

"Es necesario aislar lo familiar con lo laboral porque lo que está en juego es la suerte de una empresa y sus colaboradores”

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