La funeraria de ‘Joselito Carnaval’

La funeraria de ‘Joselito Carnaval’

La funeraria El Carmen, de Barranquilla, tiene hoy cuatro entierros. Tres son difuntos de verdad, que perdieron la vida en estos carnavales en accidentes de tránsito, y el otro es ‘Joselito Carnaval’, que murió de tanto beber ron y parrandear.

20 de febrero 2007 , 12:00 a.m.

Esta empresa mortuoria, fundada por Marlene Ospina, de 62 años, oriunda de Medellín, es una de las promotoras del entierro de ‘Joselito’, una parodia que se realiza desde hace años en diferentes barrios de ‘curramba’ para simbolizar que la fiesta terminó.

A las 9 de mañana, después de trasladar bien temprano a los difuntos que están en sus salas de velación, el lúgubre lugar se convierte en una parranda, donde habrá trago y lágrimas de cocodrilo.

Esta ‘mamadera de gallo’ empezó hace 18 años, con unos tragos en la cabeza en plena fiesta. “Estábamos tomando y surgió de esas cosas que uno oye que se murió ‘Joselito’, que se murió ‘Joselito’. Y a la voz de muerto, como yo tenía una funeraria, cajón, candelabros, carteles, entonces los puse y armamos el entierro”, recuerda con una carcajada la paisa Marlene, que lleva 38 años viviendo en la arenosa.

La mujer se fue de noche el lunes de Carnaval al cementerio popular de Calancala y le pidió a un celador que le guardara las flores bonitas que quedaban de las coronas de los entierros y al otro día fue a buscarlas para el funeral.

“Éramos como unos quince, era de mañana y ya estábamos prendidos y dijimos, vamos a sacar a ‘Joselito’. La gente pensaba que íbamos a hacer un muñeco, pero que va, metimos a Víctor Alarcón, el embalsamador, en un cajón al que le quitamos el vidrio. Era flaquito, parecía la muerte embalsamada. Tenía más cara de muerto que cualquier muerto. Todo el que lo veía quedaba impresionado”.

La procesión, en la carroza de la funeraria, comenzó a recorrer los alrededores. Marlen, de negro, era ‘Anacleta’, la viuda de ‘Joselito’.

Lloraba y tomaba. Por las cuadras que pasaban se unían ‘marimondas’ y ‘monocucos’ enguayabados, que lloraban y pataleaban la muerte del Carnaval.

Desde entonces, el entierro del ‘Joselito’ de la funeraria se volvió perpetuo. Comienzan 50 personas y llegan 500, borrachas y ‘enmaizenadas’, en motos y carros, con el ataúd vuelto nada.

Todos los años se anuncia desde el lunes en los carteles el recorrido de su procesión.

“Ese es el programa de nosotros el martes del Carnaval. Cada año se fue mejorando. Nos reunimos y recogemos plata para la papayera y la cerveza, porque al muerto hay que darle cerveza, si no se insola, pues él siempre va metido en el cajón, porque si lo dejamos salir se pierde la estética del entierro”.

Ya 30 carteles anuncian la procesión de hoy: Ha muerto Joselito, el padre del Carnaval en su caleta millonaria. Invita a los honorables padres de la patria, su esposa ‘Anacleta’, ‘Me mato’, ‘El enfermero alcahueto’, ‘El buñuelo cristiano’, ‘El roba chicharrón’, ‘El cura Linero’. A las 9 a.m. Cra 37 con calle 54.

El muerto va a ser Francisco Arboleda, un nuevo embalsamador de la funeraria, que tuvo que trabajar duro ayer, arreglando los muertos que dejaron las fiestas en la ciudad.

“El viejo Víctor se nos murió hace tres años de verdad, nos duró mucho, pero tenía asma y se fue. Entonces nos tocó conseguirnos otro. Este es flaquito, chiquitico y tiene carita de muerto, es el que necesitamos. Aunque yo siempre he tenido ganas de hacerlo con un muerto de verdad, si los familiares me lo prestaran, lo sacamos”.

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